CRÓNICAS DE UNA MENTE DISPERSA

Vas caminando por la calle dirigiéndote hacia al coche pensando en aquella conversación que acabas de terminar, analizas, replanteas y vienen a ti argumentos que hubiesen sido excelentes para utilizar hace unos segundos, cuando por un momento te detienes, sales de tu burbuja e intentas recordar con un golpe en la cabeza hacia dónde estabas yendo.  Miras a tu alrededor y te das cuenta que hace dos cuadras pasaste tu vehículo.

Somos todas aquellas personas que van por el mundo con la mente en otro lado, personas que cometen errores estúpidos por simplemente actuar en automático.

Olvidamos y extraviamos de todo. En nuestra lista podemos encontrar desde celulares, cumpleaños, aniversarios,  llaves, ifes, carteras, suéteres (miles y miles de suéteres), tapas de topers (lo siento mamá),  hasta vuelos de avión por confundir la hora de salida con 1 am por 1 pm (la cual es una gran anécdota, un día de estos se las contaré).

Hay días buenos y días malos, hay semanas sin ninguna ocurrencia y hay otras mucho peores. Justamente para mí, esta que acaba de terminar no fue una de mis favoritas.

Tenemos un problema, no creo que sea tan normal tener que releer varias veces un párrafo del libro, no creo que sea normal pasarte constantemente donde debías doblar mientras vas conduciendo, no creo que sea normal que nunca puedas terminar una historia sin la necesidad de empezar otras tres.

Constantemente escuchamos frases como: “no te fijas”, “no puede ser que pierdas todo”, “no aprecias las cosas que tienes”, “no cuidas nada”, “no prestas atención”.

Por más esfuerzo que hagamos en concéntranos siempre habrá algún punto en la conversación donde nos perderemos. No importa cuántas veces habré ido a tu casa nunca estaré segura de cómo llegar para la siguiente vez.

Podemos intentar cambiar, al menos yo por ejemplo he aprendido algunas cosas:

  • Mirar atrás cada vez que me levanto de una mesa solo para ver si no olvido nada.
  • Enlistar todos los pendientes que tengo antes de salir a la calle.
  • Trazar mi ruta mental para no desviarme cuando manejo.
  • Hacer muchas preguntas sobre el tema cuando alguien me está contando algo.
  • No llevar suéter a ningún mugre lugar (para eso no tengo remedio).
  • Es frustrante, muy muy frustrante, no somos personas tontas, somos distraídos, estamos en todo y en nada a la vez.

Sin embargo solo hace falta un momento de distracción, un solo error y todo ese tiempo (10 años para Mariana) de trabajo arduo por probarle al mundo que eres capaz de mantenerte sin perder algo importante, valieron madre el día que una vez más, perdiste tu celular. Desde ahora y para siempre, te quedas con la etiqueta de que nunca vas a cambiar.

Aunque yo les dijera que no es verdad, que esas son puras mentiras esa noche yo no andaba ahí (espero que lo hayan cantado) a quién engañamos, es una realidad, NO NOS FIJAMOS.

Prestamos demasiada atención a nuestro alrededor, pensamos tantas cosas al mismo tiempo que sin querer (queriendo) mezclamos ideas y descuidamos por completo lo que ocurre en la realidad justo en ese momento y lo mejor de todo es que muchas veces no nos damos cuenta. Absolutamente todo es inconsciente .

Bienvenidos sean a todos ustedes al mundo de una Mente Dispersa.

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