NO ES MAME, ES CONCIENCIA

Este escrito es un fragmento de mi trabajo final para la materia Perspectivas Actuales en los Derechos Humanos.

No soy experto en el tema. Si alguien gusta de complementarme se agradece.

 

El título se debe a los constantes debates que abundan en mis redes sociales respecto al feminismo, el lenguaje incluyente y demás vertientes debatibles que para algunos son “simple mame” pero para otros representan luchas, esfuerzos colectivos y avances en materia de derechos humanos.

Muchos y muchas argumentan que el lenguaje incluyente, o para fines prácticos, el uso de la letra x para englobar a hombres y mujeres en una misma oración es ridículo, “chairo” o aberrante para el lenguaje. Otros y otras conciben al feminismo como una lucha tonta que busca colocar a la mujer por encima del hombre o dotarle de una importancia que no tiene ni nunca tendrá, nada más alejado de la realidad a mi parecer.

No cabe duda que dichas protestas o afirmaciones carecen de mucha información o sensibilidad al respecto. ¿Realmente se está exagerando en cuanto al lenguaje o las demandas femeninas por igualdad? ¿Es simplemente un vagón más del tren del mame? Precisamente porque creo que no, me gustaría indagar en las perspectivas de derechos humanos respecto a los feminicidios, específicamente los casos vistos en clase sobre los asesinatos en los campos algodoneros (Ciudad Juárez)  y de esta manera poder apoyar mi opinión de que en México existe un problema que no se debería de menospreciar y es el que la mujer es vista como un ser inferior, y que por lo tanto su muerte puede minimizarse, prostituirse o canalizarse de manera distinta, incluso para la ley.

Los hechos. Esmeralda Herrera Monreal, 15 años, desaparecida el 29 de octubre de 2001 de camino a la casa en la que laboraba como empleada doméstica. Fue hallada asesinada el 7 de noviembre en un “campo algodonero” a las afueras de Ciudad Juárez.

Laura Berenice Ramos, estudiante de 17 años, desaparecida el 22 de septiembre de 2001. Claudia Ivette González, 20 años, trabajadora en una maquiladora, desaparecida el 10 de octubre de 2001 después de que no la dejaron entrar por llegar tarde al trabajo.

En 2002 se presenta una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. En 2005 la CIDH declara admisible el caso. El 16 de noviembre de 2009 la Corte Interamericana de Derechos Humanos emite una sentencia contra el Estado mexicano señalando el incumplimiento en los deberes de investigación y de esa manera poder garantizar los derechos a la vida, integridad y libertad personal.

 

Pero, ¿qué es propiamente un feminicidio? Según la definición de la Ley General del Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia: “la forma extrema de violencia de género contra las mujeres, producto de la violación de sus derechos humanos, en los ámbitos público y privado, conformada por el conjunto de conductas misóginas que pueden conllevar impunidad social y del Estado y puede culminar en homicidio y otras formas de muerte violenta de mujeres”.

Y, ¿qué es feminismo? Según la RAE: Ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres.

Algo me queda claro de esta definición, es bastante simple, y a pesar de ello no es muy conocida por muchas personas, o a pesar de ser conocida, es denigrada y sometida a contextos de exageraciones y burlas. La simpleza del concepto es que las mujeres no son mejores que los hombres y viceversa. Somos iguales en cuanto a nuestra dignidad y respeto. Pero en un país increíblemente machista, es necesario que existan movimientos que busquen dicha igualdad. Por eso existe el feminismo. No, no es un grupo de mujeres que buscan sobrepasarse sexualmente con los hombres para demostrar cierto poderío, tampoco buscan la mutilación de los genitales masculinos ni desbancar a los hombres de todos los puestos importantes en un mundo globalizado. Lo que SÍ buscan es que no se les haga menos por el hecho de ser mujeres, que no se les vea como un objeto de satisfacción sexual por el hecho de ser mujeres, y más que nada, que no se les mate por el hecho de ser mujeres.

Es cierto, miles de personas mueren a diario, muchísimas a causa de diversas injusticias sociales o tragedias. Y si bien, cada una de esas víctimas es igual de importante, así como también se asesinan a hombres todos los días, hay que dejar algo en claro: nadie asesina a un hombre por el hecho de serlo. Pero sí a una mujer. Es esa pequeña diferencia la que pone los pelos de punta. Que alguien crea que tiene el “derecho” de privar de la vida a otra persona por su sexo.

