ENAMÓRATE DE UN WEY DE VERDAD

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No, no hablo de mí. Sin embargo, creo que todos merecemos a personas así.

Enamórate de un wey que prefiera platicar contigo en persona que por WhatsApp, te marque espontáneamente solo para saber cómo estás y entienda que no siempre estarás disponible y que eso no tiene nada de malo.

Enamórate de un wey confiado, seguro, galán, pero por atributos que van más allá de la soberbia o una alta autoestima. Mejor dicho, virtudes dignas de alguien que sabe lo que quiere en la vida y, si te quiere a ti, bueno, sabe lo que quiere. Enamórate de un wey que te elija todos los días, buenos y malos.

Enamórate de un wey  a p a s i o n a d o. Que se emociona apenas se sube al coche para ir por ti, y mucho más cuando te ve. Que viva de manera intensa y se desespere cuando discuta contigo, que grite de frustración, al que puedas quitarle la tranquilidad sin robarle la paz, porque el amor, a fin de cuentas, es locura en todo sentido.

Enamórate de un wey que quiera conocerte genuinamente, con todo lo bueno y malo que tienes. Que te haga parte de su mundo sin que tú seas su mundo. Con ganas de compartir, no de poseer. Enamórate de un wey que comprenda tus espacios, tiempos y pasiones. Que se muera de ganas de ser parte de todo eso, aunque no le encante o tenga los mismos gustos que tú. Enamórate de un wey que, simplemente, esté ahí. Porque “estar” es el más importante requisito de todas las relaciones humanas. Enamórate de un wey más enamorado de la vida que de ti.

Enamórate de un wey que te regale flores aunque no sea una fecha importante, mientras más exóticas mejor, sin la necesidad de ser materialista y creer que deba conquistarte con cosas. Enamórate del wey al que no le importe que saques la cartera para invitarlo y no está programado como macho alfa para pagarle todo a su “damisela”.

Enamórate de un wey lo suficientemente honesto para decirte “Hoy no tengo para salir. No gano lo suficiente en el trabajo. No podré asistir a tal evento, ya tenía un compromiso”. Sin rodeos. Directo. Eso demuestra cuanto te respeta y cuanto le importas. Decir la verdad es decir “te quiero” de una manera muy particular. Enamórate de un wey que sepa escucharte y, sobre todo, abrazarte cuando tuviste un mal día.

Enamórate de un wey que te comparta su música favorita, que te invite a sus partidos, competencias, ponencias o cualquier eventualidad trascendental para él. Te quiere ver ahí porque ocupas un espacio importante en su vida. Enamórate de un wey que te trate humanamente. Que sepa demostrarte su admiración sin caer en un cliché. Enamórate de un wey al que también le importen otros seres humanos o causas. Alguien que quiera cambiar al mundo, aunque solo sea un poquito.

Enamórate de un wey comunicativo, que diga lo que siente aunque no sepa bien cómo expresarlo, pero, a fin de cuentas, que quiera hablar para no explotar. Enamórate de un wey con la capacidad y humildad de decir “la cagué”, y al mismo tiempo “la estás cagando” (es difícil, pero se nota cuando alguien te lo dice por amor). Enamórate de un wey inteligente, que quiera aprender nuevas cosas así como apreciar la cultura o el arte; que lea y prepare planes distintos para pasarla contigo, pero que también pueda compartir la vida en una fiesta, antro o bar sin perder la compostura… demasiado.

Enamórate de un wey que respete lo que tú decidas hacer con tu cuerpo. En otras palabras, que te lleve a comer hamburguesas. Que sea detallista sin tener que ser empalagoso. Créanme, hay maneras de ser cursi y cool a la vez. Enamórate de un wey que, aunque no le guste bailar, lo haga porque a ti sí.

Enamórate de un wey que antes de conocerte ya cantaba “Perfect” de Ed Sheeran y la disfrutaba en lugar de sufrirla, incluso a pesar de no tener a quien dedicársela por el simple hecho de saber que algún día te encontraría, a ti o a otra, porque sabe estar solo y, al mismo tiempo, enamorado. Enamórate de un wey que sepa entender cuando “no” es no y cuando “no” es sí (admito que esto yo tampoco lo entiendo, pero es real). Enamórate de un wey al que le gustes por el simple hecho de que eres irrepetible, es decir, que ni siquiera pueda explicarlo.

Enamórate de un wey libre y que quiera que tú también lo seas. Que sepa extrañarte y, al mismo tiempo, estar contento. Enamórate de un wey que aprecie lo chingón o chingona que eres, y que sepa hacértelo saber. Enamórate de un wey que sea real, porque el wey perfecto, no existe.

 

Gallo Molina

Nos leemos en Twitter: @gallo_molina

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4 pensamientos en “ENAMÓRATE DE UN WEY DE VERDAD

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