Si todos los limpiáramos…

Cada febrero en nuestra hermosa ciudad acostumbraba celebrar el carnaval en el Paseo Montejo  (una de las avenidas más antiguas, hermosas e importantes de la ciudad), conforme se aproximaba la fecha poco a poco las gradas sustituían los arbustos de flores en los camellones. Durante el evento rejas y tarimas entorpecían la vialidad y al final del día lo único que quedaba, además de la aparente derrama económica ocasionada por la venta de alcohol y comida , eran montones y montones de basura, papeles, vasos , latas , envases de comida, bolsas de papas, etc.

Por esta y otras razones el evento fue reubicado a otro sitio.

Soy de la creencia de que si cada persona pone de su parte las cosas podrían ser mejores y esta postura la mantengo sobre todo en el área de la limpieza de una ciudad.

Cuántas veces no nos hemos quejado y criticado algún evento o establecimiento por tener algunas áreas sucias o descuidadas, de empleados que no hacen su trabajo ni se preocupan por la imagen que transmiten de la empresa, en cierto modo es real, sin embargo muchas veces es culpa de los usuarios.

Como cuando vas a una escuela y te quejas de que los baños están feos, que los pupitres están viejos y abandonados, cuántos de nosotros en nuestras jóvenes épocas escribió, rayó o raspó su escritorio. No importa cuántas veces los pinten o limpien si los mismos estudiantes no se preocupan por cuidarlos, nunca podremos tener nada nuevo que dure.

No podemos exigir lo que no podemos dar, nos frustramos del gobierno que no hace su trabajo, nos quejamos de que cada vez hay más calor, cada vez hay menos árboles, cada vez hay menos verde.

El tema del calentamiento global es un tema grave, que a veces damos por sentado, opacado por otras situaciones que sí son igual o más relevantes. Sin embargo sin planeta en el cual vivir, todo lo demás pasa a segundo plano.

No seamos los primeros en decir “no tengo ganas de lavar utilicemos platos desechables”, los primeros en decir “que flojera llevarme la basura a tirarla en el lote baldío”, los primeros en decir “no hay un bote de basura escóndela por ahí”.

Si ves algo aunque no sea tuyo recógelo, si sin querer sirviendo tu comida hiciste un desastre, que no te dé pena, ¡límpialo! Si tu papel no cayó en el bote, levántalo. No le eches la culpa al empleado por algo que tú hiciste.

Cuenta la leyenda de una señora que todos los días salía a regar su jardín cruzaba y regaba el camellón de la calle, no porque creía que su gobierno era incompetente y tenía que hacer su trabajo, sino porque así como todos quería que su calle se vea bonita y limpia, por lo que decidió hacer algo.

La limpieza de una ciudad depende directamente de las costumbres y educación que tienen sus habitantes. Si queremos un lugar limpio nosotros tenemos que procurarlo porque nos interesa.

 

MARIANA.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s