NO ME FELICITES: RESPÉTAME

  • Si la imagen que compartiste dice “VIVAN LAS MUJERES TODOS LOS DÍAS”. Entonces, no me felicites.
  • Si crees que soy igual que tú y es 8 de marzo. Insisto, no me felicites.
  • Si eres jefx o profesxr. ¡De verdad, no me felicites  ni me regales flores con notitas que exclaman mi valor como mujer!.

Y antes de que digan que es una exageración: ¿ustedes felicitaron a alguien por el día de la cero discriminación?

No, porque a) no es tan publicitado y b) sería incómodo felicitar a una persona que conoces podría ser parte de un grupo vulnerable[1], ¿no?

Este elefante se los escribo con mucho amor a todas las mujeres, hombres y personas que no se identifican con ninguno de los dos anteriores. Sí, este texto es para todxs: porque de eso se trata el día de la mujer. La conmemoración no es más que un recordatorio para retratar lo difícil que fue (¡y sigue siendo!)  la lucha por la igualdad de género e incluso, por entender que al final del día, hablamos de hacer válidos y efectivos derechos que como personas se posee. Sin importar X, Y, XY, XX o Z.

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“Gracias” a la mercadotecnia, los medios de comunicación y la falta de reflexión, el día de la mujer se se han vuelto 24 horas donde las sonrisas, los abrazos, las flores, los chocolates y los cumplidos no cuestan nada: el mundo color de rosa donde se percibe un mundo “ampliamente” comprometido con el empoderamiento de la mujer… hasta el día siguiente, cuando la “celebración” ha concluido y se reproduce el  cuento de nunca acabar con las expresiones verbales y los actos concebidos en la fragilidad, el rol ideal y otras formas del deber ser,  la cosificación de los cuerpos, la subordinación o menosprecio de la mujer.

Tan dramático como puede sonar, es una actitud perversa que recuerda el síndrome del hombre violento que golpea a su mujer y un día después (en nuestro caso, el 8 de  marzo), llega  preocupado y arrepentido con regalos.

Aunque no lo crean, la selección de un día internacional, el lenguaje incluyente y la determinación de cuotas de género son muestras de  acciones afirmativas para visibilizar, reconocer y garantizar los derechos de las mujeres, entre ellos, a vivir libres de violencia y discriminación[2].Todo ello (y muchas otras más), a fin de que comprendamos la urgencia y necesidad de transformar los comportamientos, actitudes y costumbres que hemos adoptado sin reflexionar su origen y la situación de desequilibrio que generan.

Exactamente: replicando estereotipos por pleno desconocimiento e indiferencia.

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Pero, ¿sabes qué? Aun si cometiste el error de felicitar a una mujer o has animado inconscientemente una actitud machista/sexista/etcétera, no todo está perdido.  La buena noticia es que la igualdad es un valor que se construye y transmite todos los días. No lo olvides: los estereotipos son producto de nuestro sesgo cultural y social, capaces de ser reinventados o erradicados a partir del momento que decidas.

Qué bonito que me felicites, pero prefiero que no lo hagas. El día que ser mujer no sea sinónimo de vulnerabilidad, ten por segurx que yo te felicitaré: habrás sido tú parte del engranaje que forma a una sociedad, la cual finalmente me reconoce por la dignidad que me hace persona y no por mi género o sexo.

Mientras tanto, te dejo algunas consideraciones:

  1. Si voy a tener 20 hijos o ninguno, favor de no señalarme ni creer que puedes definir mi proyecto de vida.
  2. Vota por mí si crees en mis ideas y propuestas, no pienses que ser mujer demerita mi capacidad.
  3. Dame un ascenso por mi esfuerzo y aptitudes, no a cuenta de acostarme contigo
  4. Dime un cumplido por la extraordinaria persona que soy, no por tener curvas y senos.
  5. Invítame a salir y págame la cena  solo porque quieres, no porque tienes. Yo también te invitaré y pagaré la cena porque quiero.
  6. Voy a usar un vestido entallado y no puedes hacerme sentir culpable, mirarme lascivamente o responsabilizarme por ello si algo malo ocurre.
  7. Puede que utilice maquillaje, sea pulcra y siempre esté bien peinada, pero no creas que es una obligación sino mi decisión.
  8. No estoy “enqueridada” ni soy una “loca” por vivir con alguien sin casarme o tener una relación abierta. Cada quien a lo que le truje.
  9. Tampoco digas que “se me va el tren si he pisado más allá del vigésimo piso. Yo tomo el tren cuando quiera y con quien quiera.
  10. No me pidas que estudie una carrera “mientras me caso” ni me inculques que él debe abrir la puerta, pagar mis caprichos o  “andar tras de mí”.  Soy libre e independiente para hacer o deshacer lo que yo deseo, y estoy en el mismo plano de igualdad que cualquier otra persona.

 

Así las cosas, ¿tú cuál agregarías?

 

-Monse.

 

 

[1]  Me preocuparía en demasía que la respuesta fuera que sí. Aunque, no te preocupes y sigue leyendo, aplica por analogía.

[2] ONU, Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer. Artículo 4.1: 1. La adopción por los Estados Partes de medidas especiales de carácter temporal encaminadas a acelerar la igualdad de facto entre el hombre y la mujer no se considerará discriminación en la forma definida en la presente Convención, pero de ningún modo entrañará, como consecuencia, el mantenimiento de normas desiguales o separadas; estas medidas cesarán cuando se hayan alcanzado los objetivos de igualdad de oportunidad y trato. También véase, OEA, Convención Belém Do Pará, artículos 6,7, 8.

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