Siente lo que necesites sentir

Este post no es para ti, ni para él, ni para ella, ni para ustedes.

¿Y para quién es?

Es para mí.

Desde hace un tiempo tengo la filosofía de no tener expectativas de nada que no venga de mí…

Pero es complicado porque el ser humano por naturaleza espera, se ilusiona, crea posibles reacciones hipotéticas y es eso exactamente lo que yo quiero evitar. Llegué a un punto en la vida en el que estoy cansada de decepcionarme de las personas, de las clases, de los libros, de las películas, de la vida.

Decidí dejar a un lado mis altas expectativas (porque si tengo expectativas casi siempre son altas) y simplemente disfrutar de todo. Prefiero emocionarme porque las cosas van bien a decepcionarme porque van mal, elijo sentirme feliz cuando una persona hace una buena obra que ponerme triste cuando no la hace, ya no doy las cosas por sentado, entendí que en la vida todo puede cambiar en un segundo.

Decidí que hay cosas que no son tan importantes y cosas que si lo son, que está bien dejar proyectos en stand by pero nunca a las personas, que puedes no decir todo en un mismo momento pero no debes dejar nada sin decir, que está bien concentrarme en nuevas experiencias pero no debo olvidarme de lo que me trajo aquí.

No sé si les pase a algunos, pero estoy en esos puntos de la vida en que estoy desesperada por vivir. Me queda un mes para entregar mi tesis, dos meses para mi graduación y una vida entera.

“Traigo un motor adentro y me dan muchas ganas de usarlo para estrellarme contra una pared” – Velasco, X. (2003). Diablo Guardián.

Creo que esta frase es para cada persona algo diferente, a cada persona le habla de manera distinta. A unos les dirá que están locos y suicidas, a otros tal vez -como a mí- les dirá que sus impulsos los dominan y que hay que aprender a controlarlos y dirigirlos, para no auto destruirnos.

Siempre he sido una persona muy impulsiva, no mido lo que digo… No tengo “filtro”, y no siempre tomo las mejores decisiones. Gracias a dios actualmente ya estoy aprendiendo a contar hasta 10 antes de explotar, a pensar en que mis palabras pueden lastimar y a no tomar decisiones de las cuales me pueda arrepentir después.

Desafortunadamente mi naturaleza es ser imprudente… Y el mundo me ha enseñado que hay que pensar antes de actuar, pero ya no sé si vale la pena… Tal vez no es momento de vivir con prudencia, de pensar con la cabeza fría y calcular cada movimiento y resultado. De personas así ya está lleno el mundo…

Tal vez es momento de vivir porque puedo y tengo salud, de tener ideas porque no hay leyes que no me permitan tenerlas, de decir las cosas porque nadie me censura, es momento de dejarse llevar por lo que uno siente. Esta semana una amiga me dijo “siente lo que necesites sentir”.

Gracias por tan sabías palabras, me hiciste darme cuenta que estoy cansada de no sentir porque “no está bien”, porque “no es normal”, de vivir en la cultura del “me vale madre” cuando no necesariamente es verdad. Voy a sentir lo que necesite para sentirme viva, voy a reír cuando me cause gracia, gritar cuando me sienta impotente, llorar cuando me sienta triste, porque eso de fingir no es lo mío.

Tal vez esté mal, es muy probable … Pero al menos me daré cuenta por mí misma, por mi experiencia y en ese momento tal vez vuelva a replantearme las cosas, tal y como lo estoy haciendo ahora.

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4 pensamientos en “Siente lo que necesites sentir

  1. Una vez leí, que lo que no está bajo nuestro control, no debería controlarnos, y que las expectativas del mundo se las crea uno y por eso, somos capaces de cambiarlas, acrecentarlas, disminuirlas. Nadie es responsable de nuestra felicidad más que nosotros mismos, y no tenemos porque vivir bajo las reglas de juego de los demás. Por qué dejar que las reglas de alguien más dominen mi juego?

    Yo creo que es más valiente el que se atreve a sentir, a verse vulnerable y aprende de ello, más que el que finge fortaleza. Sentir nos hace grandes y nos hace fuertes. Así que sí, siente lo que tengas que sentir, en el momento en el que quieras sentirlo. Pero eso sí, no dejes que nada, que no está en tu control, te controle y te dicte reglas de juego que nada tienen que ver contigo.

    Me encantó lo que escribiste Lau 🙂

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    • Concuerdo contigo, creo que no debemos dejar que las cosas que no podemos controlar nos controlen. Pero también creo que no podemos evitar que tengan un impacto en nosotros, no podemos fingir que no están ahí, así que es mejor aprender a vivir con eso y aceptar nuestra vulnerabilidad, porque eso al final nos hace más fuertes.
      Muchas gracias por leer y comentar!.

      Le gusta a 1 persona

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