Feminicidio: Qués y porqués

No se trata solo de matar mujeres; sino cuál es la razón que motiva esa muerte.

 

feminicidio1Una joven estudiante en frente de los rostros de mujeres desaparecidas y asesinadas que datan de fechas desde 1993.

“¿¡Y los hombres no tenemos derechos!? ¿¡Si nos matan qué!?”, “Las feministas le encuentran el pero a todo”, “Si me matan como hombre qué delito es”, “Matar a cualquier mujer es feminicidio”.

Estas fueron algunas de las muchas frases con las que me encontré en redes sociales apenas surgió la noticia del fallecimiento de Jessica Esmeralda Cano Baas en un conocido centro comercial de nuestra Blanca Mérida. En la misma zona, a tan solo unas cuadras del centro comercial, hace unas semanas perdieron la vida Merly Guadalupe Cahuich Tamayo y otra persona de la cual tal vez hemos escuchado hablar mucho: Emma Gabriela Molina Lara.

El común denominador en estos tres fallecimientos es que la muerte de estas personas fue causada  por hombres, sin embargo, eso no es requisito para que sea considerado un feminicidio.

De acuerdo con datos de la organización Yucatán Feminicida , desde el 2008 han ocurrido 106 muertes violentas en contra de mujeres que, por las circunstancias en la que éstas fallecieron, podría hablarse de feminicidios.

“Perdonen las molestias pero nos están matando”

Sin embargo no podemos seguir hablando del tema sin saber antes qué es exactamente un feminicidio. Mucha incertidumbre ha habido acerca de este concepto porque prácticamente es nuevo en el vocabulario mexicano.

El término feminicidio fue introducido en México por vez primera en la sentencia emitida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos que condenaba a México sobre el famoso y triste caso de Los Campos Algodoneros de Ciudad Juárez, que fuera publicada apenas en el 2009. Sin embargo, el término se queda corto para describir lo sucedido en dicha ciudad.

A pesar de eso, fueron analizados varias casos de mujeres que fueron halladas muertas en diferentes estados del país pero sobre todo en Chihuhua, y después de una lucha de tres años nuestro Código Penal Federal incluyó en su catálogo de delitos el feminicidiodescribiéndolo como la privación de vida de una mujer por las siguientes razones:

  1. La víctima presenta signos de violencia sexual de cualquier tipo
  2. A la víctima se le hayan causado lesiones o mutilaciones infamantes o degradantes, previas o posteriores a la privación de la vida o actos de necrofilia
  3. . Existan antecedentes o datos de cualquier tipo de violencia en el ámbito familiar, laboral o escolar del victimario en contra de la víctima
  4. Haya existido entre el victimario y la víctima una relación sentimental, afectiva o de confianza
  5. Existan datos que establezcan que hubo amenazas relacionadas con el hecho delictuoso, acoso o lesiones del victimario en contra de la víctima
  6. La víctima haya sido incomunicada, cualquiera que sea el tiempo previo a la privación de la vida
  7. El cuerpo de la víctima sea expuesto o exhibido en un lugar público

La inclusión de este delito en el Código Penal Federal no fue meramente casualidad, fue una demanda que muchas organizaciones sostuvieron con los legisladores y es importante recalcar que no se crean leyes solo por hacer sino que cada una está debidamente motivada y justificada por la realidad social. 

Posterior a esta reforma de ley, varios códigos estatales penales empezaron a incluir en su catálogo el mismo delito, sin embargo, en casos como Yucatán no han sido incluidos todos los supuestos que menciona la ley federal, sino solamente cuatro de los siete que aquí aparecen, lo cual deja estado de indefensión a todas aquellas mujeres que vivan una situación diferente que no esté incluida en su ley estatal.

Actualmente todos los estados han incluido este delito, con excepción, irónicamente, de Chihuahua.

“Cuando regrese a casa quiero sentirme libre, no valiente”

El derecho es cambiante, la sociedad evoluciona y con ella las figuras jurídicas. Es por tal razón que dicha inclusión no fue casualidad, sino una realidad que azota al país entero. No importa si estamos a favor o no del feminismo. No podemos evitar la realidad: en México, desgraciadamente, ser mujer es una desventaja.

Las mujeres ganan menos, pero trabajan más. No pueden salir hasta tarde por el qué dirán. No pueden viajar solas porque es peligroso. No pueden salir de su casa sin pedir permiso. No pueden trabajar en ciertos oficios porque son de hombres. No pueden salir tarde porque pueden desaparecer.

A pesar de que estas afirmaciones tan negativas suenen lejanas, porque vivimos en la Ciudad Blanca, no significa que no sean una realidad y, por increíble que parezca, el hecho de que la ley contemple como razón de género la exposición de un cuerpo en un lugar público es porque ha sucedido en varias ocasiones o que la necrofilia con los cadáveres de las víctimas esté contemplado en la ley es porque también es una realidad.

Así, muchos dirán que no somos el Estado de México, Sonora o San Luis Potosí, estados que cuentan con mayores cifras de feminicidios, sin embargo, estas cosas pasan en México, pasan en el país aunque a Yucatán todas las cosas, incluso las malas, nos llegan tarde.

