TIEMPO (LIBRE)

¿Cuál es tu motivo?

“No existe el tiempo libre ni el tiempo esclavo. Solo existe el tiempo”

No hay nada más difícil que levantarte de la hamaca en la mañana. Nada. Aun más difícil es hacerlo con el frío de los últimos días. Y yo me pregunto, ¿de dónde saca uno la fuerza de voluntad para pararse y arrojarse a la vida?

Cambiando de tema (radicalmente), no me agrada Sofía Niño de Rivera como comediante. Pero debo decir que su Ted Talk fue un respiro en medio de un agujero negro de responsabilidades, pendientes y labores. Trata sobre el TIEMPO. Y eso amigos y amigas míos tiene mucho (si no es que todo) que ver con el infierno que supone levantarnos en las mañanas.

La alarma es el sonido del diablo. Siempre viene acompañado del pensamiento “¿Es en serio?”, y una negación ante la realidad que se avecina. Así que, ¿cómo le hacemos para hacer esto menos pesado? La respuesta es que, como dice Sofía, no existe el tiempo “libre” ni el tiempo “esclavo”. Solo existe el “tiempo”. Y nuestro problema es que no hemos aprendido a disfrutar del tiempo, valga la redundancia, a su debido tiempo.

Hemos crecido con la falsa idea de que todo lo que hagamos debe de estar enfocado en llegar a ser adultos. Y precisamente por ello, los adultos son los más estresados, los que siempre están de malas, los que “nunca tienen tiempo”. Voy a todo esto porque hoy sentí precisamente eso: que no tengo tiempo. Es esa misma ansiedad de que “las horas no dan” la que hace que no disfrute de mi vida, que está llena de cosas que me gustan y me apasionan. Irónico y tonto a la vez, no disfruto de lo más valioso que tengo, lo que nadie me va a poder devolver.

Cuando por fin tenemos vacaciones y decimos “Soy libre”, en realidad no lo somos. ¿Por qué? Porque ¿neta tendrías que celebrar el ser libre si se supone que estás haciendo lo que te gusta? Think about it…

Vivimos una libertad “errónea”. No somos dueños de nuestro tiempo. Pero sí somos dueños de la hora a la que elegimos poner la alarma y del momento en el que decidimos bajar el pie de la hamaca para comenzar el día. Cuando piensas en ello, empoderas tu tiempo, y dejan de existir excusas, lamentos, decepciones, porque es tú decisión. De eso se trata aprender a disfrutar el tiempo. De optar y ser consientes de ello.  Qué desperdicio es hacer la diferencia entre tiempo libre y ocupado. Todo tiempo debería de ser libre por ser lo que quieres.

No dividamos el tiempo, hagámoslo integral. Que descansar sea en función de reponer energía. Que dormir de más sea porque lo disfrutas y porque eso contribuirá a otras acciones futuras. Que no exista el “perder el tiempo” sino el “transformo el tiempo”.

En palabras textuales de Sofía: “Emplear el tiempo libre para que trabaje a favor de nuestro espíritu”.

Y eso solo se logra sabiendo una cosa: ¿Cuál es tu motivo?

Si no tienes uno, encuéntralo. Nunca te levantes de la hamaca sin uno.

 

Nos leemos en Twitter: @gallo_molina

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