De riqueza, pobreza y otras adicciones II.

La semana pasada prometí que daría mis respuestas a una serie de cuestionamientos que me he realizado a lo largo de mi vida relacionados con la desigualdad social (pueden ver el blog en el siguiente link: https://elefanteenlasalablog.wordpress.com/2016/05/25/de-riqueza-pobreza-y-otras-adicciones/).

El planteamiento del blog se podría resumir en con el siguiente párrafo:

“Si para mí, hay muchas cosas que representan muy poco, que para otros pueden representar tanto, ¿porqué no prescindir de ellas en su favor? Que pasaría en el mundo si las personas que tienen casas caras, coches de lujo, relojes de marca, comida cara etc. destinaran esos recursos a mejorar la vida de quienes no tienen ni casa, ni coche, ni comida?¿Cambiría drásticamente su vida si su coche no fuera de piel o su ropa de marca? Para los que nos consideramos cristianos ¿si debo amar al prójimo como a mi mismo, no es mi obligación actuar para que el prójimo viva tan bien como uno mismo?¿Si salir a cenar para mí representa tan poco porqué no uso ese dinero para pagar esa medicina que a alguien más le representa tanto? ¿No en eso consistiría el amor?”

Estos planteamientos surgen de la lacerante y dolorosa desigualdad que existe en nuestro mundo, y desde siempre me han conflictuado. La realidad es que responder a al problema de la desigualdad social v.s. la acumulación de recursos no es tarea fácil y mucho menos tarea para un blog, en las 999 palabras a las que tengo derecho no cabe una explicación a cómo obtener justicia social (no es que la tenga), sin embargo, creo que hay ciertas preguntas que vale la pena reflexionar y que procuraré hacerlo en varias de mis intervenciones en Elelefanteenlasala y que tienen que ver con nuestro papel en el proceso de lograr mayor justicia en el mundo. Principalmente hay tres cuestiones que me gustaría abordar: 1.- ¿porqué a todos nos concierne esforzarnos y sacrificarnos por que haya mayor justicia social?¿tengo yo responsablidad sobre el bienestar de los demás? 2.- ¿es correcto acumular demasiados recursos para uno mismo?¿hasta cuánto es puedo considerar correcto quedarme para mí? 3.- ¿Cómo compatibilizar mi bienestar y placer con el desarrollo del mundo?  La realidad es que no todas estas preguntas tienen respuestas ciertas, por lo que trataré simplemente de arrojar algo de reflexión sobre cada tema. El día de hoy  me enfocaré en el primer punto.

Muchas veces cuando hablamos de sacrificar nuestro bienestar por el de personas en situación de pobreza, la gente se escuda con un “los pobres son pobres porque quieren”, yo creo que este razonamiento tiene algo de cierto, pero parcialmente (muy parcialmente), y precisamente por eso a mucha  gente le parece convincente. Me explico, me acuerdo que Andres Openhaimer en sus libro “México en la Frontera del Caos” relataba cómo las empresas maquiladoras en el norte del país tenían una mayor productividad por sus empleados que en el sur de la república, señalaba que en el sur del país existe una enorme rotación de personal, los trabajadores estan acostumbrados a trabajar 5 meses ahorrar algo de dinero y luego retirarse para echar flojera 2 meses y luego buscar otro trabajo, esencialmente señalaba que en el sur somos más flojos, ésto llama especialmente la atención al estar hablando de gente en situación de pobreza.

A ésto podríamos contestar que hay muchas, muchísimas personas que a pesar de que se rajen el cuero para salir adelante dificilmente saldrá de la pobreza, sin embargo, sigue siendo cierto que muchas personas, a pesar de su sitación de pobreza, no se esfuerzan por trabajar ese extra, no les importar perder el emleo; que muchas de estas personas gastan su dinero en alcohol, que mal utilizan o no utilizan los programas de gobierno  destinados a ayudarles, en fin que “estan así porque quieren”, sin embargo ¿cambiarías la situación privilegiada en la que naciste por las circunstnacias en las que nació el que “está así porque quiere”? Nunca nadie me ha dicho que sí.

El problema de la pobreza y la carencia es que por lo general producen más problemas en las personas que la viven que la mera carencia de bienes, las dificultades para salir de la pobreza provienen de la misma pobreza. La falta de educación, de servicios de salud, de un ambiente familiar sano, de recursos para tener momentos de ocio sano, de una vivienda digna, etc., no favorecen a formarnos como ciudadanos íntegros (por ello mi mayor reconocimiento a los que a pesar de la carencia viven con una profunda integridad). No sé cómo sería yo si no hubiera nacido en el ambiente privilegiado en el que me desarrollé. Si nos preguntamos ¿porqué la gente es pobre? Yo creo que el “porque quiere” es una respuesta completamente ciega que ignora las diferencias de oportunidades y posibilidades con las que todos nacimos.

Ahora bien, yo creo que pocos somos de los que respondemos que el pobre es pobre “porque quiere”, sin embargo muchos sí tomamos en muchas ocaciones la actitud del “porque quiere”, esto es, actuamos como si no hubieran desigualdades, no nos ocupamos de los menos favorecidos, no buscamos que seamos cada día más iguales. Decidir responsabilizarnos para que haya justicia social y sacrificar comodidades por el bien de los demás, es un reconocimiento a que no todos nacieron en entornos tan privilegiados como el nuestro, es abrir los ojos y darnos cuenta que muchas veces no nos merecemos todo lo que tenemos, es ser críticos del sistema social en los aspectos que privilegia a unos sobre otros, es reconocer que el otro, porque es tan persona como yo debe tener las mismas oportunidades que yo.

En fin, pensé en escribir de estos temas  a raíz de que mientras comíamos unos amigos en un restaurant en el centro de la CDMX, adultos mayores, jóvenes y niños se nos fueron acercando para pedir limosna, comenzamos a discutir al respecto y algunos comentarios que surgieron fueron que al dar limonzna “solo estamos fomentando que no trabajen””sacan a sus hijos a las calles a pedir limozna porque les funciona””están así porque quieren”…. No estoy diciendo que dar limonzna en la calle sea bueno (aunque tampoco es malo abrir el corazón a la caridad), pero espero que cuando estas personas se acerquen a nosotros, al menos se nos mueva la conciencia y nos sigamos cuestionarnos qué hacer para acabar con esta situación y nos ocupemos en hacerlo.

Por vivir en la sociedad y de la sociedad todos tenemos una responsabilidad para con ella, sin embargo, cuando esa sociedad ha sido sumamente injusta en perjuicio de muchos otros e injusta en beneficio mío (o al menos no injusta en mi perjuicio), yo soy especialmente responsible para con ella.

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2 pensamientos en “De riqueza, pobreza y otras adicciones II.

  1. Me gusta mucho cómo tratas el tema Ricardo, con mucho respeto, inteligencia, con un análisis integral, profundo pero sencillo (el mejor tipo en mi opinión), y con mucha humanidad. Ya vi porque Mau está tan orgulloso de su “hermanito”

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