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Fotografía tomada por Mayra Martell en la habitación de Erika Nohemí Carrillo, joven de 19 años desaparecida en el 2000.

Habiendo justificado la existencia de un delito que comprende solo la muerte de una mujer, es importante recalcar cómo se diferencia éste de un homicidio normal.

La diferencia entre ambos es la realidad social. Esto no significa que no haya hombres que mueran por causa de sus parejas o de una mujer, sino que estadísticamente son menos las muertes de hombres que se den por razón de género.

Difícilmente escucharemos sobre un hombre encontrado muerto cuyos genitales hayan sido torturados y presente violencia sexual, también es difícil escuchar que un hombre haya fallecido después de negarse a sostener relaciones sexuales con una mujer o haber mantenido una discusión con ella. Difícil pero no imposible y cuando esto suceda, ahí estaremos para demandar justicia también.

La violencia en contra de las mujeres es mucho mayor a la que sufren los hombres.

“Quiero salir sola, no con un silbato”

Existiendo esta diferencia entre ambos vale la pena recalcar por qué es importante admitir y considerar la muerte de una mujer como feminicidio.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación y la Corte Interamericana de Derechos Humanos han manifestado que las investigaciones que se llevan a cabo cuando se sospecha de una muerte por razón de género es mucho más minuciosa que la que existe con otros tipos de homicidio, es decir, debe tratarse de una investigación con perspectiva de género, esto debido a que para saber si en verdad se trata de un feminicidio no basta con acusarlo de tal sino que se debe de hacer un análisis sobre la víctima y el victimario.

Quién es la víctima, cuál es su edad, dónde trabaja, dónde estudia, dónde vive, con quién vive, con quiénes se relaciona, cuándo falleció, dónde falleció, en qué circunstancias.

Por otra parte, se debe hacer un debido análisis de quién es la persona que cometió el delito, cómo lo hizo y en qué contexto lo realizó.

Las respuestas a estas preguntas son las que determinarán si se trata de un feminicidio o no.

emma gabriela molinaEmma Gabriela Molina Lara exhibiendo la fotografía de sus hijos por cuya guarda y custodia luchó en contra de su exmarido. Asesinada el 27 de marzo del año en curso.

Esa es la ventaja de la investigación, que es tan detallada que una vez que sí considera que la muerte fue por razón de género, ésta debe conducir a la justicia. Sin embargo, el hecho de realizar una investigación tan minuciosa resulta una gran carga para el Estado, ya que debe contar con los recursos humanos, materiales y jurídicos necesarios para llegar a dar respuestas sobre estas preguntas. Eso es lo que complica estos procesos; es más fácil estudiar una muerte como un homicidio más que realizar una investigación con perspectiva de género.

Teniendo en cuenta los altos índices de violencia contra las mujeres, en el 2007 fue expedida la Ley General de Accesos de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, en ésta, por primera vez fueron catalogados cuántos y cuáles son los tipos de violencia que existen. Así los términos que hemos oído desde hace unos años como violencia verbal, violencia económica, violencia patrimonial y cuantos más tipos de violencias fueron presentados en esa ley.

De esta ley mencionada, surgió una nueva figura: la Alerta de Violencia de GéneroCuando en un determinado lugar ocurren varios hechos que puedan ser catalogados como violencia de género, la sociedad, las instituciones y organizaciones protectoras de Derechos Humanos tienen la posibilidad (pero sobre todo la obligación) de solicitar la aplicación de esta alerta.

Esta consiste en declarar que en cierto lugar existe violencia de género para buscar cuáles son los factores que la generan, pero sobre todo para realizar un análisis de las políticas públicas en materia de género. Es decir, analizar qué tipo de políticas se aplican en el estado o municipio en seguridad, educación y justicia para prevenir y erradicar dicha violencia.

Para que todo esto se dé, el estado o municipio tiene que admitir que tiene un problema. Y como primer paso para erradicar dicha violencia hay que reconocerla. Más allá de presunciones de ser el Estado con mayor seguridad o mejor calidad de vida debemos darnos la media vuelta y echarle un vistazo al pasado y reconocer que a Yucatán, históricamente, todo le ha llegado tarde: las películas, el progreso, la moda, y claro, no estamos exentos de la violencia de género que, a pesar de que llegue tarde, llega.

Y así para poder entender lo que nos azota, es importante darnos una vuelta y echar un vistazo en nuestra casa, en nuestro país y así entender que las luchas que se hacen por el reconocimiento de un feminicidio, por una debida investigación y  por declarar una alerta de género no son meramente caprichos feministas, son una realidad social.

Javo Castellanos

Junio 2017

Por último, les dejo con un texto escrito por Mayra Bartell quien fotografió por varios años los hogares, los cuartos y pertenencias de mujeres desaparecidas y asesinadas.

2C450F01-D7C8-4031-AEFE-F0F6179CDB88El texto y las fotografías de Mayra se encuentras ubicadas en la exposición permanente Feminicidios en México ¡Ya basta! del Museo de Memoria y Tolerancia en la Ciudad de México.
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