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Algo que muy en lo personal me indignó muchísimo del caso son las siguientes irregularidades e incumplimientos por parte de las autoridades:

“no se asumió la pronta búsqueda ante la desaparición y se negó informaciones mandando a la madre a comprar el periódico para enterarse de las noticias; no se la notificó del hallazgo de los primeros cadáveres encontrados; no existe información sobre el resultado de las evidencias encontradas ni se desprende del expediente donde quedaron resguardadas (…); no entregaron a los familiares ningún documento de la autopsia; no les permitieron estar presentes cuando se pasó el cuerpo al ataúd; no entregaron los resultados del ADN, pese la toma de pruebas de sangre y cabello a la madre y padre de Esmeralda; intentaron convencerlos de que los responsables estaban en la cárcel; los presuntos asesinos alegan que su confesión fue obtenida bajo tortura; al entregar el cuerpo de la menor, cerraron el caso y los familiares fueron víctimas de maltrato, hostigamiento e intimidación por parte de las autoridades”.

Esto también debe de formar parte de una indignación generalizada. Parte incompetencia de un Estado para prevenir y sobre todo proteger a sus ciudadanas. Fueron casos simultáneos, en la misma zona urbana, se levantaron denuncias, había pruebas, no se movió un dedo de buena voluntad en la realización de sus labores civiles. Y es muy probable (si no es que existe evidencia de ello) que por la mente de investigadores y policías pasara la idea de “es que ¿pa’ qué van solas?”, “es que son mujeres, es normal”.

En este punto me pregunto, ¿no es el mismo pensamiento implícito dentro de muchas frases o comentarios en nuestro lenguaje? Cuando decimos “pareces vieja”, “no seas niña”, “pinche maricón”, o algunas más sutiles como el no saber o tener habilidades para ciertas prácticas “masculinas” como cuestiones que tienen que ver con el deporte o automóviles, ¿no estamos queriendo darle a nuestras palabras un sentido de inferioridad al género femenino por el hecho de ser mujer? El o la que conteste que no está cayendo en una gran falta de humildad. No hay peor ciego que el que no quiere ver. Y en estos casos no existe otra razón más que un machismo generalizado y una expresión de misoginia implícita en nuestro lenguaje coloquial. Yo sé, muchos y muchas podrán alegar “es que no lo digo para ofender”, “no lo digo peyorativamente”, y es eso probablemente lo que alegaría el policía de Ciudad Juárez que minimizó el feminicidio de tres seres humanos.

Respecto al lenguaje incluyente, ¿es más importante mantener la estética del texto a generar un sentido simbólico de unión y fraternidad a través de las palabras? ¿Importa más la forma que el fondo? Cuando se dan burlas al respecto como “hay que usar la x porque hay que ser inclusivos” en un tono sarcástico yo diría: claro que sí, cuanta falta hace. Porque tal vez si la formación de los hombres que cometieron actos tan atroces hubiera sido en un marco de inclusividad, tal vez si hubieran crecido utilizando la x para referirse a todos y todas, tomando conciencia de que somos iguales y merecemos exactamente el mismo trato, así como somos igualmente dignos para vivir y ser plenos, probablemente lo hubiera pensado dos veces.

No, no estoy diciendo que el lenguaje incluyente vaya a salvar vidas, pero definitivamente creo que aporta más de lo que “afecta” negativamente (aún no encuentro en qué). ¿Qué pensarían Esmeralda, Laura Berenice o Claudia de tu expresión “eso es de viejas”? ¿Qué pensarían de tus intentos de sabotaje por una iniciativa minúscula pero tan representativa como decir “todxs”? ¿Qué habrán pensado sus familiares cuando les respondieron “fueron imprudentes”, “no se cuidaron” como si fuera su responsabilidad solo por el hecho de ser mujeres?

Ser plenamente conscientes de que hechos como estos, y no por ser asesinatos en un país sumamente violento, sino la razón detrás de ello, nos puede ayudar a replantear muchas de nuestras prácticas, especialmente en nuestras expresiones y lenguaje.

Si en lugar de ellas hubiera sido tu mamá, tu hermana, tu novia o tu mejor amiga, ¿no valdría toda la pena del mundo utilizar la x para incluir, evitar frases machistas y que implícitamente hacen menos a la mujer o entender e informarse sobre el movimiento feminista? Definitivamente, y más en estos tiempos, no puede considerarse como “mame”. Pero sí como conciencia.

 

Gallo Molina

Nos leemos en Twitter: @gallo_molina

 

Fuentes:

Caso Gónzalez y otras (campo algodonero) vs. México. Corte Interamericana de Derechos Humanos. Sentencia de 16 de noviembre de 2009.

Caso Campo Algodonero, México (femicidio-feminicidio). Mujeres usando el derecho como una herramienta de cambio. Recuperado de http://www.cladem.org/programas/litigio/litigios-internacionales/12-litigios-internacionales-oea/22-caso-campo-algodonero-mexico-femicidio-feminicidio. Última revisión el 11 de diciembre de 2016.

 

 

 

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