¿CON QUÉ SUEÑA UN FRACASADO?

Odio. La. Palabra. Éxito. Es tan, no sé, ambigua. Nunca me he sentido identificado con ella, no me llama ni me causa ruido alguno, no me dice nada de mí mismo ni de lo que quiero y, sin embargo, es sumamente importante para muchas personas, especialmente en esta era.

En ocasiones comparamos al éxito con nuestros sueños, es decir, si los cumplimos somos, automáticamente, exitosos. El pedo es que la mayoría de dichos sueños suelen resumirse en: ser millonarios, tener grandes empresas propias o vivir en otro país. Pero, ¿y los sueños de los fracasados como yo?

Recuerdo que mi primer elefante (25 años al lado del camino) comenzaba así:

No he terminado la carrera, no soy dueño de ningún negocio, no tengo novia, no conozco Europa, no tengo coche propio… He de ser para muchos un verdadero fracaso, ¿no?

 

Me encanta el futbol y mi equipo es el Barcelona. En 2008 contrataron como entrenador a Pep Guardiola y, al poco tiempo, se convirtió en uno de mis mayores referentes para la vida. Apasionado, obsesivo, filósofo, pero sobre todo, fiel a sus convicciones. Guardiola es hasta el día de hoy uno de mis ídolos cuando se trata de vivir mis pasiones, especialmente el futbol.

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Fue, en cierta manera, gracias a él que se me metió en la cabeza la idea de ser entrenador. Quería experimentar lo que era dirigir a un grupo de personas, planear jugadas, motivar, lograr que mejoraran colectiva e individualmente, en fin, ponerme, aunque fuera en una escala minúscula, en los zapatos de Guardiola.

De cierta manera, ser yo mismo y perseguir otras pasiones me llevaron a contactarme con personas que me ayudaron a cumplir ese sueño. Así es, lo logré, me convertí en entrenador de un equipo infantil. Y si bien mi equipo era pésimo, y solo logramos ganar unos escasos 10 partidos en 2 años, disfrutaba muchísimo de la intensidad de gritar en un partido, de ver como mejoraban con el tiempo (eran tan malos que la mejoría se notaba enseguida), de celebrar cada gol como si hubiéramos ganado el campeonato (entiéndanme, no metíamos muchos goles). Era mi propio Pep. Sueño cumplido.

Al parecer la docencia tiene mucho que ver conmigo y mis sueños porque otro de ellos era ser maestro. Tal vez a cierta edad parecería el peor trabajo del mundo, pero en mi experiencia es de los mejores. Te conecta directamente con otras personas, ayuda a mantenerte joven y actualizado, te obliga a hacer pensar a la gente, lo cual es una de las cosas que más disfruto. Ayudar a otro a hacer un “click” es súper gratificante. Sueño cumplido.

En otro orden de ideas, todos tenemos una banda, cantante o artista que logra tocar nuestras fibras más sensibles y cuya música se convierte en parte importante de nuestras vidas en algunos pasajes. Es lógico que queramos disfrutar de ellos en vivo. Esos también eran sueños, bastante guajiros ya que mis papás no podían apoyarme económicamente. Solo tuve que esperar unos años y un trabajo estable (y mejor pagado que ser entrenador de futbol infantil) para poder ocupar el mismo espacio físico que Fito Páez en el Teatro Metropólitan y Coldplay en el Foro Sol. Este último lo viví como un niño. No cabía de la felicidad. Sueño cumplido.

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Esas ocasiones no solamente representaron la oportunidad de cumplir el sueño de poder ver a mis ídolos sino también el hecho de por primera vez en mi vida poder costearme un viaje por mi cuenta. Y sé que para muchas personas esto podría ser una tontería o algo insignificante, pero es el hecho de haberlo logrado por mí mismo que es tan significativo. Sueño cumplido.

Respecto a los viajes, después de mi experiencia como voluntario en Tarahumara en 2011 siempre me quedó la espina de que algún día tendría que volver. Y sí, se fue convirtiendo en sueño, literalmente, con cada ocasión que soñaba que volvía. Hasta que este año pude realizarlo, curiosamente, gracias a ciertas circunstancias desafortunadas. Pero si algo he aprendido últimamente, es que los malos momentos son un enorme empuje para lograr cosas que de lo contrario no hubiéramos intentado. Este regreso fue sumamente fuerte, imagina estar de nuevo en un lugar que en los últimos años solo habitaba en tu imaginación y en el que tantas veces te visualizaste. Sueño cumplido.

Alguna vez ya se me había cruzado por la cabeza la idea de emprender un viaje con mis mejores amigos, de nuevo, solo un sueño. Incluso este año que comenzamos a organizarnos para ello parecía que sería un sueño frustrado. Pero, y esta fue una enorme enseñanza, nunca subestimes la ayuda que otros puedan aportarte, sea monetaria (como en este caso) o no. En ocasiones el orgullo puede nublarnos y perdemos varias oportunidades con tal de hacernos los fuertes, pero no olvidemos que hay personas a las que les encantaría invertir en nuestra felicidad. Tomé el préstamo, no sin asegurarme a devolverlo, y conocí otro país. Sueño cumplido.

Otro sueño que normalmente tenemos es el de conocer a personas que admiramos. Bueno, quién diría que mi tesis sería un buen pretexto para ello. Entrevisté el año pasado a Chumel Torres y todo el equipo de El Pulso de la República. Presencié la grabación de un Pulso en su estudio (Máquina 501) de la CDMX y un capítulo de su programa en HBO, ¿nada mal no? Sueño cumplido.

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Uno de mis últimos sueños era que me pagaran por escribir y pues… Hoy escribo para la revista digital gentsclub.mx

Algunos de mis escritos ahí son sobre Game of Thrones, Gustavo Cerati y mi pintor favorito, Edward Hopper. Sueño cumplido.

Como podrán darse cuenta, mis sueños no son los que usualmente identificamos como “éxito”, y no, no tengo nada en contra de los “grandes sueños”, pero pienso que a veces nos quedamos atados a la idea del “algún día”… y ese día nunca llega. Si algo he aprendido es que lo que importa de soñar no es qué tan grande imagines los logros sino que lo logres. Se vale tener mini sueños, que con sus experiencias van sumando a que nuestra ambición crezca cada día un poquito más.

Contestándole a mi yo de 25 años:

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¡Ya terminamos la carrera! Pero nos falta la tesis. Ya eres, junto con dos socios, dueño de una pequeña empresa publicitaria con algunos clientes, no es muy grande pero va por buen camino. No tienes novia, pero has conocido y compartido grandes momentos con personas extraordinarias. No conocemos Europa, un sueño más por cumplir. No tenemos coche propio, pero ya hemos estado cotizando. Somos un gran fracaso para eso del éxito inalcanzable. Pero somos los mejores del mundo para merecer todo lo que hemos soñado.

Gallo Molina

Nos leemos en Twitter: gallo_molina

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