Ocurrida y no ocurrente: Monse Sin Suerte.

El suelo me conoce bien, paso el 75% por cierto en él. Y es involuntario.

Toda mi vida he sido torpe, torpe como sólo yo y cuatro pies izquierdos. Sé tan bien de mis pequeñas aventuras chuscas que hasta mi biografía de Instagram trae la leyenda de que me pasa de todo y por todo paso.

Hoy les iba a contar un centenar de episodios para que rieran conmigo y de mí. Luego me di cuenta que quizás no eran tan divertido y sí vergonzoso.

Así, en mi vaivén de ideas, hice el intento de aterrizar: ¿realmente no tengo suerte? ,¿no tengo suerte porque no existe o porque no me cayó ese rayito de gracia?.

Como para todo ello y mucho más, mi respuesta no es Mastercard (sí, esto fue un intento de broma), les voy a contar brevemente sobre el Arturo que viene a quitar la espada en la piedra de la incertidumbre de la mente de Monserrat Cámara , mi abuelo.

No hay ser que quiera más como a mi abuelo, Papá Lol*, papá de todos y mío (es medio celebridad entre chicos y grandes). Yo no sé si ese hombre adquirió la magia de los chamanes que conoció en su juventud o soy un libro abierto, pero a sus 82 años lee hasta las letras chiquitas que escondo debajo de las plantas de mis pies. Simplemente: si mi mente es una computadora binaria del año del caldo, recurro a él para convertirme en una reluciente Mac.

Divagando sobre la vida y las personas, don Florencio me saltó con lo que traía entre cejas…. “Yo no creo en la suerte, sino en la fe”.

Poeta y sabio como ninguno, Papá Lol me lo confesó. La suerte no existe porque nada de lo que hacemos ocurre sin quererlo ni decidirlo. No es la suerte quien nos niega o nos quita, somos nosotros quienes actuamos y aceptamos las consecuencias.

Cuando te equivocas o algo se te escapa, ¿al viento le echas en cara tu descuido, tu falta de práctica o interés?.

Cuando consigues la felicidad, el amor, tus sueños… Piénsalo y nómbralo, ¿das las gracias al cielo o a ti mismo que lo has provocado?.

La fe es otro pase de entrada. Va más allá de seres supra naturales y religiones. Se resume al potencial de uno mismo, de querer aprender a vivir.

Debemos ser también devotos a nuestros anhelos y luchar cada batalla por materializarlos. Creer y hacer que el ensayo y error valgan la pena, celebrar nuestras pequeñas victorias, reírnos de encuentros casuales con el infortunio y sentirse más dichosos de ser ocurridos que ocurrentes…

Ciertamente,  son nuestras acciones u omisiones quienes juegan como corriente del barco al que llamamos vida. Sólo hay que sujetar bien el timón y emprender sin miedo.

 La vida es caprichosa, pero al fin y al cabo, es vida.

Por primera vez me sentí feliz de ser Monse Sin Suerte.
Prefiero tener fe.

 

 

*Lol quiere decir “flor” en lengua maya.

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5 pensamientos en “Ocurrida y no ocurrente: Monse Sin Suerte.

  1. Somos pocos los que tenemos la bendicion de tener a alguien que siempre nos hace ver las cosas de otra forma, alguien que la vida le a enseñado a enseñar a otros. Bien dicho por el abuelo lol, no se llama suerte, se llama fe y de la fe surge el destino, porque en la vida nada sucede o se da a lo gratis. Todo tiene un motivo, y eso motivo lo comprendemos en su debido tiempo.
    Felicidades monse por el blog y por ser una chica sin surte. Me encanto.
    Pd: Para entender mejor el tema, les recomiendo la pelicula de Milagros del Cielo.

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