1, 2, 3 POR EL TIEMPO QUE ESTÁ PASANDO

Cuando estaba en la secundaria uno de mis pensamientos constantes era lo mucho que deseaba que el tiempo pasara pronto.

Que llegara el fin de semana para dormir más, que sean las vacaciones, que los exámenes terminaran pronto, que por fin fuera una adulta para hacer lo que yo quisiera.

En la universidad entendí que no vale la pena estresarme por cosas que tarde o temprano tendré que hacer y en su momento solucionaré, aprendí que el día a día es eso… “un simple día a la vez”, así que dejé de preocuparme por la semana de entregas que se aproximaba, yo confiaba en mí misma: era cuestión de organizarme y trabajar sin parar, pero como sea, sabía que terminaría.

Por obvias razones mi mantra no siempre era buena idea, era de esperar que la tormenta llegara y con ella se llevara mi poca cordura. Así que algunas veces antes de alguna entrega final había un ligero colapso. Sin embargo gracias a dios y a las personas que me apoyaban en ese momento logre salir adelante varias veces.

Cuando comienzas a trabajar el tiempo se torna diferente. Ya no estás tan desesperado por crecer, porque los días pasen rápido, aunque te mueres de ganas por un viernes o un domingo en casa, a quien no le viene mal días que por gusto decides quedarte en casa para ver pendientes de trabajo con calma o simplemente dormir.

Porque los días no alcanzan, incluso deseamos que el tiempo se detuviera para que tengamos 5 minutos más para respirar o terminar algo, hay días donde a pesar de que tu trabajo termine a las 5 o 6, voluntariamente sales a las 8 o te levantas a las 4 de la mañana con tal de terminar. Sacrificamos un compromiso u horas de sueño para acabar.

Qué difícil es pensar que la vida pasa rápido. Tener miedo de no saber si la estás aprovechando, porque más de una vez tendremos que elegir que rubro queremos desarrollar… decidir ser un excelente profesionista, una gran madre o viajar por el mundo.

Me aterra aplazar, porque cuando menos te lo imaginas ya pasaron tres años y no entraste a la maestría, ya pasaron tres meses y nos has cumplido tu propósito de ir al gimnasio, ya pasaron dos semanas y no has ido al doctor por ese dolor que continua.

El tiempo pasa, es difícil dedicarse a todo, terminarlo todo. Siempre lo primero en ser sacrificado cuando necesitamos 1 hora más es algo nuestro. No digo que sea lo ideal ser egoísta. Pero como alguna vez me ayudó mi mantra universal “un día a la vez”. Es bueno darte un tiempo, es bueno descansar, es bueno salir y disfrutar. Es cuestión de decidir, conocerte y saber organizarse, pero nunca olvidar que ante todo primero estas tú y tu salud.

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