Ni nací el día que te conocí, ni moriré el día que te vayas

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Hace algún tiempo que me estoy dando cuenta de que mi manera de ver las cosas estaba cambiando… me di cuenta de que muchas personas a mi alrededor no lo comprenden, por lo que hoy me voy a tomar el tiempo de explicarlo.

Creo que actualmente estamos bombardeados de ideas –en mi opinión erróneas- de lo que una pareja debe ser, lo que debemos esperar, lo que debemos sentir y cómo debemos actuar. Lo vemos en libros y películas, la mercadotecnia nos ahoga y atrapa. Tomamos estas ideas, las idealizamos, idolatramos y hacemos propias cuando en muchas ocasiones no nos hemos tomado el tiempo de cuestionar si eso es lo que queremos para nosotros.

Como la mayoría de las mujeres crecí creyendo en los “great loves”, esperando a que algún día me encontrara viviendo dentro de una novela de Nicolas Sparks, hasta que me di cuenta que odiaría vivir en una.

Ya no quiero ese tipo de “amor”, del que te hace perderte y ahogarte en la otra persona hasta que ya no puedes más. Quiero uno más sincero y menos egoísta. Estoy cansada de escuchar en las películas y leer en los libros frases como “no puedo vivir sin ti”, “tú eres la única razón que me hace levantarme por las mañanas”, “yo después de ti”, ya no puedo verlas como algo positivo. Ahora las veo como frases egoístas basadas en instintos básicos de supervivencia, patadas de ahogado de alguien que busca cómo ser feliz sin darle importancia a los sentimientos de la otra persona. Quiero a alguien que pueda vivir sin mí pero que elija compartir una vida conmigo.

Vivimos en una sociedad egoísta, que nos exhorta a buscar nuestra felicidad primero y luego la de los demás, o en el otro extremo nos invita a pensar que “el amor es un sacrificio”, discúlpenme pero yo creo que vivir todos los días sufriendo no es vivir en el amor, eso es masoquismo. Si no son felices, háblenlo. Si quieren resolver sus problemas esfuércense pero si se dan cuenta de que tal vez para ustedes ya no vale la pena, es momento de dejarlo ir. Siento que muchas veces nos ahogamos en un vaso de agua, nos paralizamos por el miedo al dolor que podríamos sentir y tomamos decisiones dejando que ese miedo nos domine y controle.

Repito… “Ni nací el día que te conocí, ni moriré el día que te vayas” ¿Saben lo que veo en esa frase?… libertad, estabilidad y equilibrio. Me causa mucho conflicto que algunas personas a las que quiero aún no vean esto con claridad. Tal vez si lo comprendieran las cosas serían diferentes. O tal vez sí lo comprenden pero es algo que no quieren ver, yo también me obligue a mí misma a ver lo que quería ver en algunas ocasiones. Pero después de mucho tiempo visualizando la misma imagen dejas de verla claramente. Después de vivir la misma situación demasiado es como cuando repites una palabra muchas veces en voz alta, tarde o temprano ya no le encuentras sentido.

Creo que cuando pasa esto sólo hay tres opciones: o te quedas ahí y esperas que la vida pase mientras observas las mismas imágenes, sales de tu zona de confort y rompes con ese ciclo para ver las cosas con más claridad o simplemente huyes lo más rápido que puedes para no tener que ver algo que no quieres.

Cada persona reacciona diferente, cada persona hace lo que puede. Pero por lo menos en cuanto a mí puedo decir que veo claramente ahora.

 

Laura Bates.

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