Mis domingos de plenitud

 

¿Qué es lo más importante que has hecho en tu vida?

¿Te has esforzado mucho por hacer algo?

¿Cuántos proyectos a largo plazo has tenido?

¿Cuánto te has entregado a una causa?

¿Qué es lo más que te has comprometido con algo o alguien?

¿Cuánto has sacrificado por lo que quieres?

 

Muchas de esas respuestas las fui encontrando durante seis años

( Y me faltan muchas por encontrar)

He participado en varios proyectos pero desde hace casi seis años me he dedicado a uno en particular que requiere mucho compromiso.

Entregarse, desvelarse, ocuparse, preocuparse, planeación, creatividad, sacrificar, esperar, distraerse, trabajar en equipo, estructurar, crear, invertir, entender, comprender son cosas que requieren y exigen las metas a largo plazo y es algo por lo que he pasado cada determinado tiempo y de forma cíclica, y me ha enseñado que las cosas que valen la pena requieren no solo de tu compromiso sino también de tu paciencia para llevarlas a cabo, cumplir el ciclo.

Cuando a todas esas exigencias y responsabilidades que requiere tu proyecto se agregan dificultades entonces la meta se ve distante por que el camino se empieza a llenar de piedras, baches, curvas, topes y demás distracciones que hacen que te quieras quedar en el camino o hacen de él algo más interesante, te mantienen alerta y te recuerdan que tienes que seguir adelante.

Algo así pasa con mis “domingos de plenitud”, mismos que empecé a vivir, como he dicho, hace casi seis años. Ayer publiqué que estaba viviendo un domingo de plenitud y muchos conocidos me preguntaron que si era por el hecho de que me encontraba en la playa en domingo y que si eso era lo que me hacía sentir pleno, pero la razón verdadera no es esa, aunque admito que la playa es mi paisaje favorito.

He vivido un domingo de plenitud cuando ha concluido ese proyecto cíclico, aquél que conlleva exigencias y dificultades , pero cuando éstas se dan por trabajar por alguien más entonces se vuelve no solo interesante sino también reconfortarte por que es bueno trabajar por ti, pero es más enriquecedor hacer las cosas para y por los demás por que te causa una sensación de felicidad, de llenadez pero en mi caso, me causa plenitud.

Ayer fue ese domingo de plenitud, pero fue de los más satisfactorios por que no cerré un ciclo, ya que éstos nunca terminan, pero si una etapa de mi ciclo.

Les deseo muchos días de plenitud.

http://dle.rae.es/?id=TPFtKMM

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