Entre el sapiens y el sensorium

Pasa que el fenómeno Netflix hace que la mayoría de las personas veamos las mismas series al mismo tiempo y hablemos de ellas. Entonces Stranger Things, 13 Reasons Why y Sense 8 se vuelven EL tema por unos cuantos días. Este Elefante, aunque un poco atrasado, no es la excepción.

El pasado 5 de mayo la plataforma nos ofreció, por fin, la segunda temporada de la serie producida por Lily y Lana Wachowski. Confieso que me tardé en empezarla y mi avance por los escasos capítulos ha sido muy lento. Ayer puse play al último, pero debido a que muchos amigos y amigas publicaban el sufrimiento que el bingwatch les había producido, decidí aplazar mis últimos cuarenta minutos por unos días más.

Hablaré pues, de mi lectura de Sense8 sin estar 100% calificado para hacerlo. Cuando veo la serie, muchas cosas pasan por mi cabeza. En primer lugar, que Alfonso Herrera es uno de los homínidos más guapos de la Vía Láctea. En segundo lugar, tengo fantasías sobre cómo serían mis otros siete hermanos en caso de ser un sensate (tal vez alguno compensaría mi falta de destreza para los deportes, otro realmente sabría cocinar o le iría bien en los negocios, podría ser que alguno de los ocho supiera bailar hip-hop, y está claro que habría mucha diversidad sexual). Y en tercer lugar, Sense8 me pone a reflexionar, por mi de-formación profesional, acerca del paradigma de los cuerpos y las identidades en el presente que vivimos. 

sense8-cast-610x406

Will, Riley, Capheus, Sun, Lito, Kala, Wolfgang y Nomi protagonizan un dispositivo cultural atravesado por temáticas como el género, la política, la religión, la sexualidad, el cuerpo, la violencia, la moral y la condición humana. La serie puede ser leída como una representación narrativa de las nuevas propuestas de la corporalidad y la subjetividad. Su configuración articula semánticas de la ciencia ficción que, por su naturaleza y relación con la literatura fantástica, cuestionan los modos de interpretar la realidad en que vivimos. Una de las principales propuestas tiene que ver con la identidad. En palabras de Joan-Carles Mèlich, “La identidad humana aparece como una incesante relectura y reescritura de un texto que nunca está definitivamente acabado” (53).

Al descubrir que forman uno de los vértices de un octágono, los personajes se entregan poco a poco a esta identidad en tránsito y descubren cómo empoderarse de su condición. Según indica Rosie Jackson, “las fantasías de identidades deconstruidas, demolidas o divididas, y de cuerpos desintegrados, oponen categorías tradicionales de sujetos unitarios. Intentan llevar a cabo representaciones gráficas de sujeto en proceso, que sugieren las posibilidades de otros innumerables sujetos, de historias distintas, de distintos cuerpos” (149). La serie norteamericana se adhiere a las teorías que cuestionan la identidad como una propiedad privada e inmutable, además de que apela a un sentido de comunidad en un mundo en el que las conexiones únicamente nos aíslan. Sense8 abre el espacio para otra pregunta: la de la vulnerabilidad, puesto que los personajes están expuestos a los afectos, los duelos y los peligros de los otros siete. Existen porque están siempre en-relación-con y en-construcción-con los demás. Cuerpos que están fenomenológicamente conectados. Cuyo estar-en-el-mundo (como diría Martin Heidegger) no se limita a su singularidad. Cuerpos que pueden compartir sus experiencias sexuales, sus alegrías y sus tristezas. Cuerpos que responden a los llamados de solidaridad.

No obstante, como hay que sospechar y desconfiar de todo producto cultural para las masas, me preocupa que series como Sense8 se adhieren demasiado a los modelos capitalistas contemporáneos. Esos que nos venden la idea de que somos dueños —amos y señores— de nuestros avatares, que podemos (si tenemos el poder adquisitivo) mutar de identidad, modificar el cuerpo, controlar nuestro propio devenir; sin embargo, existe un serio problema: a pesar de ser un programa muy innovador y constructivista, nos devuelve a la discusión sobre los esencialismos. Nomi, por ejemplo, puede haber transitado de Michael a su nueva identidad subjetiva y corporal, pero ello no la de ser, esencialmente, una Homo sensorium. Lleva, en su información bológica-ontológica (si se quiere, “metafísica”) algo que no puede ser transformado. Es por ello que, aunado a lo que he comentado, la creación de las Wachowski se suma a las ficciones del llamado posthumanismo. 

