A través del espejo y lo que Lau encontró allí…

Como siempre trato de hablar acerca de mis experiencias semanales y ésta fue la semana de las apariencias. Durante estos siete días diariamente me vi envuelta en algún tipo de situación en la que me encontraba sorprendida de cómo vivimos en una escenografía y obra casi teatral totalmente montada.

Todos se ponen su disfraz en las mañanas, se desarrollan los actos y escenas, se dicen los diálogos correspondientes y al final tal como sucede en el teatro los demás aplauden, solo que en esta práctica, llamada vida cotidiana, se dan likes por todas las redes sociales en las que puedan dejar en evidencia lo bien que les va en la vida… Como si su “éxito” necesitara algún tipo de valoración externa.

“You will feel your own reflection sliding along the eyes of those who look at you.”– Scott Fitzgerald

Tomamos más en cuenta las opiniones de los demás que las nuestras, si alguien te dice que se te ve mal te lo quitas, si te dicen que no va contigo, lo cambias, si te dicen que no puedes hacer esto o aquello lo crees y lo aceptas.

Tendemos a utilizar a las demás personas como espejo, éstas dictan con su opinión y comentarios, lo que creemos de nosotros mismos. Es algo triste, porque de entrada recurrimos a una fuente muy poco objetiva; Creo que en muchos de los casos las personas ven lo que quieren ver, tanto para bien como para mal.

Las personas que nos tienen afecto generalmente ven lo mejor de nosotros, al fin y al cabo… por algunas características tuvieron que adquirir ese afecto, y las personas que no disfrutan particularmente de nuestra compañía muchas veces ven nuestros defectos de manera más notable que nuestras cualidades.

Curiosamente yo creo que pasa lo opuesto cuando conoces a una persona por primera vez y tienes esa famosa “primera impresión”, las personas te perciben tal y como te ven, sin ningún tipo de intervención emocional de por medio. Creo que en parte por eso es tan interesante conocer nuevas personas y lugares, porque cuando llegas a un lugar nuevo las personas te ven desde un punto de vista objetivo (dejando a un lado la estereotipación y prejuicios sociales), aún no te tienen el afecto necesario como para dejar de ser objetivos contigo. Tal vez por eso hay personas a las que no les gusta conocer gente nueva… No a todos nos gusta vernos tan francamente al espejo.

Es complicado vernos de manera sincera a nosotros mismos, porque además de todo estamos en una sociedad que se ocupa de distorsionar la idea de lo que debemos ser. Y  es que todo esto lo tenemos profundamente arraigado, sólo veamos como ejemplo a las personas que consideramos exitosas: actores, actrices, cantantes. Figuras públicas que se dedican al mantenimiento de su cuerpo.

Individuos que van por la vida como flotando… Sin preocuparse por nada más que su aspecto físico, la moda, las dietas, la farándula y toda esa cultura plástica que tanto nos llama la atención.

Pero alguna vez nos hemos preguntado ¿por qué van  por la vida como flotando?  ¿Será que es ese el resultado de estar vacío por dentro?

Creo que no vale la pena ni el esfuerzo, estoy cansada de ver a todos a mí alrededor sufrir por este tema. Tal vez habrá personas que no compartan mi opinión, pero como mujer puedo decirles que aunque yo no siento tanto como otras la presión de tener que verme perfecta todo el tiempo, porque muy sinceramente soy demasiado distraída y “vale madres” para eso… Convivo con personas a las que esta presión las puede llegar a asfixiar, las congela y las hace sentirse inseguras la mayor parte del tiempo. Veo como dudan acerca de si deben o no comer, si necesitan o no comprar, si se les queda bien o mal.

No digo que este mal querer verse bien, ser vanidosa hasta cierto punto, ocuparse de uno mismo, los que me conocen saben que me encanta darme el tiempo para eso, pero lo hago por mí, porque lo disfruto, no por necesidad de aprobación y creo que ya no todas las personas pueden decir lo mismo.

A veces, hasta me asusto de que tan contaminados están mis círculos sociales, me asusto al escuchar como hablamos de las personas, como si fueran objetos a los cuales podemos modificarlos según un catálogo de opciones “que si su nariz fuera diferente, si tuviera los ojos de no sé quién o el pelo como tal persona”…

En estos días una persona cercana en la confidencia me dijo “muchas veces ya no sé quiénes son mis amigos, ya no me siento cómoda a su alrededor. Siento que sólo están observándome y esperando el momento para señalar mis defectos”, sentí un asco e impotencia que no puedo describir, primero porque veo como esos comentarios lastiman, segundo por la hipocresía que hay a mi alrededor y tercero porque observo que ésta es la sociedad en la que estamos viviendo y que seguimos fomentando para nosotros.

Estamos tratando de vivir a estándares que no existen. Somos conscientes de que son irreales y aún así nos ves llorando sangre para llegar a ellos y acribillamos a las personas que no se acercan.

Creo que existen cualidades mucho más valiosas que las físicas en las que podríamos ocupar mejor nuestro tiempo, como si no hubieran ya suficientes problemas en el mundo como para preocuparse y estresarse por los problemas que generamos en nuestra cabeza y sobre todo los que generamos en las de los demás.

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