Felices los felices

Uno es feliz sólo en un modo. Es decir, tu felicidad se llama así a pesar de la diversidad de motivos, años y circunstancias que sucedan. La felicidad es una pero no es la misma.

Cuando pienso en la palabra felicidad, irremediablemente me viene la imagen y el sonido de alguien soltando una carcajada. Me encanta esa cara de la felicidad – aunque no sea yo quien ríe ni sepa qué produjo tal afortunado momento-.

“Feliz el que perdona a los otros y el que se perdona a sí mismo“.

Les tengo que confesar: Me fascina ser feliz como ahorita lo estoy. Me siento enterita sin nada y hambrienta de todo; se percibe todo y todos casi en su lugar. Verán, tanta es mi felicidad que el casi ni me causa ruido, ni le doy importancia, ni me quita ni me da como hubiera sucedido con anterioridad por mi naturaleza perfeccionista.

El cambio de la cara de mi felicidad es producto de un proceso de madurez poco concienzudo. Ni he acabado, apenas estoy comenzando, pero siento que ando en el clímax descubriendo, aprendiendo y absorbiendo la inspiración para continuar lo que no son caminos trazados, sino opciones disponibles para escoger.

“Felices los valientes, los que aceptan con ánimo parejo la derrota o las palmas”.

Esta felicidad construida solita se ha pintado, irónicamente, con más amor que antes y nunca. Me siento amorosa en un sentido más realista, honesto pero igual de entregado. En una forma donde mi felicidad es sólo mía aunque bien compartida.

Últimamente me pellizco, incrédula de lo que ocurre: Ni suerte ni destino, uno haciendo y produciendo lo suyo sin buscar finalidad específica. Así como siempre debería ser.

Esta cara de mi felicidad la quiero para todos. Una que sea tan íntima y que no dependa de nadie más que de ti, que se refuerza con los momentos que te regalan los demás y se expande con la búsqueda y cumplimiento de sueños, caprichos y hasta ratos libres.

Esta felicidad finita que me la debo a mí y al tamaño de mis anhelos.Esta cara que preferí a la discontinua, impropia y sinsabor que solía tener.

“Felices los amados y los amantes y los que pueden prescindir del amor”.

¿Qué cara de la felicidad viene después? No quiero ni apostar (aunque sean buenos los augurios). Al paso que voy y con los planes que llevó bajo el brazo, no queda espacio ni tiempo para hacer otra cosa que no sea disfrutar de ESTA CARA DE LA FELICIDAD.

¿Cómo es la cara de tu felicidad? Si no te gusta y acabas de darte cuenta, este es el momento para buscar la que sí. Si por el contrario, no logras saborear alguna otra mejor, sigamos gozando…

No desesperen y enhorabuena,  felices los felices*.

*Citas y título- Fragmentos de un evangelio apócrifo, Jorge Luis Borges.

**Pintura- “To laugh”, Bob Salo.

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