Un ejemplo poco convencional

Hoy es el día de los abuelos, y en honor a los dos hombres que me enseñaron que significa esa palabra, este post es para ellos.

Mi abuelo fue un hombre como pocos, talvez no fue un ejemplo convencional pero aprendí mucho gracias a él.

Las personas que lo conocieron lo recordaran según la faceta que les tocó ver, padre de familia, compañero, vecino, amigo y más… Él, como toda persona, no fue el mismo durante todas las etapas de su vida y creo que puedo decir que eso es lo que más me enseñó, de él aprendí la importancia de la capacidad de cambio.

Desde que recuerdo mi abuelo siempre fue todo un personaje, alegre y lleno de vida, le gustaba ser el alma de la fiesta, el centro de atención. Siempre recordamos con cariño que sentado a la mesa en las comidas familiares cuando la platica lo dejaba afuera solía decir “¿No vinieron a verme a mí, entonces porque platican entre ustedes?”, tenía un humor algo diferente, pero su alegría al verme y decir “¡ya llegó la más bonita!” (Cosa que nos decía a todas las mujeres de la familia cuando llegábamos a verlo) era más que contagiosa.

Era un hombre orgulloso de su vida y sus vivencias, que exigía ser escuchado y respetado.

Tenía una manera muy particular de ver la vida, que con sus consejos y anécdotas fue transmitiéndonos, para que se den una idea, solíamos tener pláticas como la siguiente:

– A ver, ¿sabes jugar poker?

– No abuelo.

– Bueno, nunca aprendas y nunca juegues poker, a menos que vayas a ganar, entonces diles que yo te enseñé.

Al final si me enseñó a jugar poker, teníamos una dinámica interesante porque solía enseñarme cosas sin que él supiera. Por ejemplo … Un día mi papá me pidió que toque una canción en el piano de mi casa, cuando terminé mi abuelo se acercó y casi en secreto me dijo “te confundiste en una nota”, yo le dije que no, que así estaba en la partitura y me dijo “mi oído no miente”, efectivamente la nota había estado mal.

Así fue como llegamos al acuerdo de que yo le ensañaría a leer música y él me iba a enseñar a escuchar las notas (mi abuelo era músico de oído, es decir que nadie le enseño, él aprendió solo escuchando la música y reproduciéndola con los instrumentos) curiosamente lo que más aprendí no fue de piano, fue que a veces está bien salirnos del método tradicional y adoptar uno nuestro.

Me dio muchos consejos a lo largo de los años, algunos los tomaré literal, otros no tanto, pero lo que si voy a tomar son las actitudes que aprendí conviviendo con él y mi papá.

Al final de su vida tuve la fortuna de presenciar dos situaciones que marcaron mi vida, la primera fue ver el cambio de mi abuelo de una persona algo distante a un hombre sumamente cálido y cariñoso y la segunda situación fue presenciar el acercamiento de mi papá hacia mi abuelo, dejando todo remordimiento en el pasado y aprendiendo a perdonar. Ese fue el regalo que mi abuelo nos dejó a toda mi familia, con él aprendimos la importancia de la capacidad de cambio y de mi papá yo aprendí la importancia del perdón y que sin esas dos virtudes nuestra vida sería bastante más difícil y solitaria.

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