MANUAL PARA SUPERAR EL OVERTHINKING

Si tú alguna vez…

Te cuesta trabajo tomar decisiones, analizas las conversaciones en WhatsApp que tienes con ciertas personas (especialmente de alguien que te interesa), cuidas excesivamente los detalles de las palabras que pondrás en un mensaje o un tweet, le buscas significados ocultos a lo que ves a tu alrededor o (de nuevo, por qué no) a las conversaciones con personas que te interesan intentando descifrar si existe algún guiño que te dé la razón en cuanto a tus supersticiones sobre las intenciones de esa otra persona cuando la realidad es que no le gustas y nunca le vas a gustar aaaaaaaa… *respira*, te preocupa postear la foto perfecta en Instagram, buscas la canción que tuiteó la persona que te interesa para otra vez analizar si tiene que ver contigo (NO TIENE QUE VER CONTIGO), o te quedas pensando horas en por qué cierta persona tarda en contestar, no contesta o dejó de seguirte en alguna red social… Tienes un problema.

Amigos, el overthinking, eso que necesitabas en tus clases de filosofía pero nunca se te dio; esta semana fue, el elefante en la sala de la superación.

Este post era una promesa desde septiembre, pero ya saben, me lo tuve que pensar mucho.

¿Cómo superar algo que es innato del ser humano? Aunque en algunas personas no se note, pensar es tan común como respirar, ¿el problema? Puede convertirse en una adicción. El overthinking es el hecho de “sobre-pensar” las cosas o pensarlas demasiado. También se le conoce así a la habilidad para crear problemas en donde no los hay o buscarle un significado a cada suceso. Sus síntomas son la paranoia injustificada, ansiedad (mucha), inseguridad e insomnio.

Lo que viene a continuación del what if, el epítome de la denominada hora sad, el papá de las inseguridades ficticias. Ese cruel proceso de ensimismarte en ideas y pasajes hasta encontrar una “respuesta” que no se halla a simple vista. Convertir a nuestra mente en un manojo de incertidumbre, miedo y melancolía.

Pero para todo ello querido/querida amigo/amiga, existen soluciones, las cuales he recuperado de filosofías zen, ignacianas, jedi, un poco de psicología básica y una que otra plática con personas sabias e interesantes, además de claro, mi propia experiencia.

Yo empezaría por la aceptación. Suena lógico y hasta obvio, pero es más difícil de lo que parece, porque aceptar implica rendirse, y no estamos programados socialmente para eso. Aceptar es decirme a mí mismo “no hay nada que pueda hacer para cambiarlo, y eso está bien”. No tenemos el control de cada suceso y NO TODO TIENE UN SIGNIFICADO, ni aun con una vasta experiencia, pero la aceptación va cuajando en la mente, y cada vez resulta más fácil. Es recomendable crear un mantra: No está en mis manos, y eso está bien; No está en mis manos, y eso está bien…

Con la repetición nos entrenamos y poco a poco el asunto pierde la importancia que se apoderaba de nuestro pensamiento. Después de todo, nuestra mente agradece el poder “cerrar” círculos. Esa sensación de “cierre” ayuda a pacificarnos.

Otro paso sería vivir en el presente. La concentración es una poderosa arma en contra de las distracciones que buscan tomar las tangentes que nuestra mente propone para volver al meollo del asunto. Tu concentración determina tu realidad (Qui-Gon), así que tu presente está subordinado a lo que ocupe espacio en tu memoria. La mejor forma de evitar esto es, irónicamente, distrayéndote con cosas positivas: sal a correr, practica un deporte, haz ejercicio, platica con otras personas (pero no del tema en cuestión), juega Nintendo, ve películas. Pero eso sí, no intentes sustituir la tristeza, vívela y deja que haga lo suyo, no la reprimas, sé cómo el sauce… (Ese será tema para otro post).

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Siguiente paso, la navaja de Ockham: En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable. Esto quiere decir que, si parece que no le gustas, generalmente, no le gustas. No hay que darle tantas vueltas a un suceso si todo apunta a una respuesta lógica. Es cierto, no siempre se cumple esta ley, pero definitivamente nos ayuda a volver al primer paso: aceptarlo.

Consigue tu respuesta. O para efectos publicitarios de Nike, “Solo hazlo”. Podríamos caer en el error de pensar que lo que nos dolerá será una respuesta que no esperamos, la realidad es que duele más no tener una respuesta. Así que, ¿la quieres? Ve por ella. Si es negativa o positiva, qué importa, al menos lo sabrás. La incertidumbre mata. Las respuestas solo lastiman.

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Escribe en una libreta. No me refiero a un diario sino a expresar en papel todo lo que pasa por nuestra cabeza y corazón. Una vez escrito, es mucho más fácil visualizarlo y unir puntos, sacar conclusiones, entender el panorama completo. Conforme pasa el tiempo y vas escribiendo lo que te sucede, podrás revisar apuntes pasados y relacionarlo con el presente. De esta manera tendrás un precedente a lo que en estos momentos te causa conflicto, y gracias a esa referencia sabrás dos cosas: qué hacer y que todo se pasa, nada dura para siempre.

Por último, algo que siempre me gusta recordar, aunque suene de lo más cliché del mundo: solo-se-vive-una-vez. Así que piénsalo una vez, decide, ejecuta. Si no salió como esperabas, acéptalo y a lo que sigue. Suena más fácil de lo que es, pero la realidad es que será tan sencillo como tú quieras. La fuerza de voluntad no entiende de éxito o fracaso, solo entiende el “hacer”.

 

Lo más peligroso del overthinking es que nos roba la paz cual dementor. Es por ello que defiendo lo positivo de obtener respuestas a pesar de no ser de nuestro agrado, porque es mejor tener paz que ser feliz. Siempre.

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Sé que probablemente esperaban una tesis al respecto, pero ya a estas alturas, no quise pensarle tanto.

Esto es lo que me ha funcionado: en el amor, en la universidad, en las decisiones de vida, en las amistades, en las victorias y en las derrotas, en los momentos más felices y en los más tristes.

No he dejado de pensar. Reflexionar es parte de mí, pero me he vuelto más selectivo en lo que vale la pena cuestionarme, en las personas que vale la pena conservar cerca y en aquello que, precisamente, no vale la pena pensar tanto, porque a veces la vida te pone cosas, situaciones o personas en frente, con las que simplemente no hay nada que pensar.

 

Gallo Molina

Nos leemos en Twitter: @gallo_molina

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2 pensamientos en “MANUAL PARA SUPERAR EL OVERTHINKING

  1. Demasiada aceptacion, aceptación es derrotarse. Si quieres que algo suceda deberás hacer todo para lograrlo no importando si tuvieras que entrenar para ello. Te recomiendo este libro “Como llegar a ser un macho alfa” de Jhon Alexander. No lo juzgues por el título, será de los mejores libros que habrás leído.

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  2. Pingback: CARTA A MI 2017 – EL ELEFANTE EN LA SALA

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