La ciudad es de quién la camina

Por Priscila Helena Rodríguez de la Rosa

A veces redescubrir las cosas más sencillas cuesta trabajo, y cuando logramos reencontrarnos con estos elementales (y obvios) principios podemos darnos cuenta de la ridícula forma en la que, como humanos, estamos viviendo. Ahí les va mi más reciente y polémico descubrimiento: NUESTRO CUERPO ES NUESTRO PRINCIPAL MEDIO DE TRANSPORTE.

Obvio…¿no? Pues claro que sí es obvio, pero entonces… ¿quiénes son estas personas sin sentido común que diseñan nuestras ciudades (y por lo tanto nuestras dinámicas de vida) que han olvidado (o al menos ignorado olímpicamente) un principio tan primitivo? ¿Por qué tengo que vivir un martirio cada vez que quiero usar mi cuerpo para moverme dentro de mi ciudad?

Claro que es inocente pensar que podría llegar a todos los lugares que necesito utilizando sólo mis piernas, pero ¿por qué los automóviles tienen, no sólo un acceso total, sino preferente a todos lados? ¿Por qué mi cuerpo, el lugar en el que reside mi alma, el espacio que mi yo ocupa en la existencia, tiene menos importancia en la dinámica urbana que un aparato mecánico? Estoy al tanto que los intereses económicos mueven nuestro capitalista mundo, pero ¿de verdad tiene más derecho a transitar una máquina mecánica a la que no todos los pobladores tienen acceso que un cuerpo vivo y humano? ¡Por supuesto que no!

Soy peatón* y vivo todos los días la forma injusta en la que las ciudades mal planeadas (o planeadas para los autos) empequeñecen el lugar de las personas que caminamos por ellas:  La falta de árboles: hasta parece que los cortan para que menos ganas nos den de caminar (¡¿cuántos árboles no se han tirado para hacer horribles estacionamientos?!;  la falta o mal diseño de las banquetas: me han tocado cuadras que o tienen una banqueta de un ancho que parece broma o que simplemente ni existe y, con broche de oro carros estacionados encima de la banqueta obligando al peatón a bajarse y rodearla. ¡Vaya preciosura!

Sí, Mérida tiene sus muy creativos pasos peatonales pero obviamente no es suficiente. No tengo ningún problema con los carros como invento que ha facilitado la vida de la humanidad, pero, cuando las ciudades se diseñan para los carros y no para la gente ahí sí que tenemos un problema enorme.

Hay un escrito maravilloso Cortázar que me encanta. Se llama El tesoro de la juventud** y hace una lista de los mejores inventos de la humanidad para transportarse, comenzando por peor y terminando con el mejor. En su lógica bella, Cortázar parte hablando del jet y de sus ventajas, pasando por el avión, el auto, el ferrocarril y hasta el diligente, para finalmente cerrar con broche de oro con (toque de tambores): caminar.

Y es que caminar es una experiencia hermosa. Nadie puede vivir por ti el caminar. A mi me emociona pensar (quizás es muy bobo) que es mi cuerpo el que me lleva, son mis pisadas las que me mueven y trazan por dónde voy. Cuando camino no sólo me transporto de un lugar a otro, sino que lo recorro y lo vivo. Nunca va a ser lo mismo conocer un camino yendo en carro, que recorriéndolo a pie: ¿a qué huele esa esquina?, ¿en qué árbol viven esos pájaros? ¿el perro de qué vecinos ya me conoce? ¿dónde están las huellas del gato que pisó la banqueta fresca?

Este no es un llamado a dejar los autos y los camiones y todos ponernos a caminar para siempre (que no estaría feo tampoco) sino una invitación a conocer la ciudad con los pies y con todos nuestros sentidos, no sólo con los ojos; una invitación a salirnos de nuestro recorrido establecido por los altos, topes y sentidos de las calles y a, como diría Antonio Machado, hacernos camino al caminar.

*Aclaro que la Carta Mexicana de los Derechos del Peatón reconoce como tal a: “el andante del espacio urbano pudiendo ser mujer u hombre, niñas o niños, adultos mayores, personas con discapacidad, y en general todas las personas sin importar su raza, etnia, orientación sexual u otra condición que transite sin obstáculos por el espacio público.” http://ligapeatonal.org/carta-mexicana-de-los-derechos-del-peaton/

** Porfa, léanlo, es muy corto y muy bonito, se los dejo fácil: http://www.redalyc.org/pdf/644/64405811.pdf

 

 

Anuncios

2 pensamientos en “La ciudad es de quién la camina

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s