Un encuentro tras las rejas…

Fue hace poco más de dos años, en Diciembre del 2014 durante una experiencia misionera en Navidad en Tabasco, que al despertarme, me lavé la cara y al mirarme en el espejo, sin razón aparente me dije a mi mismo: “Nunca has ido a la cárcel, Dios quiere que vayas a la cárcel”.

Sí, así fue como todo esto comenzó, y al regresar a Mérida tomé una de las decisiones que más ha marcado mi vida, comenzar a visitar a los presos dentro del CERESO de Mérida.
Creo firmemente que ésta ha sido una de las experiencias más gratas de mi vida, ya que sólo había tenido la oportunidad de realizar apostolados en comunidades rurales, a través de grupos apostólicos diversos. Sin embargo, esta ha sido una experiencia completamente diferente, por lo que agradezco infinitamente a Dios la oportunidad de conocer la realidad que se vive detrás de las rejas y de hacer algo por mis hermanos en prisión, por invitarme a contribuir en la lucha de hacer un mundo cada vez más justo y más humano, y agradezco también el haberme dado cuenta que uno redescubre el amor al ver como un hermano del penal te recibe con alegría, abraza contigo sus recuerdos y logra por fin ser escuchado sin el miedo a ser juzgado por sus compañeros de prisión.

Este año todo se tornó un poco diferente, desde hace más de un año se me dio la oportunidad de coordinar un módulo del penal, un módulo de castigo que se encontraba abandonado y en el cual los hermanos pedían ser visitados, fue un reto para mí el decir Sí a esta encomienda, porque como todos sabemos, pasar de la canción con la famosa frase de “Le digo sí a tu envío” a realmente aceptarlo, sin importar lo que implique, no es fácil, sin embargo después de mucho meditar, acepté la misión de acompañar a esos hermanos, porque sabía que no estaría solo en esto, Él siempre estaría conmigo, y junto con otras 8 personas emprendimos la misión de llevar a Jesús tras las rejas.

Fue un año increíble, compartido con mis hermanos “El Psicosis”, “El chino”, Mézquita, “Holbox”, “El soldado”, “Santa Rosa”, David, “El tolok”, Sansores, entre otros; en fin, fue por un lado forjar una constante amistad con ellos; y por el otro, el descubrir que había mucha gente que se mostraba interesada en acompañar a los hermanos, por lo que me animé a pedir otro módulo, y es así como llega el módulo B2 a esta historia, con el cual tuve la oportunidad de compartir esta Semana Santa.

Terminé de enamorarme de este apostolado al abrir un grupo al que nombré CARISMA, esto debido a la exhortación del Papa Francisco que dice que “no puede haber un cristiano sin alegría”, sobretodo en un apostolado que visita un lugar como la prisión, que está invadida por la tristeza y el desánimo, y que le hace falta tanta alegría y felicidad a los internos. Es por eso que nosotros no podemos llevar al penal si no nuestra energía y convicción por este proyecto de Jesús, que no deja a un lado a nadie, sino que incluye a todos, especialmente a los que se encuentran lejos de Él.

Trabajar con los hermanos es un reto, es darte cuenta de que en el mundo no se necesita más gente que hable, sino gente que sea capaz de escuchar y de comprender al que sufre, que sepa mirar con los ojos del otro, que sea capaz de ponerse en el lugar del que se encuentra lejos de Jesús y permita que caminen juntos a su encuentro.

Algo que siempre he dicho sobre este apostolado es que uno llega con la idea de catequizar, y termina siendo catequizado, uno llega con las intenciones de amar al prójimo, y termina siendo amado, porque la cárcel es un lugar donde uno hace de la búsqueda un encuentro, donde para encontrar a Dios solo hacer falta saber mirar a través de cada hermano que te acompaña los sábados durante la visita, detrás de cada hermano que te dice “Dios te bendiga” y te agradece tu tiempo, e incluso detrás de cada hermano que aún se esconde detrás de la puerta de su celda por miedo a ser visto escuchando la Palabra de Dios.

La vida en el penal no es nada fácil para los internos, dentro de esas paredes existe una rutina nociva que comprende el urdir hamacas, lavar ropa (tanto propia como ajena), afrontar el caluroso día a las dos de la tarde entre puras estructuras de cemento, esperar el rancho (comida), o matar el tiempo platicando con algún compañero, y digo compañero porque ahí adentro no hay amigos, porque no pueden compartir aquello que les hace daño, porque le darían el poder al otro de lastimarlos y humillarlos.

En fin, sin entrar en muchos detalles, la vida de un hermano tras las rejas se ve monótona, cansada y solitaria, pero ahí es donde nosotros entramos, donde los grupos apostólicos llevamos a cabo la magia de nuestra labor, saludando con el carisma que nos caracteriza tanto de alegría, invitándolos a acercarse, compartiendo una partida de cartas, jugando volibol o fútbol, riendo hasta que te duele la panza, y sorprendiéndote cada sábado al no saber como explicar que un lugar que se encontraba sumergido en tristezas, se convierte en el lugar lleno de alegría, donde pasas momentos tan felices, y del cual sales con una sonrisa, con una alegría sincera de sentir que has amado, pero más importante aún, te has dejado amar.

No puedo compartirles la felicidad que se tiene al salir un sábado de la cárcel de Mérida, es un sentimiento difícil de explicar, es algo que tienes que vivirlo en carne propia; animarte a encontrar a Jesús tras las rejas es una experiencia que marca tu vida para siempre, que te hace valorar todo aquello que tienes, que te hace cambiar la forma de vivir y de ver el mundo; Es apostar por lo que Jesús siempre quiso que hiciéramos, que estuviéramos para aquellos que sufren y pasan necesidades, porque el dijo “Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo” (Mt 25, 40), y qué mejor manera de darte a los demás que siendo luz y alegría donde abunda la oscuridad y la tristeza, siendo nosotros mismos la prueba de que “Donde todo falta… Dios asiste”.

Raúl Bolio Quintal

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s