El jardín siempre es más verde en el Instagram del vecino

¿Nos tomas una foto?…Espera, otra, no salimos… ay perdón una más no salió mi amiga,  ¿puedes ver que salga el fondo? Ahora un boomerang please, ¿Me taggeas eh? ¿Tomaste video? Mándaselo a ya sabes quién, ¿ya vio tu historia? Ponle hashtag #miracomomedivierto

Una noche de esas en las que no tenía nada que hacer, y en la cual parecía que las vidas de todxs mis amigxs eran mejores que la mía, estaba viendo una tras otra las historias de Instagram de mis contactos. ¡Dios cómo se divierte la gente!, ¿por qué no salí hoy? Dichoso Juanito, todos los días pasa algo extraordinario en su vida, nos da una actualización cada hora… ¡ay! ¿Por qué no invita?

Miserablemente (y sin que nadie sepa mi sufrir) me lavé los dientes, me metí a mi hamaca y me dormí, pensando en cuánto me gustaría estar en la party, con Juanito.

Un fin de semana después, Juanito me invitó a salir. Imagínense mi emoción al saber que Juanito es el alma de todas las fiestas y  que esta salida sería diversión garantizada, porque ¡Hey, las historias de Instagram de Juanito lo confirman!

Llegué al bar y Juanito no estaba, después de esperarlo veinte minutos (sola con mi alma, sin madre, ni padre, ni perro que me ladre), resultó que había salido a hablar por teléfono con su ex, la cual estaba metida en un drama y ¡quería arrastrarlo a él también! Nos fuimos a otro lugar a bailar y cuando llegamos, Juanito tenía una llanta ponchada y se la pasó sentado en una bocina, tomando y lamentando sus miserias, mientras yo bailaba con desconocidos porque Juanito no estaba de humor.

Al final de la noche terminé sentada en las escaleras de la entrada de un edificio, consolando a Juanito y escuchando todos los problemas de su vida. Eran las cuatro de la mañana, y todavía teníamos que lidiar con la bendita llanta ¡Ayúdame San Judas! (Patrón de los casos difíciles y desesperados)

Cuando llegué a mi casa, a mi hamaca, y a mi “veamos cómo se divierte la gente”, había un video padrísimo, en un bar, con un DJ increíble, y la gente bailaba y gozaba… estaba empezando a sentir un poco de envidia cuando me vi… wait what?  ¡Era yo!  ¡Oh sorpresa! En una parte del video,  hacía una breve aparición ¡era la historia de Instagram de Juanito!  En el  bar en donde yo bailé y él, hizo pucheros TODA LA NOCHE y ese video contaba una historia muy diferente a la que en realidad había sucedido.

El Instagram me había estado mintiendo todo este tiempo, ¡infeliz red social del mal! detrás de cada una de sus historias, en realidad Juanito muchas veces la había estado pasando mal: por la ex, por la llanta, por la vida… como tú, como yo y como todxs lxs demás.

Creo que en el fondo, esto es algo que sabemos: la manera en que las redes sociales funcionan, hacen que filtremos únicamente los momentos más extraordinarios y que enseñemos al mundo sólo lo bien nos la estamos pasando, en fiestas, en viajes, los fines de semana.

Las redes sociales no cuentan toda la historia, únicamente una pequeña parte, editada, photoshopeada, filtrada y cuidadosamente seleccionada.

Creo que  perpetúan la idea de ¿por qué a mí? o ¿por qué a mí no? Y todxs hemos contribuido, cuando subimos algo para que el mundo sepa lo “maravillosa que es nuestra existencia”. En ese momento me di cuenta, y por otras cosas que estaban pasando en mi vida, que tenía una relación no muy saludable con las redes sociales y que  muchas cosas que veía en ellas estaban afectándome de una manera negativa. (En la relación costo-beneficio salía perdiendo).

Quién está con quién, haciendo qué y en dónde, quién vio o no vio mi post, dio o no dio un like y cómo todo esto afecta la percepción que tengo de mi vida y de mi persona.

¿Cuántas veces dejé de disfrutar una experiencia por tomar la foto precisa para las redes sociales?

No es mi intención satanizarlas, y la verdad es que sí, disfruto muchas de las cosas que comparten los contactos a los que sigo. Y existen amigxs con lxs cuales estas redes son mi única forma de contacto. Pero creo que distorsionan considerablemente la realidad y no sé qué tan consientes estamos en el día a día.

Relaciones empiezan, crecen y mueren en una red social debido a un like, a un comentario o a una foto. Situaciones son malinterpretadas, mentiras descubiertas y verdades reveladas (que quizá estaban mejor escondidas).

Y la única razón de compartir esta historia es recordarles algo que creo que ya sabemos, que las cosas no siempre son lo que aparentan, y cuándo la estamos pasando mal tendemos a filtrar y a ver sólo lo malo en nuestra vida y lo excepcional que parece ser la vida de las demás personas.

Cuando te encuentres pensando en esto y comparándote acuérdate de mí y de Juanito porque si te acercas descubrirás que mi jardín es muy similar al tuyo, y que aunque ande en Nueva York, que sí, considero la capital del mundo y  una ciudad llena de vida y emociones (the greatest city in the world -Hamilton), igual estoy lidiando con la vida diaria de cualquier ser humano, el metro, el trabajo, el estrés, los pendientes y los malditos ratones que decidieron mudarse a mi cocina desde hace un par de semanas.

No compares el 100% de tu existencia con el, cuidadosamente seleccionado, 5% de la de lxs demás que te llega a través de un post en una red social.

Martha Preve

Mérida, Yucatán

4 de Noviembre de 2018

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