Testimonio de Depresión

La RAE define a la depresión –en términos psíquicos– como un “síndrome caracterizado por una tristeza profunda y por la inhibición de las funciones psíquicas…”. En esa misma línea, el cuadro médico que expone el DSM-5 (más actual referente en el gremio psiquiátrico) incluye un “estado de ánimo depresivo la mayor parte del día, casi cada día según lo indica el propio sujeto”.

Este no es un artículo de una difusión científica, porque ni es mi papel, ni creo que haga falta. Para quien esté interesado habrán cientos de artículos que aborden esas cuestiones. Este sí es un texto de desahogo, escrito para mi persona, pero con la intención de ser compartido.

Hay una serie de ideas colectivas acerca de la depresión, que existen desde hace décadas y son perceptibles hoy en día en la conversación cotidiana. “Depresión es sinónimo de aburrimiento; está de moda estar deprimido; todos están deprimidos de cierta forma, la gente que lo demuestra solo busca atención”. ¿Sería menester atacar la ignorancia? No tendría caso alguno, pero es importante tomarla en cuenta.

No hablo por otras personas, ni soy quién para representar a las personas deprimidas. Solo busco compartir mi experiencia, que es válida y merecedora de respeto. Menos busco limosna hipócrita.

Este texto lo he postergado mucho, sí por miedo. Terror de no poder tener el repertorio de palabras que transmitan puntualmente lo que se siente estar sumido en tal enfermedad. Cabe mencionar, que no creo tenerlo ahora tampoco. Horror de ser acusado de victimista, superficial, o egoísta. Miedo puro de que nadie me crea, y las pocas luces que alumbran mi concepción del mundo se apaguen.

Sería de odiar tratar de escribir esto sin la más mínima emoción. Soy una persona muy sensible y anímica. He escrito extensa poesía, trazado dibujos, redactado novelas que son hasta en conjunto insuficientes para transmitir la depresión. Que es maldición engorrosa, vergonzosa traición hacia mí mismo.

Desearía poder decir que estoy deprimido a partir de algún evento, que me siento triste por alguna razón o persona. La verdad es que no, no conozco otra manera de pensar. Vivo los días en la persecución obsesiva de las lágrimas, porque la felicidad o las sonrisas son más efímeras que la lluvia más corta.

Hay días que me despierto con ganas de llorar, y lo hago mientas me baño, o mientras decido si vale la pena bañarme. Otras mañanas me despierto con los ojos hinchados, por estar llorando las noches enteras. Lloro por todo, no lloro por nada. Lloro por todos, y al mismo tiempo por nadie. Es tan absurdo como suena. Salgo de clase al baño a llorar, así también en fiestas, o en ocasiones tan sencillas como comer en familia un sábado a medio día.

El placer huye del cuerpo. Un tiempo me escondí en la música, otro en la literatura, pasé por el teatro, e incluso la filosofía. Intenté descansar en el deporte, en las disciplinas, e incluso en otras personas. Pero cuando no se tiene energía, motivación, y estima propio constante, siempre se encuentra uno rodeado de fantasmas y charcos de llanto. Suelen decirme, de frente y a mis espaldas, que soy de las personas más alegres que hay. Supieran que las máscaras se perfeccionan con los años, y se pegan con esfuerzo.

Mis primeros amigos –de verdad–, han huido al conocer mi mente retorcida y corazón agrietado. La soledad se ha vuelto mi peor enemigo, porque siempre regresa más fuerte y devastadora que antes. Imaginen que tiembla el cielo todo el tiempo, se vive con miedo de que las nubes caigan.

Contadas son las personas que puedo decir amar en esta vida. Y mentiría si no dijera que la culpa me carcome por no ser suficiente para ellos. Me siento sin valor, sin justificación suficiente para ser merecedor de la mínima atención.

Soy una persona no solo privilegiada, sino consentida con las mejores comodidades. Tengo una preciosa familia que se desvive por mi felicidad, amigos que se preocupan honestamente por mí, estudio algo que escogí en una de las mejores universidades de Latinoamérica, convivo con gente extraordinaria, vivo en un lugar más que ameno. Sé todo esto, y no tiene nada que ver con cómo me siento. Al revés, me hace sentir culpable todo el tiempo.

Me he sentido así desde temprana edad. Los años –y los psicólogos– me demostraron que no soy una persona introvertida, cerrada, o reservada. Estoy enfermo.

Después de años con tantos episodios de trastornos alimenticios, lastimarme físicamente, recurrir a medidas extremas para sentir cosas que no fueran puñaladas en el pecho, sigo dudando si estoy enfermo.

Esto último es por la posverdad absurda de la que he llegado a convencerme. Todos podrán creer lo que quieran, pero he decidido no sentirme menos, ni dejarme engañar por esa línea de pensamiento.

El gris con el que veo las cosas no es faro que busque ser volteado a ver. No busco un abrazo o lástima. Quiero crear conciencia de que nadie se tiene la culpa porque así me sienta. Y si alguien que conozco está leyendo esto, sepa también que no tiene ninguna responsabilidad que atribuirse. Gracias por estar en mi vida.

Y al final de este sendero nublado y fatalista, voy lentamente conociéndome. Voy descubriendo qué es lo que me ayuda a estar estable, y trato de trabajar en ello constantemente.

Probablemente todo lo anterior no deba compartirlo tan laxamente, pero en este momento siento la necesidad de hacerlo, y mientras escribía no me sentí triste, sino alivianado.

Tendrá la noche un árbol, viviré en Macondo, o extrañaré a mi juventud en el viento de las horas. Entraré en transe con un nocturno, o al oír la gran tocada en el cielo. Seré tan despreciable como el Conde Olaf, y volaré más lejos que Superman. Hoy el arte me ayuda, poco a poco, a sentir ganas de vivir.

Sepa quien sea que lea este texto, que la alternativa a la vida es atractiva, pero la alternativa a la muerte es romántica, compleja, y un reto para todo miserable que se percate de su vacío. Es la vida, en esencia sutil, la razón misma por la que el sufrimiento se valida, aunque parezca yo olvidarlo constantemente.

Anuncios

Un pensamiento en “Testimonio de Depresión

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s