El elefante de la vejez

Exactamente un día como hoy pero hace 10 meses, falleció la mujer más hermosa de este mundo, mi abuelita. Desde entonces la odisea de su fiel y guapo compañero, comenzó.

Todos éramos conscientes de que mi abuelito no se encontraba en su mejor momento. A partir de cierta edad, como todos sabemos, la vida comienza a cobrar factura, creíamos que era normal que a veces olvidara cosas, que algunos días no tuviera ganas de trabajar, que un día él oliera un poco mal. Sin embargo, nadie era tan consiente de la magnitud del problema, de lo mucho que puede afectar en tu día a día  la pérdida de memoria causada por la demencia senil y de lo difícil que es, como persona de la tercera edad, adaptarse a un mundo que cambia  constantemente a pasos agigantados.

Con el objetivo de modernizarse, de ser mas ecológicos y cuidar el planeta, el mundo se ha vuelto más digital: facturas electrónicas, estados de cuenta que tienes que descargar en la página del banco, firmas electrónicas o telefónicas para las tarjetas de crédito, tramites por teléfono, citas para agendar por Internet. Cosas que para nosotros son lo más básico, cosas que incluso para algunos padres fue complicado al inicio pero terminaron por adaptarse, para algunos mayores es imposible, es inentendible, es frustrante para realizar.

Hace aproximadamente 3 meses mi abuelito vive con nosotros. 24/7 conviviendo y siendo testigo de que su rutina lo es todo. Lunes martes y jueves renta de maquinitas. Miércoles y viernes comuniones. Sábados y domingos misa. Y todos los días a partir de las 7 Vips o panuchos.

Al principio fue difícil, conocer todo lo que él hacía, todas las medicinas que tenía que tomar, todas las tiendas que debía visitar, encontrar un chofer que él pudiera tolerar, cuándo cortaban sus tarjetas, seguro médico, reembolsos, contabilidad, seguro de auto. Cosas básicas, cosas que hace 10 meses descubrimos que mi abuelito no tenía ni idea, todo era responsabilidad de su esposa. Cosas que hasta la fecha no importa cuántas veces le expliques no lo recuerda.

En este tiempo más que nunca veo reflejada la frase “cada uno cosecha lo que siembra”. Los ancianos son como bebés. Prácticamente tienes que cuidarlos y alimentarlos. Poco a poco dejan de ser independientes y no por gusto.

El día de hoy les invito a ser conscientes de esta sociedad que aparta a los mayores porque considera que ya no aportan nada. A ser conscientes de que por ellos estamos aquí, a ser conscientes de los años que ellos invirtieron  cuidándonos y educándonos, ser conscientes que el día de hoy ellos nos necesitan y muchas veces no son capaces de pedir ayuda.

Por favor, no los abandonen.

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