You is kind. You is smart. You is important

Lo prometido es deuda. Muchos me pidieron en repetidas ocasiones que hablara de este tema así que aquí está estimados lectores. Esta semana llevé a cabo un pequeño experimento social…



Como podrán ver, esto es curiosamente incongruente, al principio me molesté y dije “¿por qué tienen que ser deshonestas personas de Twitter?“, pero luego consideré la posibilidad de que no fuera falta de sinceridad ante la pregunta sino ante sí mismos.

Yo hubiera pensado que es más fácil de admitir que has engañado a alguien que admitir que a ti te han engañado, al menos pensé que por orgullo era algo más complicado.

Luego empecé a tratar de recordar todas las historias, anéctodas y confesiones confidenciales que las personas han dicho frente a mí y me di cuenta de algo: todos tienen una excelente razón, justificación o excusa, y mientras más veces repiten la historia más se convencen de que es válida y es real, no es fácil aceptar que actuamos en contra de nuestros principio o de nosotros mismos.

Tampoco es fácil darnos cuenta de que nuestro margen es más amplio de lo que pensamos; que el sentido de culpa ya no está ahí y dejamos de estar seguros de si volveremos a sentirlo alguna vez.

Nos preocupa ver cómo la liga se estira más y más con cada acción realizada, con cada mentira y que al final nos acostamos a dormir en calma, ¿y esa culpa que deberíamos estar sintiendo donde está?

Creo que esa es una pequeña parte de este tema, el entender que tal vez nuestros límites morales iban un poco más allá de donde creíamos, que ya nos sentimos cómodos con situaciones que antes hubiéramos mirado con otros ojos.

También están quienes lo niegan todo, como si eso lo fuera a hacer desaparecer, la vieja confiable… “si no lo recuerdo no pasó”, o aún peor las personas que dicen “No cuenta”. Ellas son aún más dañinas porque se convencen a ellas mismas y a las personas alrededor de vivir en una mentira, de vivir con los ojos cerrados.

Y luego están los que juzgan las acciones desde su pedestal moral en el que se creen intocables, sin mancha y con la autoridad para decir “Yo NUNCA haría eso”. Lo he dicho antes y lo repetiré: Nunca digas nunca, porque la vida da muchas vueltas y no sabes qué es lo que puede pasar.

Pero tampoco merecemos sentirnos atrapados en el juego de tener que perdonar a alguien una y otra vez porque estamos segurxs que “nos ama”, ahí la cuestión no es si nuestra pareja o no, es cuestión de amarnos a nosotros mismos.

Entender que merecemos a una persona que nos demuestre honestidad y respeto. Yo creo que engañar a una persona la mayoría de las veces es una decisión, porque aunque sea por un momento dejas de ser empático con tu pareja, dejas sus sentimientos a un lado al realizar una acción que sabes que puede lastimarlx.

La verdad es que este siempre ha sido un tema complicado, en especial porque nadie quiere hablarlo. Nadie quiere ser señalado como una persona débil a la que han lastimado, ni quiere ser señalado como el causante del dolor de otra persona, pero parece que de algún tiempo para acá, ya no sólo encontramos común la infidelidad, sino que pasamos de estigmatizarla a justificarla.

En este caso sí creo que si no eres parte de la solución eres parte del problema, todos hemos estado involucrados directa o indirectamente con este tema, y todos hemos victimizado o justificado a alguien. “Pobre, estaba pasando por un mal momento”, “seguro no le daban lo que necesitaba”, “pues es que ve como se ha descuidado, ya ni le importa”, “si no aprecias lo que tienes, va a llegar otrx que si lo aprecie”

Las encuestas dicen que muy poca gente ha engañado pero muchos han sido engañados ¿cómo es posible esto? Sencillo, creo que es porque identificamos más cuando nos lastiman que cuando lastimamos a alguien. Algunas veces pensamos que no tiene nada de malo, que nadie se va a enterar, que eso no es nada. No le ponemos sentimientos y no sentimos culpa, pero cuando lo vemos del otro lado de la moneda, tal vez si nos hicieran exactamente lo que hicimos lo veríamos diferente.

Misma acción, diferente reacción, al final se reduce a falta de empatía, falta de honestidad y falta de respeto, cosas que últimamente a todos nos hacen mucha falta.

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