YO NO SOY MI TWITTER

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Creo que nunca me ha importado demasiado ser un libro abierto, aunque me considero una persona muy transparente para ciertas cuestiones pero reservada para otras. Es decir, hay mucho de mi vida que puede fácilmente leerse a través de mis redes sociales (especialmente Twitter) o mi personalidad; pero de igual manera existe toda una gama de pensamientos, sentimientos y experiencias que solo son visibles si tú, estimado lector/lectora, quisieras indagar sobre ellas en una conversación, de preferencia cara a cara.

A lo que voy con este párrafo introductorio es que jamás podremos conocer en su totalidad a alguien, mucho menos si solo nos quedamos con lo compartido en redes sociales. Éstas son únicamente una pequeñísima aproximación de lo que la persona es en realidad. Y hay una verdad bastante incómoda al respecto: en Internet, todos usamos máscara. No porque necesariamente queramos denotar algo que no somos, sino porque esa es la naturaleza misma de dichas plataformas. Lamentablemente, es posible que jamás puedan llegar a reflejar exactamente quienes somos, sin apariencias, filtros o retóricas cuestionables.

Así como con casi todo en la vida, siempre habrá opiniones contrarias, incluso cuando se trata de nuestro uso digital. Por ejemplo, el otro día me topé con una persona que me dijo: “Odio tus tweets”. Y agregó que, al parecer, le caigo mal a mucha gente solo por lo que comparto en mi Twitter. Sin embargo, también me he topado con gente que me dice “¡Amo tus tweets!”. Esto me puso a pensar: por un lado hay un sector al que le agrada mi retórica (entendamos por esto a la manera en la cual tuiteo), le da risa o se identifica, y otra a la cual le parece intolerable, ególatra y nefasta. Repito, como todo en la vida.

Ante esta situación, mi Yo se debate entre dos argumentos. El primero es por qué me debería de importar lo que las demás personas piensen. Es decir, si no te agrada lo que ves en una red social estás en todo tu derecho de evitar que dicho contenido siga apareciendo, ya sea dejando de seguirlo o silenciándolo. Por lo que la primera solución sería: si no te gusta lo que comparto en mis redes sociales, deja de seguirme. Y no, no tiene que terminar en una cuestión personal, no me ofenderé si optas por ello, incluso aunque seamos amigos cercanos.

El segundo argumento es que tal vez la razón por la que la gente piensa eso es debido a que no estoy proyectando lo que en verdad soy y eso confunde, ya que dichas personas conocen una faceta mía que no se ve reflejada en Twitter. Esto es sumamente importante para mí, ya que claramente no busco ser otra persona. Sin embargo, es probable que yo me esté equivocando al adquirir rasgos negativos que no había percibido de mí mismo.

El dilema es el siguiente: ¿debería de valerme la percepción ajena sobre mis tweets y continuar como hasta ahora a pesar de que ello puede que esté influyendo de manera negativa en mi persona o es momento de comenzar a replantear lo que comparto, no para satisfacer sus expectativas sino las mías? ¿Cuál es el equilibrio entre lo que soy en realidad y mi libertad de expresión?

Todo esto me parece un poco irónico. Hace dos años escribí en este medio una crítica (debo decirlo, nada constructiva) sobre la Iglesia como institución, lo cual contrajo una serie de problemáticas que se derivaban de quejas y comentarios de cierto sector social, el cual claramente no me conocía en persona y, por lo tanto, no tenía noción de mis ideas, experiencias o procesos espirituales. Tampoco se tomaron el tiempo de hacerlo. No recibí ni una llamada, mensaje o citatorio por parte de los aquejados para dialogar sobre por qué escribí dicho texto y la razón que los hizo escandalizarse u ofenderse. Sigo creyendo hasta hoy que de haberse dado dicho dialogo ambas partes hubiéramos enriquecido muchísimo nuestra fe y tolerancia.

En esa ocasión, varias de las personas que me apoyaron lo hicieron debido a que me conocían y por lo tanto sabían perfectamente que mi intención no era causar un sisma en la Iglesia ni nada por el estilo. Estaría padre que, si algo llama la atención de mis tweets así como en aquella ocasión lo hizo mi escrito, la persona se acercara a dialogar al respecto, a conocer mis porqués y procesos, a interesarse en mi vida para comprenderla.

Por ello, aprovecho este espacio para hacer una declaración: Yo No Soy Mi Twitter. Ninguna red social jamás, como mencioné al principio, podrá abarcar toda la realidad de la persona y representarla fielmente. Si bien nuestras redes sí muestran varios rasgos de nosotros al mundo, es una visión demasiado subjetiva como para establecer que una persona es, literalmente, sus tweets.

Sin embargo, esto me invita a pensar, reflexionar y replantear el uso que le doy a mis redes sociales y lo que ahí comparto. No es de mi interés alimentar la soberbia, ni pretender que siempre tengo la razón o no cometo errores. Es muy probable que alguno de mis tweets haya resultado desafortunado, pero me parece más desafortunado aún que no exista la apertura de decirme: “la estás cagando”.

La conciliación en este caso es el que ojalá pueda ser más conocido por lo que soy en persona que por mis tweets, lo cual conlleva una apertura de la otra parte a dicho conocimiento través de un acercamiento genuino. Es decir, platicar, tomarnos un café o un simple WhatsApp.

Por otro lado, también implica que yo reconfigure mi retórica porque, como alguna vez titulé a un elefante, tu vida es tu mensaje (puedes leerlo aquí: link). Y si mi mensaje en Twitter no está reflejando mis más profundas creencias y convicciones (que les comento, siguen siendo las mismas que hace dos años) entonces no estoy siendo lo que quiero ser.

Aquí dejo, una vez más, una página de mi vida al aire. No por reconocimiento, fama o ego, sino porque, a fin de cuentas, escribo para mí mismo (aquí y en Twitter). Lo necesito para poner en palabras lo que en mi cabeza no encuentra orden, y para las personas que influyen o han influido en mi vida, a las cuales debo lo que soy hoy.

 

Gallo Molina

Nos leemos (espero de una manera más constructiva, libre y auténtica) en Twitter: @gallo_molina

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