La conclusion de un sueño. Parte III

La saludó.

Su corazón se detuvo, no podía creer lo que sus ojos veían, después de todo este tiempo él había regresado. Respiro hondo, trato de no perder la calma, posiblemente solo necesita algo y luego se iría.

Con un nudo en el estómago le respondió – ¿Qué paso? – todavía se sentía vulnerable ante su voz.

No pasaron ni 10 minutos y comenzaron a discutir – nada ha cambiado – se quejó.

En silencio se miraron a los ojos, rieron. En ese momento todo se olvidó, Lo había extrañado tanto, dejando el orgullo atrás bajó la guardia y decidió que volverían a intentarlo.

Realmente parecía interesado, por 2 breves semanas todo marchaba bien, sin embargo algo seguía igual, el seguía sin dejarla entrar... Ella siempre había considerado que su curiosidad y su capacidad de querer saber el porqué de las cosas, era más una virtud que un defecto.

“Todo preguntas, todo cuestionas, todo te molesta, todo dramatizas, todo te lo tomas personal, es increíble como puedes llegar a ser una persona sofocante” –le dijo en su última discusión.

Ella se asustó.

Le dolió mucho, nunca lo había escuchado hablar así sonaba muy exagerado, cerrando los ojos rápidamente analizo toda la situación.

– creo que tiene razón – pensó.

Creía que su capacidad de expresar todo lo que sentía era algo bueno, si le molesta algo te lo diría y además te hará el favor de explicarte las razones de todo lo que le sucedía. Ella era una persona transparente, fácilmente podías entenderla si te esforzabas un poco.

Sin embargo cuando uno no se junta con las personas adecuadas, cuando no hay una confianza de por medio, cuando hay muchos secretos y demasiada inseguridad en sí mismo, nos podemos convertir en la peor versión de nosotros mismos, nuestros defectos se multiplican y salen a flote sin poderlos controlar. De algún modo ella se había convertido en una pesadilla.

-¿Por qué me ignoras cuando peleamos? –insistió

-¿Que gano discutiendo contigo? – respondió arto.

-Solucionar las cosas el mismo día… – murmuró en un tono vacío y triste.

Hace algunos meses él se había ido. Aun sabiendo lo que ella quería y que él no podía ofrecer, estaba aquí de nuevo. Pero al final la débil de corazón fue la única que cayó en el juego, segada por la desesperación de encontrar un compañero, no exigió el tiempo y la atención que merecía; el señor NUNCA había estado para ella en los momentos que más lo necesitaba y ahora lo veía claramente.

-Tu error fue volver, el mío fue creer que esta vez ibas enserio, ¿por qué regresaste entonces?– Preguntó muy confundida

Mirándola con cariño respondió- por qué te extrañaba. Cuando no estoy contigo me pregunto ¿qué haces?, ¿dónde estás?, ¿cómo estás? No puedo dejar de pensar en ti. –  Pero haciendo una breve pausa y cambiando a un tono brusco y enfadado continuó –Pero tu actitud… tu infeliz actitud me hace ser una persona insensible contigo.

-solo te pido que hables conmigo, me expliques las cosas que te ocurren, que me incluyas en tu vida, si queremos avanzar necesito que confíes más en mí.- le rogó.

Me conoces, ya sabes como soy – dijo una vez más encerrándose en su forma de ser.

Ella no era consciente de que su actitud no era la mejor. Sin embargo también estaba frustrada, ¿porque él nunca le había dicho nada de lo que le molestaba antes? ¿Por qué esperó hasta el último momento para soltarlo todo y explotar?

-Te diría que cambiaré pero no tiene caso, no confió en ti –  finalmente ella contestó.

Ella no era prioridad, por mera casualidad ese día le había descubierto fotos con otra persona, él estuvo viendo a otra mujer desde antes de conocerse – posiblemente ya no estén juntos – pensó para justificarlo, no eran fotos tan recientes pero tampoco tan antiguas. – es que se veían tan felices – ella se moría por tener una foto con él, ya llevaban tiempo conociéndose y por más que lo intentó nunca logró llegar a ese nivel.

– ¿debo preocuparme? – pregunto con el corazón hecho pedazos

es solo una amiga a la que quiero mucho – parecía demasiado calmado.

Ella Suspiro y contesto tratando de no llorar- No sé qué creer…

– no me importa lo que las demás personas opinen de mí, preocúpate si quieres– concluyó con su ya conocido tono frio y sin corazón.

¿Cómo podía seguir queriéndolo después de esto? ¿Qué hacía ahí esperando algo que nunca va a suceder? Recogió su orgullo, alzó la cara y con la ilusión destrozada por que la tomara del brazo y le pidiera que se quedara. Se marchó.

Él tenía razón en muchas cosas. Había cambiado.

Tal vez no se había hecho más fuerte, pero no era la misma niña inocente que conoció al principio. Consumida por sus dudas y miedo a perderlo cuestionaba y presionaba por todo, sabía que algo andaba mal, no iba a permitir que jugaran con ella de nuevo.

Haciendo honor a su etiqueta de “Experta en hacerse la víctima” impuesta por el; Una vez más lo terminó, necesitaba tiempo para estar sola  y repararse. Era consciente de que su problema había empeorado pero junto al él nunca iba a mejorar.

Finalmente después de meses de intentarlo, tenía un motivo para no volver.

***

Mariana.

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