¿Qué hacer en caso de sismo?

Aquí tiembla, a veces. Aquí mismo, en el “centro” del país. Bueno, dicen que tiembla, de repente, pero no tan frecuente como los sustos que se llevan últimamente mis amigos de Ecuador. Debo confesar que la única vez que sentí un sismo estaba contigo, en un colchón inflable hace poco más de dos años. Recuerdo haberme sentido mareado, aun antes de despertar de un sueño extraño. Estábamos muy juntos, porque hacía mucho frío, incluso bajo las sábanas. Las otras veces, o bien he estado en el transporte público o simplemente no he sentido nada.

Pero existen algunos minutos, unos cuantos días, ciertas semanas, tal vez incluso dos o tres o doce meses, en los que la escala de Richter asciende. Aquí tiembla, a veces, en el centro de uno mismo. Querido diario, esta semana un maestro de la Ibero murió, le quitó la vida alguien que estaba al volante de un gran camión de carga. Querido diario, una persona esta semana me dijo: “eres más valiente de lo que crees”. Querido diario: no entiendo a las personas que dicen practicar la fidelidad en su relación y luego la cagan. Querido diario: ya pasó otra semana y no le he dicho que muero por tomar una cerveza de nuevo con él, que necesito saber que está bien, que es feliz. Querido diario, esta semana tuve que aprender a confiar y a ser un poquito menos arrogante. Querido diario, confieso que tengo miedo, temo por aquellos que piensan que mi preferencia sexual puede atentar contra las vidas de los suyos. Querido diario, esta semana, por fin, sentí que avancé un poquito (sólo un poquito) en un proceso doloroso, esta semana que decidí ya no presionarme más, celebro dar un pasito (es pequeño, pero es mío). Querido diario: a veces tiemblo al tacto.

Conserve la calma. Recuérdese que no todo está perdido, que la vida sin cambios sería una novela muy aburrida de contar. Aquí tiembla, a veces. No pierda tiempo en reunir pertenencias personales. Hay cosas que se deben quedar atrás, un rato, para que la vida comience a dar su vuelta. A veces parece que todo lo vivido le ha pasado a otra persona y no a uno mismo. Luego recuerdo: no, David, a ti te pasó. Retírese de los objetos que puedan caer. Principalmente que le puedan hacer daño. Es preferible que le caiga un libro en la cabeza que un porta-retratos de vidrio. No use elevadores. (Nunca los uso, me dan claustrofobia y temo que las poleas se rompan). Ubíquese en zonas de seguridad. A veces, cuando estoy muy nervioso, me siento en el suelo de madera de la habitación que rento y, sin comprender mucho lo que hago, todo parece estar bien. Localice la ruta de evacuación. ¿A dónde correr si el temblor está aquí dentro?

Prometo que la próxima semana escribiré algo más coherente. Lo juro. Prometo que será realmente un elefante, algo que convoque al diálogo o un nuevo cuento, o cualquier otra cosa que no sea un desahogo. Pero esta se ha vuelto una casa más para mí. Estoy sentado en el piso de madera de este blog. Este viernes necesitaba escribir que está cabrón comprender que tanto el temblor como el refugio más cercano están, irremediablemente, en uno mismo. 

Te extraño, puto. Está todo bien, poco a poco. 

Ciudad de México a 26 de agosto de 2016

David Loría Araujo

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3 pensamientos en “¿Qué hacer en caso de sismo?

  1. Pingback: De huracanes y temblores – EL ELEFANTE EN LA SALA

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