Todos somos Jacob Kowalski

Para mi amiga A.L (alias Harry Potter), quien sigue bajo el encantamiento silenciador, aunque no por voluntad propia.

animales-fantasticos-y-donde-encontrarlos

Muy noño, en mi edición taché Harry Potter y escribí “David”

El domingo pasado fui con Gallo a ver Animales fantásticos & dónde encontrarlos. Debo confesar que es muy poco lo que esperé la película: investigué poco, no estuve al tanto de los trailers, mucho menos revisé el libro rojo (que alguna vez adquirí en Scholastic en la primaria) escrito ficcionalmente por Newt Scamander. Mientras mis amigos en Mérida se desvelaban por el estreno yo, simplemente, asumía pasivamente mi mala calidad como fan. Gallo tampoco estaba emocionadísimo, pero lo convencí de invitar a este guapo al cine.

Antes de que mande al equipo de Carmen Aristegui a buscarme por plagio, debo reconocer que a Gallo le debo el título de este viernes. Se trata de un robo autorizado que le anuncié que iba a cometer apenas salimos de la función: #TodosSomosJacobKowalski (cuyas iniciales J.K no son casualidad). Es verdad, a fin de cuentas, queramos asumirlo o no, todos y todas somos muggles o no-majs (dependiendo de la latitud) a quienes, tras haberles borrado la memoria, son capaces de reconocer, en algunos asomos de realidad, o en algunos momentos mágicos y espontáneos, cómo el mundo de Rowling (que es ahora más amplio que el de únicamente Harry Potter) ha impactado en nuestras vidas, en nuestro bagaje cultural. Todavía recuerdo perfectamente cuando fui a ver …La piedra filosofal a los antiguos cines de la Gran Plaza (de esos recuerdos, sólo Comput8 sigue ahí).

Yo salí de la película como un niño enamorado: No sé, estaba-estoy agradecido porque esto existe y me ha tocado vivirlo. Es hermoso cómo un libro puede generar un universo de posibilidades, uno con su propia lógica, con sus propias reglas, e interpelar al lector a imaginar. Abrirle los recuerdos con un “Alohomora”, hacerle sospechar de la Pocióm Multijugos desde el inicio de la película, invadirle con nostalgia cuando se hace referencia a Hogwarts, erizarle la piel con la primera mención a Albus Dumbledore. Además, nunca había sido tan bonito presenciar la hechura de un strudel de manzana. 

Leí en mis grupos de whatsapp y en el newsfeed de Facebook tanto críticas buenas como malas. Yo diré lo que pienso, a riesgo de los tomatazos: creo que la película es muy buena. Únicamente criticaría que algunas actuaciones se ven muy sobreactuadas al lado de otras subactuadas, en pocas palabras: unos actores sí le echan ganitas y otros no; sin embargo, que no exista un precedente (más que el pre-texto que es el libro ficticio de Scamander, pero no su historia), hace que no vayamos al cine a juzgar qué tan bien o mal les quedó la adaptación (como cuando ya no podía imaginar a Snape como quería después de ver la película, o cuando me deprimí porque Madame Maxime no era como me había imaginado).

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Es hermoso encontrar estos detalles editoriales a posteriori.

Tal como el trío “HRH” (siglas que Rowling utilizaba para abreviar en sus borradores), en el cuarteto Newt-Tina-Queenie-Jacob cada uno aporta una personalidad y un talento distinto. Hay escenas que Gallo llamó “de relleno”, en donde “parece no pasar nada”, pero que yo digo que están ahí para mostrarnos a los personajes, para que los conozcamos a través de una aventura en un zoológico congelado o una joyería. Además, considero que la película no cierra con un final abierto y prometedor (que a veces otorga falsas esperanzas y me parece una estrategia comercial muy barata), sino que es redonda, completa, puede mirarse de forma independiente. El guión, escrito por J.K, es impecable.

Me gusta el choque entre culturas con relación a lo sobrenatural (un poco a la manera de El fantasma de Canterville de Oscar Wilde) y también el retrato de los miedos y la atmósfera propios de los roaring 20’s en Estados Unidos. Aunque debo decir, que el odio por lo extraño y lo desconocido sigue más que vigente en tal nación. Por otra parte, el vestuario es increíble y ni qué decir de las animaciones (oigan, comparemos a Fluffy o al Basilisco con estas hermosas creaciones). Es una historia-bestiario, que nos hace emocionarnos por los detalles que reconocemos por nuestro intertexto lector, pero también por lo que no conocemos y llena nos espacios vacíos de nuestra interpretación. La película, tal como los otros materiales a partir de los cuales tenemos acceso a este mundo al que nos gustaría pertenecer, son la prueba de que todo cabe en un maletín si se sabe acomodar.

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“En la actualidad está retirado y vive en Dorset con su esposa Porpentina (TINA) y sus mascotas…”

Ciudad de México a 25 de noviembre 2016

David Loría.

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