Yamileé Barrueta -¿Qué quiero hacer con mi vida?

Algunos sabrán que me gustan mucho mis clases de Humanísticas.

Me encantan de hecho, pero este semestre se me hacen demasiado monótonas, poco profundas o que han requerido un análisis muy pobre, podría decir que lo poco que he rescatado de estas clases, hasta ahora ha sido la tarea de leer un libro. En la lista de las diferentes opciones de libros, elegí “Martes con mi viejo profesor”, que debo aceptar, lo escogí sólo porque me hizo pensar en un maestro mío, que más que considerarlo un Doctor, lo considero un amigo y mentor.

El libro estuvo asentado en el buró de mi cuarto 3 o 4 semanas, hasta el lunes pasado.

Ha sido una de las mejores cosas que he leído, o bueno, sigo leyendo. Es un libro corto, pero me ha hecho reflexionar justamente en lo vacía que se ha vuelto la vida los días de hoy; y no es que la vida sea vacía en sí, pero considero que nosotros hemos hecho que  –como dicen algunos – la vida, lo último que tenga, sea eso: vida.

Una de las tareas que marcó mi maestro de Humanísticas V, fue dedicar cinco minutos al día para nosotros mismos y de hecho me parece algo fastidioso, pero es que, es justamente eso de lo que quiero hablar: nuestra vida ya no deja espacio para pensar en lo importante. Nuestra cultura no nos estimula a pensar en ciertas cosas hasta que estamos a punto de morir y nos absorben asuntos egocéntricos.

Crecemos, aprendemos, estudiamos y trabajamos, hacemos todo esto en una sociedad donde se sigue un sistema, un orden, y es que, está bien, funciona, nos ha funcionado pero ¿qué pasa cuando una persona se sale de este estilo de vida predeterminado? ¿qué pasa cuando este marco “cuadrado” es destrozado a patadas por una nueva ideología? Pareciese que giramos en círculos, y que el problema siempre va a ser el mismo: los estereotipos. Sin embargo, no es eso de lo que quiero escribir hoy.

Nuestro estilo de vida hoy es sólo para salir adelante.

 Acabar nuestra carrera profesional, tener dinero suficiente, comprar ese coche o sobrevivir a la cruda del día siguiente; y no me malinterpreten, no está mal tener metas y/o aspiraciones (yo tengo muchísimas) pero estamos ocupados con millones de acciones, a veces insignificantes –otras veces no tanto- para salir adelante, dejando a un lado cuestionamientos importantes, dejando a un lado –como dice el libro- la oportunidad de contemplar nuestras vidas desde afuera y decirnos “¿Eso es todo? ¿Es esto todo lo que quiero? ¿Me falta algo?”

Vivimos de prisa, con miedo a sentir, con miedo a entregarnos, conteniendo emociones, sin llevarlas hasta el final, empapándonos en el temor de ser vulnerables, esa vulnerabilidad que viene muchas veces emparejada con el amor; cuando conocemos a una persona apasionada o con muchas ganas de comerse al mundo y ponerle pausa y atrasar los estudios, la vida de familia/matrimonio, nos sorprendemos y algunos se asustan porque no es algo habitual en estos días.

Estas personas que saben disfrutar de la vida, dan cada paso con pasión, saben amar sin miedo y se arriesgan, son joyas. He tenido el honor de conocer a muy pocas, y son tan extrañas y preciosas, que les invito a que las atesoren y siempre las dejen brillar.

Las personas que leerán esto, seguramente tendrán alrededor de 18 y 25 años, estamos viviendo momentos (como siempre nos han dicho) de decisiones importantes, pero yo creo que más que decisiones, son preguntas críticas, de cuestionarnos todo lo que hacemos o no, todo lo que creemos y nuestros planes, porque como dicen por ahí…

La calidad de tus pensamientos, depende de la calidad de tus cuestionamientos.

 

Es momento de que te hagas esas preguntas.

¿Y eso es todo? ¿Es esto todo lo que quiero? ¿Me falta algo?

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6 pensamientos en “Yamileé Barrueta -¿Qué quiero hacer con mi vida?

  1. Madre mía, usted ha dicho lo que hay que decir.
    Gracias por sus palabras, jovencita.
    Me gustó su análisis y he llegado a conclusiones que sólo con la introspección sugerida por usted he logrado sacar a la luz; ¿Qué quiero de mi vida? Un abrazo.
    Un abrazo de la alegría.
    Un abrazo del compromiso.
    Un abrazo de la meditación.
    Un abrazo de la bondad.
    Un abrazo de la familia.
    Un abrazo a mi alma.
    Sí, eso quiero; abrazos.
    Gracias de nuevo por tan bellas letras y espero poder darte un abrazo en este vida o en la otra.

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  2. Yamilee. Claramente no te conozco, pero agradezco tu reflexión.
    Vivimos en un mundo ajetreado, donde los días son consumidos por las ganas de adelatarnos.
    Los lunes queremos que sean viernes.
    Los noviembres queremos que sean diciembres.
    Tu reflexión es una bofetada a estos actos diarios que no nos hacen disfrutar el presente.
    Muchas gracias por abrirnos tu corazón y en lo personal, ayudarme a darme cuenta que lo que quiero hacer con mi vida, lo decido desde este momento y lo tengo que trabajar día a día, segundo a segundo.
    Porque nuestra vida no es una meta, es un camino.
    De nuevo, gracias por ser tan linda, cálida y auténtica.
    Y aunque no te conozco, te aprecio. 🙂

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  3. Yamileé, que gusto que reflexiones así, como espero habértelo dicho en alguna ocasión, lo importante es el aquí y el ahora, la gente vive pensando en el futuro con miedo de no lograr las metas y recuerda el pasado con frustración o debería haber hecho esto o aquello, lo importante es el presente, disfrútalo, gózalo, vívelo intensamente deja fluir tu energía de amor a los demás y recibirás eso… amor. Aclaró no hablo de libertinaje.

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