Así que te dejaron ir así vestida a Los Oscars

Adivinen, hoy fueron Los Oscars.

Dejando a un lado lo chingón que fue ver en la pantalla la presencia latina porque estoy segura de que esta semana mis compañeros explotarán ese tema a fondo. Me gustaría hablar acerca del vestido de Eiza Gonzalez.

La realidad es que a lo largo de la noche escuché muchos adjetivos “trahsie, de mal gusto, vulgar, feo, simple, sin chiste, pan sin sal”. No trabajo en Fashion Police ni me gustaría hacerlo, ese puesto se lo quedó Joan Rivers y nadie se lo va a poder arrebatar jamás, pero sí me gustaría hablar acerca de su vestido y lo que puede representar -por lo menos en mi mente-.

Eiza González, de nacionalidad mexicana, es una actriz que salió de la pantalla chica y se ha inmiscuido en la grande haciendo uso de su aspecto físico, empezando todo por un escándalo con un Hemsworth. Es una mujer que se ha beneficiado de la objetivación sexual y se ha prestado a ella, como muchas otras personas en este medio.

La verdad es que no es de mis personas favoritas, pero de cualquier manera ¿cómo podría saberlo?, sé de ella lo mismo que de un extraño. La veo en las pantallas y eso es suficiente para sentarme cómodamente en mi sala y juzgarla porque decidió usar un vestido “muy ajustado”, “demasiado simple” o no adecuado para los Academy Awards, para mi gusto.

Hoy me encontré siendo la persona que siempre critico, la que juzga sin saber, la que piensa que no puedes romper con los estándares, la que se ofendió porque “no hizo lo que debió haber hecho”.

La frase “cómo se atreve a ir vestida así” salió de mi boca el día de hoy, dejé todo mi feminismo guardado en un cajón y me senté a criticarla.

Sé que no es fácil ser congruente todo el tiempo, pero confieso que al declararte feminista eres un foco de atención. Ante cualquier resbalón, micromachismo o comentario fuera de lugar es más probable que alguien te señale y diga “¿no que muy feminista?”

Quiero pensar que a todos nos pasa, es difícil desprendernos de la manera en la que la sociedad nos enseñó a ser, pero de cualquier manera, una disculpa a todas aquellas mujeres a las que juzgamos, a veces se nos olvida que somos libres de usar o no usar la ropa de nuestra elección, la que nos haga sentir mejor, la más cómoda, con la que creamos que nos vemos mejor o simplemente la que se nos antoje usar ese día.

Hoy fue Eiza González, ayer tal vez fui yo en una boda o yendo a la oficina, mañana probablemente seas tú, no olvides eso cada que vayas a abrir la boca para herir a alguien de esa manera.

– Laura Bates

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