Las reglas del juego

[Nota: Hoy, por fin, vi La La Land. A veces, cuando leo un libro, y voy encontrando en sus páginas justo lo que quería leer, decir o escribir, agradezco a la vida que tales páginas existan. Hay libros con los que sucede eso, parece que los estuviéramos esperando. A veces, pasa con las películas lo mismo que con los libros. Y a veces, en la vida, tan llena de libros y películas, de encuentros y despedidas, de fracasos y recompensas, de Quédate-un-ratito-más y de Tenemos-que-hablar, uno agradece. Se mira al espejo: y agradece.]

Michel Foucault, a quien he leído bastante para la tesis de maestría, y que figura como mi filósofo favorito, le interesaba el cuerpo, el poder, la vida y la escritura. Un día de escritura, al final de uno de sus libros (ahora no recuerdo bien cuál), encontré esta frase sin buscarla: “Lo que es verdad de la escritura y de la relación amorosa también es verdad de la vida. El juego merece la pena en la medida en que no se sabe cómo va a terminar” (Foucault, 142). Cuando la leí, decidí creer que había estado allí esperando mi lectura. Un juego: la vida, el amor, la escritura. Luego pensé en que el juego, al escribir, amar o vivir, debería tener algunas reglas. Más adelante (esa noche fue larga) decidí que no, que todo lo contrario, que no las hay, ni las debería haber. No obstante, como deseaba escribir estas líneas hace tiempo diré que, si las reglas del juego tuvieran que existir, y si yo me encontrara a punto de tirar los dados, mis reglas serían algo parecido a estas:

 

Uno: David, por favor, no quieras e intentes hacerte daño, buscando o viendo imágenes que evocan a personas que forman parte de tu vida, pero no de tu presente. No entres (como si de una puerta se tratara) a ver fotografías que, por contener aquella silueta, aquella presencia, aquél matiz, evoquen un capítulo cerrado. Las imágenes (y hoy que las tenemos tan a la mano, tan digitales (en todo el sentido de la palabra), tan presentes, nos recuerdan fácilmente lo que ya no somos. No hay presión, sólo procura no meterte el pie tu sólo.

Dos. Aprende a soltar y a soltarte. Enséñate a mandar a la papelera de reciclaje algunos comentarios y experiencias desagradables que se cruzan con tu camino. Detén tu ansiedad un segundo, uno sólo y, por favor, pregúntate: ¿Esto será relevante en tres o cinco años? Si la respuesta es sí, ocúpate de ello prudente y analíticamente. No importa si llegar a la forma correcta toma unos días más de lo que querías. Si la respuesta es no, lo mejor que puedes hacer es despreocuparte. La vida gira tan rápido que de pronto te reirás del nuevo acomodo de las piezas. 

Tres. Es normal sentirse, de repente, rodeado por personajes que nunca imaginaste conocer. Es más, también es muy común sentirse un extraño entre esos personajes, querer volver la vista, huir lejos, salir de un portazo. A veces, sucede que ya somos los personajes del libro número seis, y nosotros seguimos en la Cámara de los Secretos. David, por favor, continúa la lectura. La regla es continuar la lectura, no importa si volvemos unas páginas, si releemos el mismo párrafo diez, cien, mil veces; se vale cerrar el libro, subrayarlo, doblarle la esquina a la página o mojarla con café.

 

Cuatro. No dejes de escribir. Aunque quieras usar tu día “comodín” y no escribir una vez al mes en esta sala. A pesar de que dejaste pasar todo el viernes, de que tuviste el tiempo suficiente, de que quisiste hacerte pendejo por un día. No dejes de escribir aunque hoy no hayas sido capaz de seguir las reglas uno, dos y tres. Aunque hayas guardado esa foto, aunque no te dejen dormir las dudas, aunque sientas que volviste a La piedra filosofal. 

Merece la pena jugar. Merece la alegría soñar, la tontera de dolerse, de hacer un desastre sólo para recordar que hay mucho que agradecer. 

Here’s to the ones who dream
Foolish as they may seem
Here’s to the hearts that ache
Here’s to the mess we make

David Loría.

Ciudad de México, 10-11 de febrero 2017.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s