A veces decimos mucho pero no decimos realmente nada, a veces no decimos nada y con eso decimos todo

A veces no logro decir frases completas, de esas veces la mitad es porque ya habiendo empezado a hablar me doy cuenta que no quiero decir lo que ya comencé a decir y la otra mitad es porque lo que quería decir no era tan importante y me permito olvidarlo. También hay veces que tienes mil cosas que decir, pero simplemente tienes mil y un razones más para no decir nada.

A veces el silencio dice más que las palabras, las miradas más que las letras y los suspiros más que las lágrimas.

No recuerdo la primera vez que vi el mar, pero sí la última, porque a veces no es la primera impresión la que llega a nuestro corazón,  no siempre valoramos las cosas de entrada, sino que el camino es lo que nos lleva a darle un verdadero valor a las cosas, las hacemos nuestras, parte de nosotros y de nuestras vidas y eso es lo que vale.

Aunque debo decir que una vez que me di cuenta que no importa cuánto valores algo, es muy fácil perderse y que las cosas que antes tenían valor simplemente dejen de tenerlo, nada volvió a ser igual, porque aunque sabemos que todo es temporal, nos gusta pensar que las cosas duran para siempre.

Pero está bien, de las veces que nos llegamos a perder también se aprende, porque no sólo vivimos las consecuencias de las acciones que hacemos sino los vacíos que dejan las que dejamos de hacer. Ésa es la ecuación a la que llamamos vida, ésa que nos envuelve todos los días,  ésa que pensamos que es igual siempre pero que cada vez que vemos atrás sentimos que estamos a km de distancia de donde solíamos estar.

No podemos detener el tiempo y creo que a veces es mejor que no podamos, porque sólo vemos con objetividad lo que hemos dejado atrás, es complicado pero es verdad, cuando tenemos las cosas enfrente estamos demasiado cerca para darnos cuenta de cómo son realmente.  A veces no es fácil saber si somos objetivos o no.

A veces decimos mucho pero no decimos realmente nada, a veces no decimos nada y con eso decimos todo. Así es este elefante… contrario o complementario, ambiguo o muy claro, puede que diga mucho para mí y tal vez también para ti, pero de igual manera puede que no diga nada, y sólo te guste pensar que si lo estoy diciendo.

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