La familia entre ideologías opuestas y una sociedad dividida

Ayer fue un día de enfrentamientos culturales, ideologías opuestas y una sociedad dividida.Durante la semana se habló mucho de las diferentes posturas que existen ante el Frente Nacional por la Familia y la comunidad LGTB de Mérida.

En este post no pretendo cuestionar dichas posturas, las que vienen de un diálogo respetuoso, razonamiento coherente y preocupación sincera son respetadas. Lo que pretendo cuestionar es lo que está pasando con nuestras familias en este proceso.

Algunos dirán que estos no son temas de sobremesa, que no es de buen gusto discutir estos temas en las reuniones familiares, pero les pregunto ¿dónde mejor que en el seno de nuestra sociedad para discutir estos temas?.

La educación se da en la casa, la manera en la que pensamos es, en gran parte, el resultado de lo que vivimos en ella y es por eso que tenemos la responsabilidad de informarnos y dialogar con respecto a los temas que afectan a nuestra sociedad en primer lugar dentro de nuestros hogares. Es tarea de todos, por que nadie debería dictarnos que pensar, ni nuestros padres, ni escuelas, ni gobierno, eso está en nosotros decidirlo, pero para emitir opiniones válidas es necesario formar un criterio y un criterio solo se forma mediante un proceso de juicio o discernimiento.

No tengamos miedo de debatir con nuestras familias, son en esos espacios de diálogo intergeneracional en los que se confrontan los argumentos más polarizados y los juicios más enriquecedores.

¿Mérida a que le tienes miedo? ¿No es acaso con tu familia donde se debería dialogar con mayor respeto?

Tristemente he observado, tanto en persona como en redes sociales, varias reacciones que me hacen pensar que no es el caso. Creo que hablo en nombre de muchos cuando digo que nos hemos dejado llevar por la pasión de nuestra lucha y hemos dejado de tomar en cuenta que los argumentos vienen de personas, no ideologías.

Creo también que muchas veces lo que sucede con estas revoluciones culturales es que en muchos casos la liberación se convierte en su propia forma de opresión y actualmente creo que lo que está siendo oprimido es nuestra capacidad de reconocernos como algo más que sólo nuestras posturas. Pasamos de juzgar a las personas por su apariencia a juzgarla por sus ideas, no sé si es mejor o peor, sólo sé que es igual de dañino.

El odio es odio sin importar a qué postura venga y no hay nada que propicie más el odio que la desinformación y la falta de diálogo y empatía por cualquiera de las partes.

Si queremos cambiar nuestra sociedad tenemos que empezar por nuestras familias y como ninguna manifestación es más poderosa que la de nuestras ideas mediante el diálogo, es momento de sentarnos a hablar entre familia.
– Laura Bates Méndez

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