¡Que le ponga el manto la solterona!

A 180 km de Mérida, Yucatán, yace el escondite de la juventud de mis abuelos, el pueblo que los acogió y los vio irse, con olor a dulces de pepita traídos del cielo y colores propios de vaquerías y santos para adorar: Peto.

Este lugar singular viene preparándose para la próxima vaquería el 15 de agosto y con ello, se requiere que la virgen y su manto se alisten también. No obstante, el título de hoy reviste en la creencia que yace entre las mujeres de Peto: Urge que la solterona vista con el manto a la Virgen, de inmediato se casa y tiene hijos, aseguran.

Lo que podría parecer tierno, peculiar y una creencia popular más, levanta  interrogantes en mí, hace que alce la ceja y sacuda mi cabeza. ¿Debería asustarnos que una fémina joven – o no tan joven – ande por la vida sola y sin aspiraciones a llegar al altar o criar niños?

Con el amor y respeto que merecen todas las mujeres y hombres que desean casarse y/o tener hijos como parte de sus proyectos de vida, este elefante no busca juzgarlos ni desvalorizar sus deseos y sueños. Por el contrario, busca expresar una “obviedad” muy difícil de digerir para algunos: Casarse y ser madre o padre no son requisitos que deban y quieran cumplirse por todos los que habitamos la Tierra. 

La cruda realidad dicta que no toca en ningún momento hacerlo o serlo. El amor y la fidelidad no lo dan los títulos, los jueces ni las bendiciones sacerdotales. Tampoco es la cumbre inequívoca de la felicidad dar a luz y criar hijos.

Y yo sé. Miro todo desde afuera con 20 años encima, llena de emoción e ideas revolucionarias y sin deseos de limitarme a un proyecto de vida que tenga como fin último de mi autorrealización casarme y tener hijos. No obstante, me rodeo a menudo de chicxs que vislumbran esos caminos sólo porque la sociedad lo ha determinado, sin detenerse a pensar que las buenas costumbres se reinventan todos los días y nuestros planes no tienen que ajustarse  a lo que nuestros abuelos, padres o amigos hicieron, hacen o desean realizar.

Les invito a que sólo nos rijan nuestras decisiones y formas de pensar, a no tener miedo por nosotros u otros y querer ponerle el manto a la virgen sólo porque sí.

Simple: Si no nace, mejor no se hace.

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