Hacer lío por todo

La semana pasada escribí un texto (“El privilegio de saber qué pedo”) acerca del respeto a los procesos de cada persona en relación con las temáticas de la diversidad sexual. Fue un escrito bastante amable y un tanto condescendiente. Sin embargo, el tono de hoy cambia ligeramente. El objetivo de este breve pero conciso Elefante es ofrecer una respuesta (muy personal, sin ánimos de alzar la voz por ninguna multitud) ante aquella impresión/certeza que mucha gente tiene acerca del movimiento feminista como articulador de una lucha ociosa (que “lucha por luchar” o que “la hace de pedo por todo”) y que constantemente viene acompañada de la frase (tan gay como su cantautor) “¿Pero qué necesidad? ¿Para qué TANTO problema?”

Quiero decir aquí que, en la mayoría de los casos, cuando no somos capaces de ver la importancia de una lucha es debido a que una serie de privilegios se intersectan y nos dejan ciegxs ante una desigualdad que “no nos afecta”. El “siempre se ha hecho así, no le veo un problema” frecuentemente esconde una resistencia al cambio y, generalmente, oculta la indiferencia ante la necesidad de lxs demás: no sabemos imaginar nuevas realidades políticas, culturales y comunitarias, porque simplemente no nos interesa. Así pues, si todavía te cuesta entender por qué se hace tanto lío, aquí van tres razones con sus respectivos ejemplos.

  • Abrir las posibilidades, construir otras lecturas: En un mundo en el que, por lo general, existen dos únicas opciones para vivir (por ejemplo, lo masculino y lo femenino) nos mueve articular la diversidad de facultades, rebosar el repertorio de alternativas, hacer más ancho el panorama de elecciones. Dicho de otro modo, defender la facultad que cada persona tiene para caminar la vida según su voluntad. Cuando solicitamos la representación de personas transgénero en las series de televisión; cuando abogamos por la capacidad de invertir los apellidos paterno-materno en el registro civil; cuando exigimos que exista la palabra “feminicidio” en la ley o cuando nombramos estratégicamente a unos cuerpos para visibilizar que existen, estamos ampliando la gama de posibilidades. Si alguna de estas nuevas opciones NO te incumbe o te atañe en lo más mínimo, es porque no te has visto necesitado de ellas para el reconocimiento de tu dignidad, la valoración de lo que es importante para ti o el ejercicio de tus derechos. [A mí, por ejemplo, me gustaría poder casarme en el estado de Yucatán CON OTRO HOMBRE sin tener que pagar un amparo y poder usar ese pinche dinero en más cerveza y tacos al pastor para lxs invitados, pero todavía no es posible.] (Aunque expresé lo anterior en tono irónico, creo profundamente en esa lucha y en otras que no se relacionan directamente conmigo o con mi cuerpo, como la del derecho al aborto, por mencionar una).

Hasta hace 4 años, la película mexicana con temática gay Cuatro lunas (2014) no se proyectó en los cines de Mérida (únicamente en la antes llamada Plaza Sendero) y hoy puedes ir a ver Call Me By Your Name a la sala de tu preferencia. Si tú quieres, nadie te obliga. Pero existe como posibilidad (la neta: no se la pierdan). 

  • Identificar y modificar discursos violentos o de poder: Los diferentes movimientos feministas han luchado/siguen luchando por desmontar las maneras en que, bajo esquemas machistas, patriarcales y heteronormativos, se repiten y repiten actitudes, prácticas y discursos violentos. Es decir, que dan importancia a unos cuerpos a costa de la sumisión de otros. Si bien hay personas a las que les da lo mismo el uso del lenguaje incluyente o lo consideran un atentado contra la RAE o simplemente un problema más que lxs feministas se inventaron, para MUCHAS personas es de suma importancia reconocerse como interpeladas, PARTÍCIPES, y no escondidas bajo el masculino genérico. ¡AH! Y este ejemplo es el más simple, porque faltaría incluir aquí la diferencia de salarios entre hombre y mujeres (de la que muchos empleadores se siguen haciendo de la vista gorda) o la denigrante violencia del hombre hacia la mujer que en muchos matrimonios (también los más jóvenes y más recientes) se ejerce dentro del espacio doméstico. De nuevo, si crees que es una exageración, seguramente no quieres aceptar que (en mayor o menor medida) has sido partícipe o víctima de esta violencia. 

La reciente discusión con respecto al tema del CONSENTIMIENTO (y toda la explosión mediática sobre el acoso en Hollywood, por ejemplo) se ha producido gracias a las discusiones feministas. ¿A poco hoy en día no tenemos más herramientas para defendernos de la agresión que las que tuvieron nuestras abuelas? La mía, por ejemplo, no las tuvo. Y toda su vida fue relegada, agredida, acostumbrada a servir. No obstante, la lucha está empezando todavía. NO ESTAMOS NI CERCA DE LA META. El otro día una persona cercana me dijo que, con tal de que no la violaran, habría de orinarse y/o vomitarse encima para darle asco al victimario. Yo como hombre nunca he tenido que prepararme mentalmente para ese escenario (HOLA PRIVILEGIO), pero no por ello considero una pelea innecesaria al arduo trabajo que se está haciendo desde diversos flancos feministas sobre el tema.

  • Evidenciar las prácticas culturales como arbitrarias/consensuadas: También, el feminismo trabaja por poner en evidencia que habitamos ficciones, que hemos construido y repetido por tantísimo tiempo que ya parecen “naturales”, por defender que nada es obvio, ni sagrado ni inmutable. Una gran ola del feminismo (sobre todo el más contemporáneo) nos avienta de cara contra la cruda realidad de que todo lo hemos creado nosotros y que, debido a ello, podemos modificarlo. De ello ya he hablado bastante en el post “¡Mi paradigma, idiota!” y no me extenderé mucho más.

GUESS WHAT? “Are you ready for it?”: El privilegio también es una construcción, a diferencia de lo que pensaban/piensan los criollos peninsulares, mi abuelo materno o la Santa Inquisición. ¡Nos hemos inventado el mundo, amigues! ¡Y uno con muchas diferencias y exclusiones! A través de esta lucha en particular, la de mostrar lo arbitrario de nuestros consensos E INCOMODAR a quienes los defienden ha sido posible que las mujeres puedan votar y ser votadas, que yo no me considere un enfermo por ser homosexual, que las personas gordas dejen de sentirse feas e irresponsables, y MUCHOS MILES DE EJEMPLOS MÁS.

En conclusión, lo que hoy quería expresar, es que en ocasiones lo que para nosotrxs es un cambio intrascendente, para otrxs puede ser la pieza clave en el camino a lograr sus metas, satisfacer sus necesidades o conseguir una mejor y más segura calidad de vida. Sigamos dialogando y haciendo líos para imaginar y moldear un mundo cada vez más libre, en el que nadie se sienta o sea oprimidx, juzgadx, atrapadx. 

David Loría Araujo

Ciudad de México a 9 de febrero 2018.

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