No hay nada más fácil que perder el control

Conversaciones muy interesantes pueden surgir cuando reúnes a varias mujeres en una misma habitación durante toda una noche. En algunas ocasiones se dejan los muros caer y las personas dejan fluir verdades que nunca dirían a la luz del día.

Hace varios años me encontré hablando a las 3 a.m. con unas amigas. Habíamos cenado una pizza y comido helado mientras tomábamos vino. Platicamos de todos los clichés: hombres, otras mujeres, series, películas y sueños… hasta que después de un momento de silencio una dijo “mañana me voy a sentir muy mal por lo que hice hoy”, al instante todas supimos de qué estaba hablando y asentimos en silencio con la cabeza, probablemente el helado estuvo de más.

Automáticamente generé una lista con justificaciones de porque no había estado tan mal, de que merecía el postre después de una semana tan estresante y de que no me arrepentía. Mi mente se ausentó tanto que, cuando regresó a la plática, el ambiente había cambiado, la tensión de la culpa se sentía aplastante, la preocupación de no tener tiempo de hacer ejercicio al día siguiente era realmente agobiante, pero lo peor fue el miedo que observé en sus ojos. Un miedo que en ese momento no entendí.

Conforme pasaban los minutos sólo podía ver la exaltación de las demás cada vez que una se acercaba a la puerta del baño, hasta que de pronto lo entendí. Todas lo habían pensado, pero ninguna se convenció de hacerlo.

Por otra parte, si eres afortunadx es probable que pienses que todo este tema es tedioso, ajeno e  innecesario. ¡Qué gusto que te vaya tan bien en la vida!, pero no a todos nos toca la misma suerte.

Este post no sólo habla de mí, habla de mi entorno, de nuestra sociedad y de nuestros miedos, además de una excelente película que use como pretexto para asentar las ideas flotantes en mi cabeza. Le dedico este post a todo aquel que se pueda sentir relacionado de alguna manera, a todos nosotros que nos vemos un poquito reflejados dentro de los personajes. Fuck this. Fuck that voice.

No obstante, las reuniones se volvieron a repetir, dando lugar a la misma situación en cada una de ellas, hasta que en una ocasión –luego de verlas mirar disimuladamente la puerta del baño durante los 30 minutos después de comer- me armé de valor y pregunté “¿Están pensando lo que creo que están pensando o es sólo mi paranoia?” … Ninguna tuvo que contestar, sus miradas y el silencio lo dijeron todo. Me quedé petrificada, las miré a todas y dije: “¿es en serio?”.

¿Cómo nunca me di cuenta?

Poco a poco, cada una fue contando su historia, cómo empezó, cuándo se dieron cuenta de que tal vez no era normal. Varias dijeron que jamás se lo habían dicho a nadie hasta ese momento. Mis expresiones faciales de asombro/indignación/tristeza y enojo (que son totalmente transparentes) me traicionaron tanto que una de ellas me dijo “no te confundas, aunque creas que no, probablemente estés más cerca de lo que crees”.

Esa frase resonó en mi cabeza por días tratando de convencerme de que no era verdad, hasta que decidí que mi amiga tenía razón… estaba más cerca de lo que creía.

Dicho de otro modo, tengo una amiga que nunca cenaba porque regresaba muy cansada de ballet y de cualquier manera no quería engordar, así que si no hay “necesidad”, ¿por qué comer?

Tengo una amiga que cuando se fue a estudiar no quería skypear con su novio porque la iba a ver gorda.

Tengo una amiga que veía a todas matarse de hambre y comía sólo para probar que ella era diferente.

Tengo una amiga que despertaba temprano porque el desayuno era la única comida del día que disfrutaba, así que su ansiedad no la dejaba seguir durmiendo.

Tengo una amiga que al llegar de viaje su mamá no decía “hola hija, que gusto que estés en casa”, le decía “ya vi que rompiste tu dieta todo el viaje, ya engordaste”.

Tengo una amiga que no come después de las 6 p.m.

¿Te das cuenta cómo suena?

¿Crees que eso es hermoso?

También entiendo que a veces no es sólo cuestión de cómo te vez o te sientes. No todo es tan simple como la vanidad. Es posible que el tema tenga más relación con lo que puedes controlar y lo que no. Tal vez no es acerca de cómo nos vemos sino de la necesidad de buscar felicidad en momentos de aprobación externa. Hay muchas razones, pero nunca las suficientes.

Al final pienso en este post y en la película como una llamada de atención.

“Lo tengo bajo control”… Que mentira más grande.

No hay nada más fácil que perder el control.

Laura Bates

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s