Confesiones entre flores I

Las mujeres que me han confesado parte de su historia prefirieron el anonimato. 

Su lugar favorito, el jardín. Dueño de recuerdos de llantos amorosos y deseos más íntimos, se sentía segura hablándome entre los arbustos y el quehacer de jardinería. Parecía que le avergonzaba más ser honesta consigo misma que contármelo, pero ahí estábamos hablando del amor de su vida que no estaba en su día a día.

Le había costado aceptar que era el amor de su vida. Si había llegado y se había ido, sólo podría significar uno más, no menos importante ni valioso, pero ¿qué más?.

En la plenitud de su juventud, sin arrugas y unos rulos al estilo Marilyn Monroe tenía todo para seducir en un abrir y cerrar de ojos. No estaba ni segura de estar lista para la vida de una ama de casa y aun así, la sociedad le recordaba constantemente que podía perder el tren si dejaba pasar demasiados años sin buscar un hombre.

La idea de casarse con apenas conocimiento del mundo y sus misterios hoy la hace reír. En sus tiempos se dictaban los senderos que en particular las mujeres debían seguir y ella no disfrutaba ir contra corriente. Aceptó uno, dos, tres encuentros casuales con hombres distintos y arreglados por su madre y sus tías. El resultado fue el mismo, ni con un médico ni con el comerciante, ni tan rico ni tan pobre, ni tan alto ni tan flaco. Nadie le era suficiente.

Estaba harta y tan desesperada como mi madre pero por razones completamente opuestas: Mientras ella no comprendía que otro buen partido quería, yo me encontraba indiferente ante las cartas, los chocolates, las riquezas de algunos y hasta las rosas rojas que tanto me encantaban. 

Me encontraba dispuesta a abrir las puertas de mi casa, aceptar a cualquier excéntrico, licenciado y desconocido; interrogarle con qué, quién, a dónde y por qué de sus vidas. El fracaso fue el mismo que al principio, no tuvieron que pensar en marcharse de mis días, les adelanté siempre el favor.

Sola, ni feliz ni triste, pero eso sí vacía.

Me cambia de tema y parece que me da una clase sobre las raíces de sus plantas…

¿Habrían otras raíces de las cuales no quería hablar?.

 

-Monse.

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