LO PASADO ES PASADO

Probablemente se escuchará muy trillado, pero no dejo de impresionarme con lo fugaz que es el presente, sobre todo por la ironía del tiempo que gastamos preparándonos, preocupándonos y estresándonos para que por fin ya llegue este.

A nadie le gusta esperar, todo lo queremos para ahora. De repente de un momento a otro, sin la oportunidad de poder poner el juego en pausa y disfrutar, el ahora llega, ocurre, sucede, y se esfuma. A veces termina bien, a veces termina mal. Pero todo va al mismo lugar: el baúl de los recuerdos. Un lugar muy interesante, peligroso si lo visitas constantemente, motivacional si lo sabes utilizar, hogar de nuestro tesoro más preciado, nuestro pasado.

Lleno de momentos buenos, que tan solo el hecho de pensar en ellos nos hace sonreír, añorar bellas épocas de diversión, de éxito, de plenitud. Acompañado muchas veces por sentimientos de nostalgia, “ojalá los hubiese aprovechado mejor”. Aprovechar a nuestros amigos, aprovechar la escuela, aprovechar a nuestros papás.

¿Qué momento te hubiese gustado aprovechar más?

Sin embargo, la vida es dura, dentro de nosotros también albergamos momentos de debilidad y de tristeza. Todos alguna vez hemos sufrido, alguna vez nos han lastimado o alguna vez hemos perdido a alguien. Y, finalmente, nuestros recuerdos más peligrosos, los frustrantes, compuestos por todas aquellas acciones de las cuales nos arrepentimos y no nos sentimos orgullosos.

Supongamos que por alguna razón tienes la oportunidad de cambiar algo de tu pasado, ¿aceptarías? ¿Qué sería y por qué?

Constantemente pensar en el pasado no es malo, pero vivir en él no te permite avanzar, es cierto que todas las acciones o decisiones ya sean buenas o malas que tomamos y que vivimos nos convirtieron en la persona que somos hoy. Sin embargo, eso no significa que nuestro yo actual sea siempre nuestra mejor versión.

¿En qué momento de tu vida consideras que fuiste la mejor versión de ti mismo? ¿Por qué?

El ser humano tiene una característica muy peculiar, siempre es duro consigo mismo. No todos son capaces de admitirlo en voz alta pero en cada una de nuestras mentes constantemente nos criticamos, nos juzgamos una y otra vez, nos frustramos con nosotros, porque sabemos que tenemos la capacidad de hacer más y ser mejores. Pero nos limitamos y nos bloqueamos mucho, los tiempos no son los mismos, las motivaciones no son las mismas, la edad ya no es la misma.

Vivimos con la justificación “así soy y así seré”. Y  a veces olvidamos que el presente es fugaz y el pasado es pasado y ahí se quedará. Tenemos la dicha de cada día vivir un reinicio. Cada día tenemos la oportunidad de corregir ese error, de simplemente se alguien mejor.

Así como nuestra familia, nuestro pasado tampoco nos define y por más dura que sea la vivencia pasada, por más injusta, por más feliz, por más afortunada, por más todo, no te obliga a ser la persona que eres hoy. Si toda tu vida fuiste alguien bueno no significa que siempre lo serás, si toda tu vida engañaste no significa que siempre lo harás.

La decisión diaria sobre el camino que debes tomar será únicamente tuya. Si fallaste ni modo, mañana será otro día, lo importante es convencerte a ti mismo de que nunca es demasiado tarde para mejorar.

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