Enseñanzas del Sol Naciente: Un yucateco en Japón

Las últimas dos semanas tuve la dicha de recorrer y conocer un poco de Japón, un país impresionante desde el ángulo que se le mire, socialmente, históricamente, culturalmente, económicamente o religiosamente.

Más que vacaciones o un viaje de placer, terminó siendo un viaje de aprendizaje y semi-estudio, y de hecho así lo asumí desde el comienzo, despertándome temprano y durmiéndome tarde todos los días para procurar no perderme de nada, aún así, vaya que me faltó mucho por ver.

No se trata de hacerle promoción al país, pero a cualquier persona que tenga la oportunidad de ir que vaya, principalmente porque todo, y repito, todo, es diferente, desde los baños hasta la gente, y en segundo lugar porque tiene mucho, muchísimo que enseñarnos a todas las personas que queremos y creemos en un México diferente.

  • Antes de 1986 Japón vivió un período de 200 años de una reclusión auto impuesta del resto del mundo, no comerciaban ni aceptaban ninguna influencia del exterior, preferían retrasarse tecnológica y militarmente al resto del mundo, que arriesgar sus tradiciones y modos de vida. El precio de esta política fue que las potencias del resto mundo, con sus más modernos ejércitos y barcos, alrededor de 1865, fácilmente pudieron atacar Japón y obligarlos a abrir sus puertos al resto del mundo y firmar tratados comerciales con ellos. La respuesta de los japoneses fue, lejos de deprimirse por su vulnerabilidad, bajo la premisa de conservar las tradiciones pero adoptar la modernidad, convertirse en una potencia económica, militar y tecnológica en tan sólo 40 años, esto después de 200 años de reclusión.
  • Como bien sabemos, en 1945, tras la destrucción total de dos de sus ciudades y la muerte de unas 246 000 personas por los únicos dos ataques nucleares en la historia de la humanidad, Japón resultó perdedor en la Segunda Guerra Mundial. Para 1960 Japón ya estaba de nuevo en pie reconstruyendo sus ciudades, sus templos, creando lo que al día de hoy es uno de los mejores sistemas de transporte del mundo y consolidándose nuevamente como una potencia económica y tecnológica. El día de hoy tanto Hiroshima como Nagasaki son dos maravillosas ciudades que de ninguna manera insinúan haber sido totalmente destruidas no hace tanto tiempo.

En México muchas veces dudamos de la posibilidad de acabar con la corrupción, que está inmiscuida en todos los aspectos de nuestra sociedad y no sólo en la política; no creemos que se pueda lograr que nuestras virtudes, como la alegría y la creatividad se encaucen al desarrollo del país y no sólo a nuestras fiestas; no aprovechamos ni percibimos las formas en que nuestras tradiciones y culturas ancestrales pueden generar riqueza y bienestar, en cambio las percibimos como fuente de pobreza y de rezago. Para mí, Japón es un claro ejemplo de que es posible cambiar una sociedad sin que pierda su esencia y que es posible realizar en un corto tiempo grandes cambios, es una muestra que la voluntad por cambiar hace las cosas posibles.

En fin, les dejo unos datos que me parecieron curiosos:

  • Los inodoros (bacines en yucateco) tienen calefacción y te lavan el cu… (al parecer, los occidentales somos unos retrógradas que no nos lavamos adecuadamente después de hacer nuestras necesidades).
  • Es tan seguro que la gente no  le pone candados a sus bicicletas, sólo las dejan ahí.
  • Todo está mejor hecho, todo, hasta las latas de cerveza, tienen una hendidura en la corcholata para abrirlas más fácil. Además, tienen braille (una sociedad desarrollada necesariamente tiene que ser incluyente).

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  • El metro parece más una biblioteca que el transporte principal de 30 millones de personas, nadie se empuja, grita o habla fuerte,  (ni tampoco venden cosas, ponen cumbias o comercian órganos robados), todo por respeto a los demás.
  • Incluso cruzar la calle puede ser un acto sorpendentemente civilizado y ordenado.
  • A pesar de vivir en una ciudad de 30 millones de personas no hay mucho tráfico.
  • No vez basura en ninguna parte, ni siquiera botes de basura, simplemente cada quién se hace responsable de sus propios deshechos. Les parece una solución más fácil a que el gobierno llene de basureros la ciudad y contrate un ejército de limpiadores.
  • Al  no poder explicarte cómo llegar a lugares por no hablar inglés, mejor deciden llevarte a los lugares.
  • No está permitido fumar en espacios públicos, incluida  la calle.
  • No oyes a una sola persona sonar el claxon.
  • No vez un solo policía en la calle.
  • Te sientes tan seguro que puedes dejar tu laptop en una mesa e irte por unos minutos sin vigilarla.
  • En los hostales te regalan tarjetas SIM con Internet incluido gratis.

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Lo malo es que, si de repente te encontraras en un país con estas características, más que suponer que estás en Japón, primero pensaríamos que definitivamente no estás en México, lo bueno es que todos estos son hechos que dependen principalmente de la ciudadanía, sin necesidad del gobierno, así que no tenemos pretexto.

Saludos.

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2 pensamientos en “Enseñanzas del Sol Naciente: Un yucateco en Japón

  1. “Al no poderte explicarte cómo llegar a lugares por no hablar inglés, mejor deciden llevarte a los lugares.” Buena observación del ser humano promedio.

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