Vuela la semana

Hoy tengo la dicha de improvisar lo que escribo. A diferencia de la semana pasada, el miércoles me atropelló, lunes y martes volaron y no tengo ni idea sobre qué escribir.

Mi papá me recomendó que escribiera de cómo vine a México a forjarme un futuro, pero no creo haber venido a esta ciudad precisamente para eso, aunque el tema de forjar un futuro parece ser que tiene muchas aristas.

El día de hoy, a la hora de la comida, hablaba con mis compañeros de trabajo de personas que conocíamos que fallecieron repentinamente, súbitamente y en plena juventud. Sin duda, la muerte de un joven siempre es una tragedia, sueños sin cumplir, hijos jóvenes, padres desolados…. Es difícil de asimilarlo, pero desgraciadamente, los jóvenes también podemos morir. Por más que nos guste negar esta realidad, tampoco se trata de vivir como si uno fuera inmortal hasta cumplir los 80. Y mucho más triste es la muerte de un joven cuando no disfrutó su juventud (incluso, vivir pocos años buenos puede ser mucho mejor que el que vive muchos años pero todos los desperdicia).

El sueño de muchos de nosotros es trabajar arduamente durante nuestra juventud para poder disfrutar cómodos nuestros 50s y eventual retiro. Sin embargo, en lugar de quemar nuestros mejores años ¿no sería mejor disfrutarlos?¿Quién nos garantiza que viviremos ese retiro a gusto?

Estas reflexiones nos pueden llevar a concluir que hay que disfrutar el presente y no pensar tanto en el futuro, que no debemos caer en la inercia de un mundo que exige quemar nuestros mejores años sufriendo un trabajo, que la forma en que pensaban nuestro padres y abuelos es un tanto ridícula, y que nos dediquemos a hacer/ trabajar en lo que nos gusta  o no seremos felices.

A esta filosofía hay que hacerle también otras preguntas. ¿Si no junto para mi futuro quién me mantiene? Si quiero tener hijos ¿no es mi deber procurarles lo mejor?¿No resulta egoísta hacer sólo lo que me hace feliz?¿cómo logro mis metas si no pienso en el futuro?

Como le decía a un amigo, la filosofía de “trabajar en lo que te apasiona” puede ser muy elitista, solo los ricos pueden acceder a ella ¿qué pasa cuando no tienes más remedio que trabajar en algo que no te gusta?¿por eso debes ser miserable?

Entonces ¿cuál es la respuesta? Como buen abogado que gusta del derecho constitucional y los derechos humanos, yo diría que siempre hay que ponderar, ni muy muy ni tan tan, según las circunstancias (como diría un buen amigo del UNFPA), no hay ni negros totales ni blancos totales.

No podemos pasar la vida haciendo sólo lo que nos divierte en el momento, pero tampoco debemos quemarla por los valores típicos de riqueza y éxito. En algunos casos habrá que hacer cosas que no nos gustan pensando en el futuro, pero otras es sano olvidarse de lo que aún no existe y disfrutar del presente. Lo importante es tratar de siempre realizar y reflexionar sobre esas preguntas muchas veces sin respuesta. Filosofar sobre nuestra vida constantemente, no polarizarnos. Supongo que esta escritura improvisada al menos me ha ayudado a plantearme cómo estoy viviendo mi vida y cómo debo vivirla, siempre en el presente pero sin olvidar el futuro.

Por mi parte, algo que me ayuda es que yo siempre he creído que la vida no la debemos quemar, después de un incendio pocas cosas buenas quedan, sin embargo definitivamente hay que exprimirla sacarle todo el jugo que se pueda, no desperdiciarla, aunque a veces ello implica no hacer cosas que no te gustan.

Pdt. Como vuela esta semana vuela la vida, tratemos que no se nos escape.

“Mientras respires toda vía estás a tiempo”

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