Aun frente a esta contradicción, sería interesante plantearnos la posibilidad de que, existan o no estos individuos, seamos capaces de des-apropiarnos de nuestra identidad, asumir sus contradicciones y participar en prácticas éticas diferentes: del reconocimiento del otro según la situación en la que se encuentre, de valorar la identidad de los demás sin importar cómo decidan llamarse-vestirse-sexuarse hoy, de participar en nuevas políticas del cuidado mutuo, de prestar nuestra autenticidad a las necesidades del Otro, porque sólo a través de él es que somos “Tú” “Yo”.

Entre una larga lista de razones (que incluyen al pene de Wolf, el cabello de Amanita, el soundtrack, el video introductorio, la paleta de colores y a la guapísima Eréndira Ibarra) me gusta Sense8 por presentar estrategias narrativas que nos hacen pensar que para lograr otro mundo posible, debemos estudiar, primero que nada, nuestro lugar en él y en relación con el otro que me nombra, que me otorga identidad. Tal como dice Begonya Sáez, “cuerpo a cuerpo, siempre cuerpo a cuerpo, el sujeto da lugar al Otro en un diálogo en el que el Otro lo llama y al que, sin embargo, se resiste, pues no se agota en él: ni en el sujeto, ni en el diálogo” (13). 

Ciudad de México a 19 de mayo 2017

David Loría Araujo.

Anuncios

4 pensamientos en “Entre el sapiens y el sensorium

  1. yo creo que estas cuestiones forman parte del plan de la elite mundial para confundir a la humanidad con esta idea evolutista y no es otra cosa que gente poseída como muchos mortales que caminan por el planeta sin saberlo! hay que informarse para no caer en estas trampas! todo lo que se pretende naturalizar en esta serie no es normal! son depravaciones y no hablo de homosexualidad sino mas especificamente de la idea de un ser humano telepatico que es una idea de la corriente new age que intenta adoctrinar a las masas con estas teorias y están llevando gente al matadero haciendo que abran portales para que otras entidades ingresen a sus vidas lo que se llama una parasitacion interdimensional y la telepatia como otros tantos poderes que adquiere un ser que esta siendo parasitado son considerados demoniacos, y no me vengan a hablar de religiones porque las religiones la crearon los hombres para desviar a las gentes de cristo! yo tambien era un incredulo como tantos otros que aun siguen durmiendo!

    Me gusta

  2. La serie no me pescó, sinceramente; pero el análisis qué haces del mismo se me hace extremadamente interesante porque no estás hablando meramente de sus logros como la serie LGBT del momento, sino en cuanto a la exposición de una perspectiva sobre lo que nos hace Ser, un modelo ontológico que se basa en la idea heideggeriana de la cooperación entre los entes en un mundo transhumanista, hipertecnologizado, que contrasta con las ideas de Sloterdijk en el futuro de la humanidad.
    Algo que quisiera agregar es que la cuestión de los esencialismos, de la transferencia de la “identidad” y su descorporeización realmente no es apoyado por la mayor parte de los teóricos, poshumanistas, porque en conclusión muchos tienen en cuenta o temen desconocer graves riesgos gracias a la cultura tecnocrática, que efectivamente es regido por los modelos capitalistas de las transnacionales farmacéutico-alimentarias. Estas consecuencias casi siempre se representa en la literatura cono distopías.

    Te recomiendo leer Oryx y Crake de Margaret Atwood.

    Y claro, para una experiencia audiovisual recomiendo mucho la obra de Mamoru Oshi, Ghost In The Shell (1 y 2) que halla al autor de esta obra un contraste en cuanto a la identidad, la tecnología y el cuerpo.

    Me gusta

  3. Bueno la serie la han cancelado, por la politica que lleva Netflix, asi que el que cita a Cristo, ya puede descansar.

    Parece mentira que con el avance científico del que hoy en día gozamos, todavia estemos creyendo en palomas que anuncian, mujeres que paren siendo virgenes y corderos de Dios cruficicados en una cruz de palo….

    La religión, ese anacronismo cada vez más evidente, está llamado a extinguirse, por suerte….

    Me gusta

  4. Soy una de esas personas que cree fielmente que siempre hay una conexión inexplicativa, la cual nos conlleva a veces a preguntarnos por ej. ¿De dónde lo conozco?’. Quisiera que consideren en seguir con estos( proyecto de) capítulos. Porque nos atrapa y hace de esto un arte para la imaginación del espectador.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s