Juan Hernández – Valemadrismo: un estilo de vida

Valemadrismo: corriente del pensamiento cuyo origen etimológico es vale-valer y madrismo-madres. Y cuya función es denotar la poca o nula preocupación respecto a alguna persona o situación de manera altanera y contundente.

Sin duda alguna, la práctica de esta afamada corriente es todo un arte. Yo hace años que la practico y puedo decir que es renovadora. Antes de que comiencen a sacar conclusiones negativas respecto a este término debo aclarar que el valemadrismo, como cualquier otra corriente, puede tomarse de distintas maneras y enfoques. Algunos podrán compararlo con el YOLO, cuyo significado al español es el aclamado “Solo se vive una vez”, y es cierto, bien podría tomarse de esa forma. Sin embargo me resulta estúpido pensar en hacer estupideces solo porque no tenemos más vidas. Al fin y al cabo, la mayoría de esas acciones nos llevarían a tener menos calidad de vida. Ser una persona “aventada” y desafiar las leyes de la naturaleza con tal de vivir el YOLO es de idiotas.

El valemadrismo, por otro lado, es algo mucho más profundo y positivo. Aunque, definitivamente existen, y no podemos tapar el sol con un dedo, aquellas personas que aplican la frase “Me vale madres” para cosas bastante lamentables:

“Voy a robarme tal cosa del Oxxo, me vale madres”

“Estoy pedo pero me vale madres” (persona que conducirá un automóvil en estado de ebriedad).

“No voy a estudiar, me vale madres la calificación”

“Me vale madres, a mí no me pagan por limpiar” (persona que acaba de ensuciar cierta zona o espacio).

Entre muchas otras…

En mis años de experiencia he descubierto que el valemadrismo puede ser el estandarte del lado oscuro de la fuerza moral. O, la desaparición de la moralidad por completo mientras dure dicha corriente en el individuo. Es un poco triste pensar que nuestra sociedad se componga de gente a la que le vale madres prácticamente todo lo relacionado con cambios sociales pertinentes o con lograr que vivamos mejor en general. Pero a lo que me quiero enfocar con esto es que existe de igual manera un valemadrismo mejor enfocado y que sin duda resulta positivo para cada persona en particular.

Un valemadrismo bien enfocado es aquel que te hace más libre, no por dejar de cumplir con responsabilidades u obligaciones, sino porque te permite ser indiferente ante aquellas personas o cuestiones que te dañan, te ponen chipi o te enfurecen.

Por ejemplo:

  • Cuando quieres con una chava y esta se comporta rara, no responde como esperas, te da largas y demás, generalmente cualquier hombre iría cual perro faldero detrás de ella, dejándose gran parte de su autoestima en el camino. Aplicando la sabiduría del valemadrismo, a este hombre le bastarían unas cuantas señales claras de indiferencia por parte de la persona del sexo opuesto para decir “Me vale madres”. Acto seguido, elimina la conversación de whatsapp y no vuelve a tener la iniciativa al respecto. ¿Resultados? Paz mental, libertad extrema y la inigualable sensación de ser tu dueño.

(Se puede aplicar el mismo caso para cualquier preferencia sexual).

  • Como cuando no sabes que onda con cierto evento al que van personas que te caen mal y demás pero pues tampoco te quieres privar de ver a esas personas que te caen bien. Lo primero es eliminar las expectativas y decir frente al espejo “No sé que va a pasar. Me vale madres”. Consecuencia: automáticamente tu atención se centra en pasártela bien y olvidarte de aquellas malas vibras que arruinarían tu día. Te diviertes, te sueltas, bailas y cuando termine el día estarás satisfecho contigo mismo.
  • También aplica para cuando en una situación se está cometiendo cierta injusticia y tú te das cuenta pero si haces algo al respecto esto podría perjudicarte o dejarte en evidencia frente a otros. En esos casos, cierra los ojos y piensa “Me vale madres”. Después actúa, de manera completamente indiferente ante el entorno pero al mismo tiempo siendo 100% empático con la situación. Salvarás el día. Alguien te lo agradecerá.

En fin, existen innumerables situaciones en las cuales podremos aplicar esta corriente pero creo que es más bien un estilo de vida. El valemadrismo aumenta tu autoestima y repele a aquellos pensamientos, personas o emociones que intentan invadir tu espacio, tu aura, tu ki o como le quieras llamar, de manera negativa. El valemadrismo se centra en la libertad del espíritu, de dejarlo ser sin pensar en consecuencias y sin crear ideas previas. El valemadrismo no toca las puertas, las rompe. No pide perdón si no debe. No analiza la situación, actúa. No se queda en su cama autocompadeciendose, sale a rockear. No se deja intimidar por la presencia de otros, los borra de su campo visual. No espera ser aceptado, se acepta a sí mismo. No va tras de nadie, es selectivo con las personas que lo merecen.

El valemadrismo es una autoayuda realista. No se trata de hacer maldades ni tonterías, sino levantarse ante los golpes. Cuando suceda el capítulo más oscuro de tu vida, el valemadrismo será la acción interior que te hará poner el punto y aparte para poder continuar la historia.

 

Juan Hernández

(Si no te gustó, me vale madres, a mí sí).

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