Querer estudiar, ¿es cuestión de querer?

A un día de la conmemoración del natalicio de don Benito Juárez, además de haber sido presidente de México, hay un dato de él que nos enseñan a todxs: su constante empeño por estudiar y hacer la educación laica, gratuita y obligatoria en México. Sin embargo, el derecho a una educación de calidad, accesible, incluyente y verdaderamente disponible para todo bolsillo, parece el ejemplo perfecto de un sueño guajiro, de una más de las formas de la utopía mexicana que le hemos quedado a deber a varios de nuestros héroes y heroínas nacionales.

Por más “grandes” esfuerzos que se han hecho por reformar los programas escolares, preparar y elegir cuidadosamente al profesorado e impulsar escuelas virtuales en zonas lejanas o de difícil acceso, ninguno de éstos han sido suficientes para hacer efectivo el derecho a estudiar con las condiciones mínimas y adecuadas de cualquier niña, niño, adolescente, chavorruco, chavorruca o persona mayor.

En ese sentido, si tú que me lees has tenido la oportunidad de sufragar los costos que conlleva ir a la escuela, sea pública o privada,  desde la educación básica hasta la superior; tienes mucho que celebrar: eres parte de un porcentaje privilegiado (y tristemente, minúsculo con un aproximado de 17%  de jóvenes) en el país.

Así las cosas,  existe la mala costumbre de entender que la calidad de tu educación es directamente proporcional al dinero que has podido invertir en ella, pues es muchas veces lo que te ha permitido obtener un nivel escolar más o acceder a una institución reconocida como buena. Por tal motivo, en algunos trabajos se evalúa tu conocimiento en atención a la institución de la cual procede tu título.

Aunado a ello, la competencia es tal en el mundo profesional, que te han inculcado la necesidad de una doble carrera, maestría o/y doctorado, aquí si aplica: más es MÁS y MEJOR.

Pero, ¿cuántas probabilidades hay de obtener un grado mayor a la licenciatura cuando sólo tener ésta ha sido en desmesura costosa?

Lamentablemente, las becas y apoyos económicos no bastan para todxs. Como escribía una amiga de nombre Ivonee, entre (a) que no podemos esperar que toda persona sea súper dotada o estudiosa para obtener una calificación altísima que le permita acceder a una sobrepoblada universidad  pública o beca, y (b) simplemente hay situaciones económicas que no se estiran ni pueden apostar por préstamos bancarios… el deseo de ser una persona letrada parece digno de la lámpara mágica de Aladino.

Salí de un colegio público en donde menos del 5% de mi promoción pudo acceder a una universidad, recuerdo muy bien a mis compañeros y sé que por sus esfuerzos académicos e inteligencia, merecían más entrar a la Universidad que yo; también recuerdo nuestros rostros tristes cuando salió los resultados de la Universidad Nacional ( universidad pública) solo 1 paso y no precisamente al programa que quería. Finalmente por tener un codeudor que tuviera una solvencia económica, pude acceder a una universidad a través de un préstamo de icetex, mientras la mayoría de mis compañeros de promoción no lo pudo hacer. La educación no debe estar limitada para aquellas personas que no tengan dinero o simplemente no quieran endeudarse, ni tampoco para aquellos que quieran estudiar pero no hayan sacado un puntaje alto en el ICEFS[1] y no sean pilos[2], todos debemos tener acceso a la educación no es algo que nos debemos ganar, sino es un derecho. La educación superior cambio mi realidad y la de mi familia, y estoy completamente segura que hubiese tenido el mismo efecto en el 95% de mis compañeros que no pudieron acceder a ella. Pensar que la educación superior gratuita es una utopía es un grave error, porque la educación superior gratuita es una necesidad#eduacionsuperiorgratuita

-Ivonee Daniela Roa, abogada por la Universidad Libre de Colombia.

Incluso,  cuando has podido brincar las dificultades para terminar una licenciatura y te ves cara a cara con el dilema de alcanzar un grado académico más, a pesar de los programas disponibles en organismos como CONACYT o Chevening, todo se resume en el origen:

¿De verdad podemos esperar a que alguien que jamás ha tenido el nivel más básico de educación pueda competir de forma justa con personas que han tenido el dinero, la suerte o la oportunidad que les garantizara estudios de calidad para obtener una beca o un lugar en en un cupo limitado?

No poder elegir estudiar qué, dónde, hasta qué punto o cómo son preguntas que ni siquiera deberíamos tener que enfrentar. Es claro el Derecho y cualquier otra ciencia: la educación nos permite desarrollarnos psíquica, cultural, social, emocional, intelectualmente… en todo como personas.

Perdónenos Don Benito, pero mire: el derecho a la educación ahí sigue tan bonito en nuestra Constitución , se lo seguimos cuidando, como tantos otros derechos humanos,  vivito y coleando sólo en el papel. estudia mafalda

 

 

 

 

 

[1] Evaluaciones académicas que en México serían equivalentes a un EXANI.

[2] “Es una persona juiciosa. En Colombia, hay un programa que se llama ser Pili paga, y es un programa que mide tu pilera en los resultados de un examen nacional, dependiendo de eso te pueden apoyar económicamente para tu educación superior”- Ivonee.

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