Justice is a dream we need to be determined to realize*

La declaración de la independencia de 1776 de EUA reza en los libros y mentes de varias personas como credo de la igualdad humana.Sentimientos de la Nación se sigue enseñando en las escuelas como prueba del orgullo mexicano y pauta de otros cientos de documentos y corrientes humanistas. “Aung San Suu Kyi” se pronuncia más de una vez en diversos discursos a lo largo del mundo como el nombre representativo de la libertad y la paz… Pero aún con ellos y miles de escritos, personalidades y episodios, la opresión sigue siendo la constante de los siglos de nuestra humanidad.

Frente a una comunidad que no lucha o no sabe cómo, las esperanzas de cambio parecen un sueño que recuerda al de Martin Luther King en su momento, solo una utopía.

Después de la avalancha mediática de los derechos humanos como la solución a los problemas mundiales, poco queda de la euforia y la esperanza que alguna vez provocaron éstos. Entre la falta de interés y de educación apropiada que los posicione como valores capaces de ser reproducidos con pequeños actos y no ideales mágicos de instantánea ejecución, el rechazo es más latente que nada.

Aunado a ello, también está la comodidad habitual del actuar sin conciencia o conforme a los patrones culturales aprendidos. Cuesta más nadar contra corriente que ser rectos, distintos, subversivos, congruentes…  Dejar de hacer cosas que nos benefician ampliamente o únicamente a nosotros a costa de los demás.

Es cierto que “ojo por ojo y diente por diente” es el lema vigente para nuestra sociedad rota por sus miembros, que hacer las cosas bien desde tu trinchera parece poco útil y cada vez menos alentador, que tú no sufres de esclavitud moderna ni tus amigos son refugiados políticos o víctimas del narcotráfico… Pero entre todos estos agentes del peligro, lo silenciosos que nos hemos vuelto se presenta como el más riesgoso, el enemigo primero a vencer.

Si bien, la justicia puede ser un sueño, ello sólo seguirá siéndolo en la medida que nos resistamos a decidirnos y hacerla realidad… A creer que puede ser más que un sueño, un discurso, una persona, un acontecimiento.

 

*Título inspirado por una frase de la propia Aung San Suu Kyi.

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