¿QUIÉN ES GALLO MOLINA?

“Que no te dé miedo contar tu historia”

Hola. Tengo una confesión que hacerte. Me aterraba volver a escribir. Esto que estoy haciendo en este instante es para mí uno de los actos más subversivos que he hecho en mi vida. Porque incluso, aunque no lo parezca, expresarte puede resultar a veces un verdadero desastre. Escribir es una responsabilidad muy grande. Las letras quedan grabadas, si no es en papel o la hipermedia, suelen hacerlo en la memoria. Pueden ser tan insignificantes o tan poderosas como tú quieras. Ya lo diría el tío Ben: “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.

Nunca estás lo suficientemente seguro de lo que tu interlocutor va a interpretar. Ha habido ocasiones en las que mi único propósito es defender a la iglesia siendo crítico con ella y conmigo, y las personas solo leen o escuchan herejías. No los culpo. Cada cabeza es un mundo. “No vemos las cosas como son sino como somos nosotros”. Así que para evitar confusiones futuras, he decidido mostrarme como soy. Algo así como San Francisco pero sin la parte del desnudo.

No, no es una autobiografía. Tampoco es un altar al ego ni nada mediático. Esto, lectores y lectoras, es un ejercicio de empoderamiento personal. Este soy yo en un patético intento de contestar a la pregunta más difícil que se me podrá presentar en la vida: ¿Quién soy?

Yo era el santurrón de la preparatoria. Ya sabes, el wey que es más conocido por lo que no hace que por lo que hace: no toma, no fuma, no… Así que, cansado de la monotonía de mi ciudad natal, y de ser un “omisor”, decidí, así es, hice valer mi poder de decisión y libertad y viví ciertas experiencias fundantes que hasta ahora son parte de mí día a día y que me enseñaron que eso es lo único que importa… la vida. Espero que esta afirmación nadie me la discuta.

Desde esos momentos me he propuesto succionarla hasta la médula. Desde aquel lejano 2011 ha habido momentos para ser paciente, para ser prudente, para comprender que no todos piensan como yo, que no todos llevamos los mismos procesos. Han sido precisamente en esos momentos, a los que yo denominaría espirituales, cuando he descubierto que el ser al que llamamos dios ha estado presente siempre para mí y en mí. Ya sea en la cima de una montaña, admirando un atardecer en la playa, en una capilla oscura apenas iluminada por velas y ambientada por el rasgueo de las cuerdas de una guitarra, o en la soledad de mi cuarto, inmerso en el torbellino de pensamientos que generalmente sacuden mi mente, he tenido las mejores conversaciones de mi existencia con este ser.

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Fotografía: Luli Cervantes

Se supone que esto trataba de mí, ¿no? Pero me es imposible no mencionarlo ya que todos mis principios, convicciones y Valores se basan en él. Pienso que son nuestras decisiones las que nos definen, y todas, TODAS, están basadas en mi experiencia de ese ser inmaterial y hasta cierto punto desconocido llamado dios. Ya sé, qué atrevido confiar en algo que no ves pero pues, así es el amor.

Ahora que lo veo en perspectiva, ya no me gusta esa imagen de “santurrón”. No porque me haya convertido en un borracho empedernido, lo cual no soy, o un drogadicto anónimo, lo cual tampoco soy, de hecho la única coca que consumo es la Coca-Cola, y el único “polvo” que me “levanta” es el café. No me gusta esa imagen porque los santurrones son solo aquellos que se creen buenos por su inmovilidad (“yo no hago nada malo”). Así que he decido ser más parecido a ese dios en el que creo: inquieto, curioso, reflexivo, nómada, humano…

En este punto de mi vida . (Nótese el “punto” después de la palabra “vida”) ya no estoy para zonas de confort. Ya no estoy para no decir lo que pienso o lo que siento. Ya no estoy para no tomar riesgos. Ya no estoy para pensar “¿La invito a salir? ¿Será que diga que sí?”. Ya no estoy para satisfacer las expectativas de las personas que me rodean, sino las mías (y las de dios). Ya no estoy para privarme de disfrutar de las mieles que supone ser yo mismo.

Indagando más en quién soy puedo decir que no soy un santo, bueno, depende de nuestra definición de esa palabra. Yo aplico la de Mandela: “No soy un santo. A menos que para ti un santo sea un pecador que simplemente sigue esforzándose”. Ese sí soy. De los que buscan disfrutar la vida sin tratar de ser perfectos, pero tienen plena conciencia de en qué creen, y sobre todo, en quién creen.

¿Quién soy ahora? El que busca viajar, leer, escribir, probar, comer, bailar, escuchar, jugar, trabajar, observar, conversar y disfrutar todo lo que pueda. ¿Por qué? Porque Solo-Hay-Una-Vida. Una. Una oportunidad de hacer las cosas. Y después. Oscuridad. ¿O luz? ¿Ambas? Quién sabe. Espero no averiguarlo pronto.

Lectores y lectoras, este soy yo. Esta sería mi respuesta en el Oráculo de Delfos.

Para terminar, hay algo más que sé de mí mismo: sé admitir cuando me equivoco.

Así que, quiero pedir perdón.

Perdón por las veces que he escrito o dicho algo y alguien ha resultado ofendido. Perdón por los problemas que mi libre expresión les ha causado a algunos. Perdón si mi sentido crítico de la vida te ha incomodado. Perdón si mi personalidad te irrita. Pero sobre todo, perdón porque, para pesar de muchos, voy a seguir escribiendo. Voy a seguir siendo yo mismo.

“Not all those who wander are lost” JRR Tolkien.

Con mucho cariño para todos los “perdidos” (¿quién eres?) de este mundo. Espero algún día se encuentren, o encuentren a dios, que es lo mismo.

Ciudad de México, 12° centígrados (Winter is here).

Gallo Molina

Nos leemos en Twitter: gallo_molina

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3 pensamientos en “¿QUIÉN ES GALLO MOLINA?

  1. Acabo de encontrar este blog, y no puedo dejar de leerlo. Esta es sin duda mi nota favorita, sencilla, directa y profunda. Lo que comentas de encontrarnos a uno mismo es una tarea muy difícil que muy pocos logran. Algunos necesitan pasar por experiencias “inusuales” y otros simplemente despertar con una inquietud (como yo). Espero que lo que hayas encontrado, lo que hayas decidido y lo que vayas creando sea lo que tu buscas y deseas. Te deseo lo mejor y no olvides que este ejercicio de encontrarse a uno mismo es constante. Saludos y no tarden en regresar de vacaciones.

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    • Tus ideas tienen formas que no encajan en su parte del rompecabezas. Muchos no se han dado cuenta que piezas como la tuya, ya han encajado desde hace rato en este gran mosaico con una sola imagen principal.

      “La primera condición para mejorar es la eliminación de la censura”.

      Buen texto.

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