“¿Qué estas haciendo hoy para lograr eso que tanto dices que quieres hacer?”

Hace algunos días me encontré cenando con una persona muy querida para mí, que hacía ya algún tiempo que no nos habíamos dado la oportunidad de salir a hablar de la vida.

Mientras platicábamos acerca de lo que había sido de nosotros comenzamos a hablar acerca del futuro – tema recurrente en todas mis conversaciones últimamente- al principio fue sólo para contrastarlo con cosas que antes pensábamos querer y entre antiguas anécdotas y risas en algún punto llegamos a esos momentos en que las palabras empiezan a sonar más serias y las preguntas que van surgiendo en la conversación dejan de parecer motivo de risa “¿y entonces qué quieres hacer con tu vida?, ¿estás segura de que eso es lo que quieres?, ¿pero esa es tu pasión?, ¿y de qué vas a vivir?, ¿y eso quién te lo va a pagar?, ¿pero ya sabes cómo le vas a hacer?”… poco a poco me fui poniendo nerviosa pero había logrado responder a las preguntas elocuentemente hasta que llegó la que me dejó sin palabras “¿y qué estas haciendo hoy para lograr eso que tanto dices que quieres hacer?”.

Fue entonces que lo sentí, un golpe seco de realidad. Fijé la mirada en mi plato por un momento, luego levanté la cara reflejando el desconcierto que mi expresividad gestual no me dejó ocultar y mi buen amigo me dijo “deja de poner tu vida en pausa, por algún lado tienes que empezar”, después de eso cambié el tema y procedí a continuar con una plática un poco más ligera pero sabía que la pregunta que dejé sin responder volvería a mi cabeza más tarde. Finalizando la cena nos despedimos, me dirigí a mi coche y fue entonces que, como sabía que pasaría, la pregunta regresó haciendo eco en mi cabeza pero aún no estaba lista para enfrentarla así que puse música fuerte y manejé a mi casa cantando.

Así pasaron los días evadiendo la pregunta hasta que una noche no pude evadirla más, me sentí triste y enojada por mi ingenuidad acerca de la vida, mis aspiraciones y mis sueños. Decepcionada de mí por la falta de definición en mis planes busqué entre mis libros algo para leer que lograra levantarme el espíritu y como muchas veces antes en la vida encontré no solo un confort sino una nueva perspectiva.

“¿Y qué estas haciendo hoy para lograr eso que tanto dices que quieres hacer?”

No supe como responder en el momento porque efectivamente no estaba haciendo nada, lo mismo que siento que le pasa a la mayoría de las personas que tiene una buena idea o aspiraciones de cualquier tipo, poner un negocio, abrir una empresa, comenzar a producir algo, crear algo, vender algo, cualquier cosa que nos de miedo comenzar a hacer porque no nos sentimos listos o capacitados para hacerlo… estaba dejando pasar tiempo poniendo como pretexto el estarme preparando, aprendiendo cosas que “necesito” saber primero, estaba ocupada “preparándome”.

Mi respuesta estaba justamente en la falta de ella.

“ We don´t learn to walk by reading a book on how to walk. We learn by walking, falling over, getting up and trying again. There is no right way of doing anything. You must find your way.” – Rod Judkins

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