Hoy hubo debate 

Es probable que cada generación tenga la misma sensación de que las cosas cada vez están peor. Hay días en los que siento que hemos avanzado como humanidad y otros cuando siento que damos siete pasos para atrás.

El día de hoy no vi el debate, no pude. Mi falta de fe en la humanidad no me lo permitió, preferí ver una película… vi Sicario, muy buena película, pero muy mala para respaldar que la humanidad es merecedora de seguir existiendo en este país o en cualquier otro lugar del planeta. De cualquier manera mañana será otro día y ya me programé para ver el resumen con más ánimos.

La verdad es que la política no es lo mío, así que no quiero opinar al respecto, no sería una opinión ni objetiva ni justa, pero si quería hablar de lo que estos procesos generan.

Actualmente todo se vuelve una moda o tendencia, hasta la responsabilidad civil, aunque quiero pensar que todos los que se están preocupando por las elecciones de Estados Unidos se van a ocupar cuando sea el turno de México, que se van a informar igual y que no van a permitir que la desidia ciudadana y corrupción genere otro Peña Nieto.

Es justo en este tipo de etapas en la vida que las personas especulan acerca del futuro del mundo y los posibles escenarios tanto buenos como malos. Odio este proceso porque soy del tipo de persona que de cuando en cuando entra en pánico por el futuro del mundo, me estreso muchísimo y me cuestiono si algo de lo que estoy haciendo con mi vida aporta de alguna manera positiva al mundo. Platicando con mis amigas esta semana una de ellas pregunto “si pudieras trabajar en cualquier cosa sin importar el dinero, sin importar que tienes que vivir de algo, ¿qué harías?” Una respondió “seguiría haciendo lo que estoy haciendo”, otras solo nos reímos.

Así enfrentamos la frustración, la incertidumbre o el enojo los mexicanos, con humor. Un humor negro y sin vergüenza, tanto que hasta la muerte nos parece lo suficientemente divertida como para incluirla en los chistes. Nos reímos de todo, desde nuestros gobernantes hasta de nosotros mismos por qué a veces solo queda o reír o llorar y en México siempre escogemos reír.

Actualmente la mayoría de las veces elijo reír, pero no puedo borrar de mi cabeza que nuestro país está en situaciones complicadas, y que la responsabilidad de mejorar un poco la calidad de vida está en nosotros.

Al final espero que México nunca deje de ser un país alegre, sólo que me gustaría que las razones de nuestra risa fueran menos cínicas y más sinceras.

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