No quiero entrar en su molde

Esta semana fue la semana de la frustración. Durante ella estuve bajo mucha presión y mucho estrés, así son todos los trabajos dirán, después de un tiempo te acostumbras dirán, pero a mí siempre me llega un momento en el que paras un segundo después de ver el resultado y sientes todo de golpe.

Ese sentimiento incómodo que se genera cuando, a pesar de todo tu trabajo, las cosas no salen como esperas, ese sentimiento llamado frustración. Para los que leyeron el post de ayer de Mariana, podrán identificar que uno de los puntos por lo que las personas escogen a que se van a dedicar es porque “son buenos en eso”, yo creo que la mayoría de las personas busca trabajos en cosas en las que son buenos o mínimo en lo que creen que son buenos. Ésta lógica me parece bastante razonable, pero yo por el contrario decidí trabajar para aprender a ser mejor en cosas que se me complican o aún no domino. Me parecía el plan perfecto hasta esta semana. Después de casi un año de “aporreones” puedo decir que definitivamente hay cosas en las que he mejorado indudablemente, he aprendido mucho más de lo que esperaba, pero todavía hay cosas que no importa cuando trate simplemente no son- y sinceramente creo que nunca serán- mi fuerte, por lo que a veces es inevitable sentir que mi esfuerzo nunca es -ni será- suficiente.

Regresando a mi casa con el ánimo destruido luego de una semana bastante larga y repasando las cosas que podría hacer para mejorar, me di cuenta de dos cosas: la primera, es que estoy buscando la perfección desde el punto de vista incorrecto, la segunda, es que estoy luchando en contra de mí misma.

¿A qué me refiero? En algún punto se me ocurrió que la mejor manera de volverme la arquitecta que quería ser era sabiéndolo todo, dominando todos los aspectos que pueda de mi profesión y desempeñándome en todos sobresalientemente bien. Diciéndolo en voz alta y enlistándolo en este texto suena tanto soberbio como tonto, pero sinceramente eso es lo que había estado intentando, hasta ayer que leyendo el post de Mariana entendí mi error y me di cuenta que “a veces es necesario hacer un poco de todo aunque no nos guste, sólo para saber lo que sí es para nosotros” (Cabañas, 2016), bueno pues definitivamente yo se lo que no es para mí.

Si ser buena en lo que hago actualmente significa cambiar cosas que están en mí desde la raíz o buscar la perfección va a hacer que bloquee mi capacidad de generar nuevas ideas, entonces no quiero entrar en el molde que han creado para mi, en la caja en la que dicen que tengo que entrar ni en el perfil que me han dejado muy claro que tengo que ser, lo que me llevó al segundo punto.

Pongamos un ejemplo sencillo, toda mi vida he sido distraída y toda mi vida me he esforzado por dejar de serlo, debido a nuestro cuadrado sistema educativo, a las personas que me dicen “pasaste junto a mi y ni me volteaste a ver”, a mis numerosos moretones producidos por mis constantes golpes por “no ver por donde camino”… la vida me ha dicho que esta mal ser distraída y yo lo he aceptado, pero esta semana, mientras lidiaba con mi frustración producida en gran parte por este “defecto”, comencé a darme cuenta que si bien esto era un defecto para las tareas sistemáticas, talvez no es un defecto absoluto, porque pensándolo un poco mejor, mis mejores ideas, mis mejores proyectos siempre han salido de esos momentos en los que “estoy distraída”, en esos lapsos que mi mente esta perdida, en ese momento simplemente llegan, no llegan después de procesos lógicos ni funcionalistas.

Hoy me queda muy claro que no puedo ser buena en todo y talvez si es demasiado soberbio pensar que en algún punto puedo alcanzar la perfección, pero sólo porque no estoy buscándola de la manera en la que debería, talvez dejando dar por sentado que todo lo que me dijeron que era un defecto lo es de manera absoluta y cultivando habilidades que “no eran tan importantes o necesarias” pueda encontrar un tipo de perfección que funcione para mí, porque a veces eso que no te deja entrar en el molde, hecho para todos los demás, es justamente lo que hace que diseñes uno diferente y muchas veces, uno que para ti sea incluso, mejor.

“Sometimes incompetence is useful. It helps you keep an open mind”- Roberto Cavalli

 

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