Querido niño interior…

Elefante invitado: Guillermo (Memo) Sánchez Paredes

A mi querido niño interior:

Hoy estoy escribiendo en el Starbucks de siempre, el cual ha sido mi lugar de trabajo por mucho tiempo: donde estuve la mayor parte de mi carrera, donde terminé mi tesis de diseño de interiores y donde hoy estoy finalizando la de la maestría en administración de empresas constructoras. Este café representa una gran parte de mi vida desde los últimos siete años; aquí han sido innumerables las charlas con grandes amigos y muchas horas de mis domingos de café, una costumbre que se volvió de mis favoritas y que continúa siéndolo.

No obstante, hoy es un día diferente. Me puse a analizar una pregunta que ha estado en mi cabeza desde hace unas semanas, desde que la leí: ¿En realidad estás cumpliendo lo que te propusiste de niño? Hoy tengo 26 años y han pasado algunos cuantos desde la última vez que pensé si estaba satisfecho con mis logros o si había cumplido los sueños que añoraba desde niño o si soy el adulto que alguna vez me propuse ser.

Cuando era más pequeño veía los años como una medida de tiempo muy larga, pasaba muy lento los días, desde planear juntarme con mi mejor amiga de toda la vida para vernos en el recreo para vender figuritas o simplemente vernos por las tardes para jugar. El tiempo se me hacía tan largo como un partido de “Súper Campeones”.

Hoy en día sucede todo lo contrario: mencionamos los años como si fueran días y no nos asustamos (tanto) de que nos falten algunos cuantos para tener la edad de nuestros papás en la cual ya se habían casado, tenían una casa o un empleo estable. Sin embargo somos una generación diferente, en la cual estamos trabajando desde jóvenes y buscamos conocer el mundo cada vez que tengamos la oportunidad. Nos mentimos un poco al decir que tenemos “VEINTISIEMPRE” pero actuamos como adultos responsables teniendo la cabeza fría en los problemas y damos nuestro corazón para ayudar a nuestros cercanos cada vez que nos necesitan.

Tenemos una edad en la que vemos que nuestro camino es algo único, ya que estamos andando y descubriendo nuestros defectos y virtudes. Lo hemos recorrido con las personas indicadas cerca de nosotros, como también las que no tanto, pero que les agradecemos el tiempo que estuvieron en nuestra vida. Todo esto nos permite establecer mejores estrategias para no sufrir las futuras decepciones, haciéndonos mucho más fuertes ante los retos y lograr cada meta que nos propongamos.

Sé que hoy mi niño interior que añoraba ser doctor, está feliz de no lograr entrar a la facultad de medicina; muy en el fondo el resultado negativo me causó alivio (Jamás lo había admitido, hasta hoy), porque esto permitió que tuviera una pequeña oportunidad de estudiar lo que realmente quería: Diseño de interiores.

También me he criticado fuertemente por muchas de las decisiones que he tomado, por el temor al fracaso pero aprendí que las derrotas son parte fundamental para descubrir quién soy,  y que sobre todas las cosas mi niño interior siempre está echándome porras para que pueda cumplir todo lo que me proponga, a pesar de que el estrés de mi día a día opaque, a veces, su voz. Creo que los sueños de mi infancia están siendo recompensados por mis decisiones en la adolescencia. Sin embargo hoy me doy cuenta que no soy el adulto que me imaginé ser, soy la mejor versión.

He vencido el miedo de enfrentarme a nuevos retos, de sufrir decepciones amorosas, ver amistades que cumplieron su tiempo de vida o llorar por problemas familiares. Son etapas que vivimos y que en realidad todo mejora, lleva su tiempo, pero sí sucede.

He logrado conservar a grandes amigos de la infancia, quienes han visto mi crecimiento y han sido parte de mis decisiones. También hice nuevas amistades que se han vuelto parte fundamental de mi día a día, con quienes he compartido más de una copa de vino recordándome que cualquier bebida tiene un mejor sabor si se comparte con las personas que me han ayudado a encontrarme a mí mismo.

Hoy, después de analizar lo que he logrado conforme a estos últimos años al igual que todas las derrotas que he tenido, estoy muy feliz de todas las decisiones que tomé, y que éstas se volvieron parte fundamental para ser quien soy hoy… Así que, mi querido niño interior, sigamos construyendo nuestro futuro, ya que nos falta mucho camino por recorrer y muchos otros sueños que transformar.

Y tú,  ¿eres la persona que te propusiste ser, cuando eras niño?

Guillermo Sánchez Paredes.

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