Política para dummies

Hace un par de meses, un amigo bastante informado me pidió que le explique en qué consiste la política, porque a pesar de ser una persona culta, no entiende al respecto, ya que no le gustaba o le interesaba. El tema es muy extenso, pero sumamente importante e influyente en la vida de todos.

Las decisiones tomadas en ella influyen en cómo te vistes, qué comes, de dónde vendrá lo que comes, cuánto pagarás por tu auto, cuánto será lo mínimo que deberías ganar en un trabajo, qué puedes ver en la tele, cómo debes moverte, cuánto pagar por el transporte, a qué se va cada peso que gastas, cuántas escuelas nuevas habrá en tu ciudad, bueno, un sinfín de decisiones que aunque no parezca, influyen en nuestra vida. Por esas razones es importantes entenderla.

Aquí una pequeña explicación:

Lo bonito.

En palabras sencillas, la política es la forma en la que se dirige la administración de las instituciones públicas. Es una constante toma de decisiones con base a estrategias cuyo objetivo siempre será buscar el bien común de los ciudadanos. Por ejemplo: cómo dirigir un programa de desarrollo social en comunidades para crear huertos en patios.

Esa es la parte bonita de la política, es el deber ser, sin embargo en la práctica, sus objetivos son otros.

Lo real.

Uno de los principales objetivos en la práctica de la política es la soberbia y constante lucha de tener y mantener el poder. De adquirir influencia, tener relaciones, estar sobre los demás, tener más facultades y sobre todo mandar sobre la gente. El poder viene por añadidura al adquirir un puesto público y varía según su envergadura. Sin embargo, el problema surge cuando quien adquiere el puesto no es ni bueno ni tiene el mejor perfil.

Eso pasa cuando quien es líder del grupo político pretende, como lo mencioné, mantener el poder por el poder. Porque vale más la pena una persona no capaz pero que obedezca y esté agradecido por su cargo a quien se lo otorgó que una persona hábil y capaz, cuyo liderazgo pueda opacar al líder del grupo.

Lo feo.

El problema es que la mayoría de las veces la gente buena decide no ser parte de ella y cuando se ausentan los buenos, los malos toman sus puestos, cuando los malos toman decisiones suceden cosas como darle agua en lugar de quimioterapia a niños con cáncer.

Necesaria.

El Consejo Directivo de una escuela, un sindicato de trabajadores, la jerarquía en una empresa, un grupo apostólico, una división de boyscouts, una familia patriarcal o matriarcal. En cada ámbito en que nos desarrollamos encontramos siempre a un líder con el trabajo de dirigir a dicho grupo de personas o con la necesidad de tener el poder por el poder, es parte de la naturaleza del hombre como ente social, como animal político.

Por esa razón, a pesar de no conocerla, comprenderla o simplemente a pesar de que no nos guste, es necesario ser parte de ella como político o como ciudadano.

Porque cuando no participas en la toma de decisiones, alguien más lo hará por ti.

Hoy nuestros hermanos estadounidense están pagando el no haber tomado una buena decisión o haber dejado que otros la tomen por ellos y nosotros los mexicanos, también.

 

En la foto: José Mujica, ex presidente de Uruguay y político ejemplar.

 

 

 

 

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